22 de septiembre de 2019 00:00

La oferta educativa en Quito es más costosa, pero variada

Chicos del Colegio Menor eligen un libro semanal en la biblioteca del establecimiento para compartir con la familia en casa. Foto: Cortesía Colegio Menor

Chicos del Colegio Menor eligen un libro semanal en la biblioteca del establecimiento para compartir con la familia en casa. Foto: Cortesía Colegio Menor

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Redacción Sociedad
Guayaquil y Cuenca (I)

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En la elección del plantel particular para los hijos en ciertos casos pesa la tradición, es el lugar en donde se ha formado la familia. Otros se concentran en que las clases sean 100% en inglés y en cómo se conecta con la universidad. Unos cuantos exploran en la filosofía y modelo pedagógico; en la inclusión, además de la ubicación y del valor de la pensión.

Hasta el ciclo lectivo anterior, en el régimen Sierra y Amazonía hubo 1 325 planteles particulares y fiscomisionales; 673 en Quito; 208, en Cotopaxi, Tungurahua, Chimborazo y Pastaza; 191, en Cañar, Azuay y Morona Santiago, entre otros. En el país suman 3 069.

En agosto, en redes sociales se hicieron virales críticas a los costos de la educación privada en la capital. Los comparaban con los de Guayaquil y Cuenca.

La oferta educativa en Quito es más costosa, pero variada

Una semana antes del inicio de clases, el Primer Mandatario anunció su decisión de congelar las pensiones este año escolar. Eso ha provocado críticas de los gremios de colegios y mantiene en la incertidumbre a los padres, que no saben si rigen las autorizaciones de alza o no. Este Diario revisó la oferta, que es amplia y variada.

En Sierra y Amazonía, en el ciclo 2018-2019, cuyos valores están vigentes en este 2019-2020, hay pensiones mensuales de USD 1,25 a 130,72, en los fiscomisionales. En los particulares, de 3,67 a 2 051.

En Guayaquil, la pensión más costosa es de USD 744,88, en el Balandra; en Cuenca, el Alemán Stiehle está en el ‘top’, con una mensualidad de USD 400 a 650, de inicial a bachillerato. En Quito se registran valores más altos, en alrededor de 2 000, en la Academia Cotopaxi, pero hay una gama de opciones.

EL COMERCIO insistió con voceros de gremios como Corpeducar y Fedepal, para conocer, por rangos, qué incluyen los servicios y por qué en Quito, la educación cuesta más. Pero se negaron “hasta pasarle una información al Ministerio de Educación, sobre los incrementos de pensiones en los últimos cinco años”. En los centros tampoco accedieron.

Roberto Maspons, rector del Monte Tabor (Samborondón), en uno de los laboratorios. Foto: Enrique Pesantes / EL COMERCIO

Roberto Maspons, rector del Monte Tabor (Samborondón), en uno de los laboratorios. Foto: Enrique Pesantes / EL COMERCIO


Más allá del debate de precios están los padres y sus elecciones. Como exalumna del Americano de Quito, Lorena Ballesteros asegura que cuando tuvo hijos, su primera opción siempre fue ese plantel. Allí también se educó su padre.

Pero no solo influyó el apego emocional. En ese centro, dice, desarrollan en los niños destrezas sociales, que “permiten pelear en el mundo laboral”.
La pensión que paga por su hija de primaria bordea los USD 900, incluidos transporte y seguro de vida y accidentes.

Las oportunidades para sobresalir en el Americano -cuenta- se dan en lo académico, en los deportes y las artes, sin costo adicional. Ese colegio en sus inicios acogió a las familias que hablaban en inglés. Aunque no es el privado más antiguo en Quito. Ese es el caso del Alemán, fundado en 1917.

Desde los ochenta en la urbe creció la oferta privada, sin control. En la década anterior varios, con pensiones de menos de USD 100 cerraron; había unos mil planteles. Hay zonas en donde se han concentrado los de valores de alrededor de 500, como Monteserrín, El Bosque y los valles.

