4 de octubre de 2020 00:00

El movimiento nocturno crece de a poco en las calles de Quito

En la Plaza Foch, desde las 19:30 se observó a jóvenes caminando por locales

En la Plaza Foch, desde las 19:30 se observó a jóvenes caminando por locales. Fotos: Diego Pallero / EL COMERCIO

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Redacción Quito

Parejas y grupos de amigos de hasta cuatro personas esperando por ingresar a un restaurante y los denominados enganchadores son parte de las noches capitalinas. Estas escenas vuelven a verse, después de que en septiembre terminó el estado de excepción. Eso, aunque la emergencia sanitaria continúa en el país.

En locales de vías como la Whymper, Foch, República de El Salvador y Shyris, ya se empieza a constatar el incremento de clientes en las noches, como la del viernes pasado. Claro que desde la Intendencia de Pichincha remarcan que el aforo permitido aún es del 50%.

La disposición no se cumple por completo en todos los sectores. Para una muestra solo bastó pasar por uno de los establecimientos de la República de El Salvador, en donde todas las mesas estaban ocupadas.

En el sector de la Whymper, de los cerca de ocho locales abiertos el viernes, en dos se registró mayor movimiento. Uno de estos, antes de la pandemia, expendía principalmente cervezas artesanales. Así que ya se vio a gente en fila para ingresar, usando mascarillas. A ese paisaje se sumó una imagen: cinco chicos bebiendo cerveza en un parqueadero cercano a la av. Coruña.

A ese sector del norte de la urbe volvió la ‘vieja normalidad’, la de antes de la emergencia: vehículos parqueados en ambos extremos de la vía y, a la par, el malestar ciudadano.

Marco Cevallos, morador desde hace 30 años, subrayó que el sector tiene categoría residencial. Sin embargo, incluso desde antes de la pandemia empezaron a proliferar los “bares disfrazados de restaurantes, que lo convierten en una segunda Mariscal”. De ahí que hizo el llamado a las autoridades para regular lo que ocurre. Hasta han presenciado “escenas obscenas”, dijo.

Desde la Agencia Metropolitana de Control (AMC) dan cuenta de 976 operativos de control desde el fin del estado de excepción, el 13 de septiembre. Registran 54 sancionados por libar en el espacio público; 19 por uso indebido del espacio; 15 por incumplir medidas como el distanciamiento social y 60 por no usar mascarilla. Las parroquias con más incumplimientos son Belisario Quevedo, La Magdalena, Cotocollao, Guamaní, entre otras. Son las definidas como ‘priorizadas’ para controles.

En sitios como la Plaza Foch también se empieza a sentir una ligera reactivación económica. De la mano de esta, en Camino del Sol se aseguran de cumplir con el aforo. El local cuenta con dos plantas.

La administradora del sitio, Stephany Sánchez, cuenta que un aumento de clientes volvió a notarse desde septiembre. Ya reciben a unas 50 personas los viernes, el día más movido. La capacidad del local es de 120.

Antes de la pandemia atendían 10 trabajadores y hoy son únicamente cuatro. Todos están pendientes de tomar la temperatura al ingreso, así como de la desinfección de calzado y de las manos.

Andrés Pasquel
optó por acudir a Caminos del Sol acompañado de dos amigos. Aunque no hay que disminuir los cuidados para evitar contraer el coronavirus, el joven opina que es hora de retomar actividades en sociedad.

Esa idea parece recorrer lentamente otras zonas. En la Plaza Foch aún hay locales cerrados, no menos de cuatro. Igual ocurre en la Reina Victoria. En La Mariscal está en marcha una iniciativa para la reactivación, a la que se han sumado locales como los de la Pinto.

Hacia el sector de la Universidad Central el movimiento es menor. Únicamente se pueden encontrar abiertos sitios de comida rápida.

En las noches capitalinas también hay movimiento en espacios como canchas, en donde consumen alcohol. La Intendencia halló a libadores el viernes, en un escenario deportivo del Camal Metropolitano, en el sur. Acudió personal municipal y se emitieron dos sanciones (multas).

Desde el 18 de marzo hasta el 30 de septiembre, con corte a las 13:30, se desarrollaron 5 970 operativos, que dejaron 191 establecimientos clausurados.

Entre ellos bares, licorerías y centros de tolerancia. Se incluyen además 554 eventos suspendidos y 9 710 litros de licor artesanal decomisados, detalló la Intendencia.

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