Lula y Bolsonaro lideran los resultados provisionale…
Un fallecido deja choque de dos buses en vía Tena-Quito
Dos de las ministras de Bolsonaro son elegidas senad…
Malecón de Guayaquil retira monigotes colgados en ca…
El huracán Orlene pone en alerta a 9 estados y 273 m…
Paso a paso: Así debe llenar el censo en línea en Ecuador
Dictan prisión preventiva para acusado de extorsiona…
Consejo de Participación aprueba acciones para defin…

La vida de perro tiene un toque más saludable

notitle

notitle

AFP

Rachel Zanardi pide al camarero un plato de cordero con vegetales y arroz para Julyana, de 2 años, y otro de pollo para Davyd, de 8. No son sus hijos, sino sus dos perros, a los que ha llevado al primer restaurante de alimentación natural para canes de Brasil. “Los perros son como los niños o los viejos: hay que tratarlos lo mejor posible”, afirma esta abogada de 49 años que vive en Copacabana, la zona más turística de Río de Janeiro, donde se acaba de abrir hace apenas 15 días este restaurante pionero.

Con 32 millones de perros, se considera que Brasil tiene la segunda mayor población canina del mundo atrás de EE.UU. La comida que aquí sirven no contiene conservantes ni colorantes, y sí sanísimos y naturalísimos Omega 3 y 6, vitaminas y sales minerales. “Las alergias de Davyd -un Yorkshire- mejoraron desde que dejó de comer su ración empaquetada para tomar estos menús naturales. Prefiero gastar un poco más y tener un animal sano salud”, afirma.

A su lado, la Teckel Julyana devora, en cosa de segundos, la comida que le fue servida sobre una mesa baja, en un plato blanco con una decoración de huellitas de perro naranjas. “Pet Delicia: Cozinha com Amor (Mascota Delicia: cocina con amor)” es el nombre del establecimiento que tiene un comedor terraza al exterior, cubierto de césped sintético, y que promete una mejor salud y una vida más larga para las mascotas.

“Preferimos considerarlo un espacio para perros, más que un restaurante, porque estamos en un país donde mucha gente todavía pasa hambre”, explica Roberta Camara, quien abrió el lugar con su esposo sueco Jörgen. Ella, una investigadora en ciencias que decidió cambiar radicalmente de profesión, aplica a las comidas caninas las “más estrictas” normas del Ministerio de Agricultura. “Lo que servimos es mejor que cualquier comida hogareña, porque aquí todo es equilibrado y calculado por especialistas en nutrición animal”. Y aún con la ventaja de que los menús naturales “son mucho más sabrosos que la comida industrializada para perros”, asegura.

La cocina luce una limpieza irreprochable, visible atrás de grandes vidrios diseñados para que los clientes puedan observar cómo los cocineros cortan en pequeños cubos la carne y los vegetales y como son preparadas las comidas que el establecimiento vende a un precio equivalente a una ración industrializada de la mejor marca. El próximo paso será distribuir platos en tiendas de animales y supermercados de Río de Janeiro, Sao Paulo, Brasilia y Belo Horizonte, las grandes metrópolis brasileñas que cada año gastan millones en servicios para sus mascotas.