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326 agentes agredidos por informales desde el 2019 en Quito

Funcionarios municipales y Policía Nacional capturaron al vendedor que golpeó a Cristian Chileno, el martes, en una parada del Trolebús. Foto: Cortesía Empresa de Pasajeros

Funcionarios municipales y Policía Nacional capturaron al vendedor que golpeó a Cristian Chileno, el martes, en una parada del Trolebús. Foto: Cortesía Empresa de Pasajeros

Funcionarios municipales y Policía Nacional capturaron al vendedor que golpeó a Cristian Chileno, el martes, en una parada del Trolebús. Foto: Cortesía Empresa de Pasajeros

Tenía al agente agarrado del cuello y trataba de golpearle el rostro. Lo sacudió de un lado al otro y lo estrelló contra la ventana. Los vidrios cortaron su cabeza y la sangre manchó el piso de la parada Jefferson Pérez. Los golpes siguieron.

“Así son los ecuatorianos, pequeños y débiles. Ni siquiera te puedes defender. No te vuelvas a meter con nosotros, que te va peor”, dijo el vendedor informal y trató de huir.

Ese recuerdo está fresco en la mente de Cristian Chileno, quien trabaja en el Grupo de Apoyo Móvil al Transporte Metropolitano de Pasajeros. Su misión es dar seguridad al usuario, prevenir robos y evitar ventas ambulantes dentro de los buses y paradas.

El martes 21 de enero del 2020, el guardia de seguridad del andén lo llamó para alertar la presencia de un extranjero que incomodó a los pasajeros con insultos luego de que nadie le comprara las habas que vendía. Chileno llegó y, según narra, le dijo que la ordenanza prohíbe las ventas ambulantes sin permiso.

El ambulante llamó por teléfono a sus familiares, quienes llegaron y entre todos amedrentaron al agente. “Yo soy extranjero, tengo derechos y nadie puede evitarlo”, indicó y lo sorprendió con golpes.

El martes, unos 300 vendedores informales protestaron en el Centro Histórico. Foto: Eduardo Terán / EL COMERCIO

El vendedor fue atrapado por el guardia del lugar y Chileno fue llevado a una casa de salud, donde le cosieron cinco puntos en la cabeza. En la audiencia de juzgamiento, el informal aseguró que fue el uniformado quien lo agredió, pero el juez lo halló culpable y lo condenó a 15 días de prisión.

No es el único caso. En el 2019 y las primeras semanas de este año se registraron 13 agresiones a funcionarios, solo en la Empresa de Pasajeros.

Frenar a los vendedores ambulantes, ya sea dentro de los buses o en las paradas, es una tarea complicada. En un viaje desde El Labrador hasta El Recreo se observan más de una docena de comerciantes con variedad de productos. En las calles, la situación es similar.

Quien se encarga de controlar el correcto uso del espacio público es el Cuerpo de Agentes de Control Metropolitano, que pertenece a la Secretaría de Seguridad. La entidad registró 43 agresiones a sus agentes durante el 2019.

14 personas fueron sentenciadas, tres de ellas con privación de libertad, dos con disculpas públicas, dos con sanciones económicas y en siete casos se dieron conciliaciones.

Según la Secretaría, desde enero del 2018 hasta la presente semana se han registrado 104 agresiones a agentes, 12 de las cuales fueron mujeres.

La entidad encargada de sancionar las ventas sin permiso es la Agencia Metropolitana de Control. Estefanía Gru­nauer, supervisora de la entidad, indica que el 90% de 300 funcionarios sufrió algún tipo de agresión el año pasado, es decir 270. De ellos, los tres casos más graves se judicializaron; y en una de ellas, el juez ordenó que la infractora no se acerque a la funcionaria.

No se tiene un censo actualizado del número de vendedores ambulantes que hay en el Distrito, pero el Municipio indica que superan los 10 000, mientras que las asociaciones aseguran que son 30 000.

El miércoles, unos 300 vendedores se manifestaron en contra del control en las calles. Rodrigo Guarderas, directivo de la Asociación de Trabajadores Autónomos Organizados (Asotrab), a la que pertenecen 100 socios que trabajan en Chillogallo y en el Centro Histó­rico, señala que la violencia es de ambas partes.

“Llegan los metropolitanos y nos tratan mal. Nos quitan la mercadería y no nos dejan trabajar”, sostiene.

Entre los pedidos de los vendedores al Municipio están que se frenen los decomisos y la violencia, y que se los deje vender ambulantemente. Además, que se los organice para poder trabajar en orden y que se deje de decomisar la mercadería. Están en contra de la aprobación de la ordenanza que busca sancionar, con USD 60, a las personas que compren productos en las calles.

“Ponemos resistencia cuando nos quieren quitar nuestro medio de trabajo. Los metropolitanos tienen toletes, perros y gases. Ellos nos agreden también”, dice Guarderas.

Juan Pablo Burbano, secretario de Seguridad, informó que ante esa realidad, la entidad configuró un programa para capacitar a los uniformados y dotarlos de equipamiento. Se los instruye para que conozcan las leyes y puedan afrontar situaciones de riesgo.

“Tenemos un convenio con la Policía Nacional, el Consejo de la Judicatura y la Fiscalía, para tener sanciones mucho más fuertes para quienes les falten al respeto”, explicó.

Se les entrenará en defensa personal, con instructores canadienses e israelitas, y se contempla la adquisición de equipos. Fueron entregados varios kits de armas no letales: un bastón eléctrico, tolete y gas pimienta. 893 agentes tienen el kit y la capacitación. La inversión es de USD 169 000.