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Lucía: ‘Fui víctima de los foqueros’

La matriculación vehicular en la capital se desarrolla con base en el último dígito de la placa. Foto: Archivo / EL COMERCIO

La matriculación vehicular en la capital se desarrolla con base en el último dígito de la placa. Foto: Archivo / EL COMERCIO

La matriculación vehicular en Quito se desarrolla con base en el último dígito de la placa. Foto: Archivo / EL COMERCIO

El inicio de la Revisión Técnica Vehicular  (RTV) y la Matriculación en el Distrito Metropolitano de Quito pone sobre el tapete una forma de estafa conocida como los foqueros. Se trata de personas que se ubican en los alrededores de los centros de revisión y engañan a los usuarios. Lucía (nombre protegido) fue víctima de este delito y cuenta su testimonio.

“Había escuchado hablar de que hay gente que estafa en las afueras del centros de Revisión Técnica Vehicular de Quito, pero nunca pensé que el problema era tan complejo.

Como no pude matricular el año pasado mi vehículo, fui atrasada a realizar el trámite. Pero antes, le llevé a mi vehículo a un taller de confianza. Les pedí a los mecánicos que me revisen todo incluyendo la parte eléctrica y los focos. En el taller me cobraron USD 60 y le dejaron a mi auto listo para pasar los chequeos.

Para esto, unos años atrás, me pasó que le llevé a mi auto a un centro de revisión en Guajaló, en el sur, y al llegar un señor me dijo que estaba quemado el foco del freno, pero yo no le hice caso, y cuando llegué a la revisión, no pasó mi auto porque en efecto había estado quemado ese foco.

Esta vez, pese a que había llevado mi auto al taller, poco antes de llegar al centro un señor de nuevo me dice que tengo el foco quemado y yo cometí el error de bajarme del vehículo. Según ese hombre no valía el foco de adelante y el de la placa, y en efecto, el rato que me prueban, no se prendían los focos. No me tocó más que hacerles cambiar los focos y me cobraron USD 15.

Cuando entré a la revisión le escribí al mecánico del taller de confianza a reclamarle sobre las luces quemadas y me dijo que olvidó advertirme que por ningún motivo me baje del auto ni les haga caso a esas personas que aseguran que hay desperfectos en el carro.

Me dijo que esos tipos suelen tener en la mano un imán y una carga eléctrica, y el rato que hacen la prueba, les queman a los focos, por eso, en realidad, el foco no funciona. Todo para que al usuario no le quede más opción que comprarles a ellos el repuesto, que por cierto es de muy mala calidad.

Mi auto pasó la revisión y a lo que salí les vi a esos mismos tipos haciéndole lo mismo a otro señor. Me bajé del carro enojada y les dije que son unos pobres estafadores. Le expliqué al señor como ellos trabajan y le dije que no se deje ver la cara. Le conté como hacían para que no se deje estafar.

Me acerqué a un agente de tránsito a contarle lo que me pasó para ver si puede hacer algo y me dijo que más bien agradezca de que la saqué barata, porque hay otras personas a las que les cobran hasta USD 100. Es decir, las autoridades tienen identificado que esto pasa y no hacen nada.

Cuando llegué a la casa los focos que me cambiaron ya no se prendían. Además, me hicieron un corto circuito y ya no se prende el tablero.

Es tremendo lo que uno debe vivir al llegar al centro de revisión. Los tipos te abomban, te rodean, te confunden… es tremenda esa situación. El atosigamiento es tenaz. Es un grupo que se encarga de acosar y estafar al usuario. Les pido a las personas que no den oídos a estos llamados enganchadores, les digan lo que les digan.

Hago la denuncia porque no quiero que sigan abusando de las personas. Les pido a las autoridades que tomen cartas en el asunto. Lo que están haciendo es un delito a vista y paciencia de todos”.