12 de January de 2012 00:04

Una mañana con poca agua en el sur

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Tanques, tinas, ollas y baldes sirvieron como depósito temporal de agua potable para cientos de vecinos y comerciantes, ayer, durante la suspensión del servicio. La Empresa Pública Metropolitana de Agua Potable y Saneamiento (Epmaps) trabajó en el mantenimiento y la limpieza de los tanques de la planta de tratamiento de agua potable de El Placer.

La suspensión estaba prevista por 23 horas, desde las 09:00 del miércoles hasta las 08:00 de hoy. En total eran 41 barrios del centro y sur de la ciudad en los cuales se iba a racionar el líquido.

Sin embargo, hasta las 11:30 de ayer, en el sector de la av. Michelena, en El Pintado, aún caía una mínima cantidad de agua potable por los grifos de viviendas y negocios. Patricio Toapanta atiende un local de jugos y bocaditos en la Michelena. La interrupción del servicio lo tomó por sorpresa. “Los vecinos nos avisaron que el corte era solo de 12 horas”.

Calcula que cada día utiliza unos 50 litros de agua en su negocio, pero en la mañana solo había recogido dos canecas. Si el líquido escaseaba, la alternativa era comprar botellones a USD 3. “No se puede cerrar el negocio”.

El restaurante donde trabaja Rocío Cortez es otro de los negocios que depende del abastecimiento de agua para su funcionamiento. Mercedes Zambrano lavaba los platos sucios con la poca cantidad de agua que caía por el grifo. Para la preparación de alimentos, en las primeras horas de la mañana, almacenó el líquido en tres tinas. Las tres personas que trabajan en la cocina se turnaban para acarrear el agua desde el segundo piso. Cortez aseguró que la cantidad recogida no alcanzaría para todo el día. “Solo hay para trabajar media jornada”.

En Quito, el promedio de consumo de agua por habitante es de 240 litros diarios. Sin embargo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), una persona necesita unos 150 litros de agua diarios para satisfacer sus necesidades básicas.

En la casa de Graciela Almagro, en la calle Antonio Jaramillo, viven cuatro personas. En la mañana todos aprovecharon que aún había servicio para ducharse antes de salir al trabajo y a clases.

Mientras tanto, Almagro llenó el tanque de la lavandería y guardó agua en un par de tinas.

Para la comida la almacenó en ollas que se mantenían tapadas. “De todas maneras hay que hacer hervir el agua”. Recuerda que en el sector no ha habido muchos cortes del servicio y como estaba bien informada de los horarios y los sectores tuvo tiempo para proveerse del líquido.

El pasado diciembre, la empresa multinacional suiza SGS certificó que el agua potable que se produce en Quito cumple con la norma INEN 1108. Para eso, 130 muestras fueron sometidas a análisis fisicoquímicos, microbiológicos, de sustancias orgánicas, desinfectantes y plaguicida.

Por ello, Almagro asegura que utiliza el agua de la llave con total confianza. Cree que fuera de las necesidades básicas, el agua potable se desperdicia en el lavado de carros, veredas, en el riego de jardines y en otros usos.

Pero al no existir una fuente alternativa, a Jaime Simba le toca utilizar el agua potable para labores de construcción.

Al enterarse de la suspensión del servicio, en la mañana de ayer había llenado seis tanques grandes. “Eso es suficiente para dos días de trabajo en el enlucido, masillado y pegado de bloques”.

Cecilia Añasco está consciente del desperdicio de agua potable. Ella tampoco tiene acceso a una fuente alternativa y se abastece para mantener funcionando su lavadora de autos, en la Mariscal Sucre. “El Municipio debería facilitarnos los sistemas para la reutilización del agua, especialmente, en los sectores comercial y agrícola”. Ayer, el corte de agua no afectó a su negocio porque tenía un tanque de reserva de 1 800 litros, que le alcanza para dos días de trabajo, a ritmo normal.

El consumo y el servicio

La cobertura  de alcantarillado llega al 90% en  todo el Distrito.   el 96% en el sector urbano y 76% en las zonas rurales.
 
El 15 de abril del 2011   se creó el Comité de Calidad cuya función es realizar estudios sistemáticos del agua potable  mediante muestreos en toda la ciudad.

En la capital   cada habitante consume 90 litros más que la recomendación internacional de 150 litros diarios.

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