Cristina Crespo encontró lo que buscaba en el Menor: un sistema basado en las artes liberales. Allí -explica- las ciencias no son más importantes que el arte o el deporte.

Su hija mayor así dio con su vocación para el canto; eso estudia ahora en una universidad de EE.UU. Su otro hijo cursa el quinto de básica; la pensión es de alrededor de USD 900.

En Quito, la segunda pensión más alta es la del Albert Einstein. Al mes, Ximena Reinoso paga USD 1 100, con útiles escolares y libros de todo el año, para su hija de segundo de Básica. Además de lo académico, destaca el sistema de seguridad que manejan.

En Guayaquil, entre los ‘top’ está la Unidad Educativa Bilingüe Monte Tabor - Nazaret, en la vía a Samborondón. Alimentar y ver la evolución de un grupo de peces es una de las tareas en el laboratorio de Sistemas Ambientales. El espacio se implementó este año, como proyecto de inversión.

El edificio de arte, con salas para danza, pintura y música; las aulas de filosofía y psicología, un teatro para 150 chicos y un laboratorio de robótica conforman la nueva infraestructura. Enviaron el plan al Ministerio, al solicitar un incremento de la mensualidad, que va de USD 554 a 682.

En el país hay una Junta Reguladora de Costos de la Educación. Y desde el 2017 existe un reglamento, que fija parámetros para los valores; se exige que la mayor inversión esté en la planta docente.

Para el director de Monte Tabor, Roberto Maspons, la infraestructura es una herramienta para aplicar el modelo pedagógico Kentenijiano o MPK, diseñado por el fundador del movimiento de Schoenstatt.

“Busca desarrollar las capacidades cognitiva, socioafectiva e inteligencia espiritual”.

Los 220 educadores tienen seis talleres internos de capacitación al año; 88 han viajado a cursos en Perú, Colombia y México. Y un 40% tiene maestrías que ayudan a financiar.

El 70% de ingresos es para salarios. Y casi un 20% va al mantenimiento de instalaciones.

Monte Tabor es parte de la Red de Colegios de la Fundación Pentecostés, de Chile. Maspons afirma que no tienen fines de lucro. “Pero el modelo debe ser autosustentable. La utilidad se reinvierte acá”. De sus 1 580 alumnos, el 7% accede a becas. Y sustentan la escuela Santa María de Los Lojas.

El plantel tiene Bachillerato Internacional. “Todos nuestros alumnos certifican en inglés. Nadie saca menos de 5”.

Ese es un factor que el padre analiza. En la capital azuaya, el Alemán Stiehle, Joseph de Jussieu, Cedfi, Pasos, Santa Ana y Ausubel son bilingües o trilingües, biculturales y con el 80% de maestros extranjeros.

Ocho de 11 bachilleres del Joseph de Jussieu ahora están en universidades de Francia. Ese es uno de los ganchos; los chicos pueden ir de intercambio, un mes a Francia. Así acceden a doble titulación y a un certificado de nivel avanzado de inglés, que les abre puertas.

Más allá de la opción de desarrollar el segundo idioma, Patricia León, de Quito, destaca la inclusión que garantiza la Academia Cotopaxi. Su hija de 5 años -cuenta- es una de 300 niños en el mundo que tienen síndrome cardio-facio-cutáneo, condición genética que incluye hipotonía muscular.

En Imagine, de la Cotopaxi, halló que toda la comunidad educativa está capacitada para atender física e intelectualmente a Paula; como a otros niños con más necesidades.

En contexto

El 27 de agosto, el Primer Mandatario dispuso que los planteles particulares de Sierra y Amazonía mantengan el mismo costo del ciclo 2018-2019. El 5 de septiembre llegó una circular a los distritos y actualmente los colegios analizan los reajustes.

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