11 de agosto de 2018 00:00

El movimiento migratorio pasó del puente a la terminal de Tulcán

Los foráneos piden movilización a vehículos particulares o siguen su trayecto a pie. Foto: Álvaro Pineda para EL COMERCIO

Los foráneos piden movilización a vehículos particulares o siguen su trayecto a pie. Foto: Álvaro Pineda para EL COMERCIO

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Redacción Sierra Norte

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La presencia masiva de ciudadanos venezolanos disminuyó la mañana de ayer. En sitios como el Puente Internacional de Rumichaca, principal nexo terrestre entre Ecuador y Colombia, se redujo notablemente el paso de migrantes, en relación con el anterior fin de semana, en que el lugar estuvo prácticamente copado.

Un ambiente parecido se registró en la terminal terrestre Ecuador, en la capital del Carchi. Según Carlos Vela, administrador de este centro de pasajeros, hasta el jueves pasado se evacuó principalmente a los extranjeros.

En los tres últimos días contabilizaron 12 000 personas que partieron desde Tulcán hasta Guayaquil y Huaquillas, principalmente. Mientras que ayer, la mayoría de usuarios eran ecuatorianos que se movilizaban hacia otras provincias, aprovechando el feriado por el 10 de agosto.

Los emigrantes venezolanos que arribaron en la mañana intentaban viajar en autobuses interprovinciales. Peggi Herrer viajaba junto a su hijo y su nieta de siete años, para reencontrarse con la madre de la niña en Lima, Perú. Ella,como muchos de sus coterráneos, salió de su país en busca de trabajo ante la crisis económica que vive Venezuela.

Historias como estas suenan como un eco en la sala de espera de la terminal terrestre y también en los pasillos de las oficinas de Migración de Ecuador y Colombia. Desde hace un año y cinco meses, el partidero de pasajeros ha tenido una creciente demanda, explica Vela. Antes, por este sitio pasaban entre 1 500 a 2500 viajeros, cada día. En estos días subió a 6 000, en promedio.

Eso también obligó a aumentar turnos extras de buses, especialmente a las dos ciudades del sur del país. La ruta Tulcán-Huaquillas, antes del fenómeno de movilidad, la cubrían diariamente cinco autobuses. Ahora, en los días de mayor afluencia, la cifra se incrementa hasta a 50 frecuencias, como sucedió el jueves último.

Frente a la amplia afluencia de personas, el administrador de la terminal solicitó en préstamo cinco baterías sanitarias móviles a la Secretaría de Gestión de Riesgos. Mientras que el Sindicato de Choferes de Carchi, dueño de esta infraestructura que fue construida en 1969, también dispuso la construcción de dos nuevas baterías sanitarias, porque las ocho que había ya no daban abasto.

Es por eso que Vela también llegó a un acuerdo con los propietarios de los hoteles vecinos a la terminal, para que a cambio de USD 1,50, alquilen sus baños y duchas hasta por una hora, de manera que los ciudadanos venezolanos puedan asearse.

Mientras tanto, en la carretera Panamericana E-35 continuó la imagen de los foráneos, con maletas, solicitando a vehículos particulares que les movilicen al interior del país. Unos pocos optaron por seguir su trayecto a pie.

En la salida norte de Tulcán, Saúl Rosate, de 21 años, y su esposa Norbelys del Valle, de 18, reanudaban su peregrinaje hacia Perú. La joven pareja, provista con pequeñas mochilas, salió de Anzoátegui el 12 de julio pasado. En 28 días atravesaron Colombia. Aseguran que decidieron emprender el viaje, aunque no contaban con recursos económicos.

En el trayecto, la pareja ha recibido el apoyo de personas generosas que les han proporcionado alimentación y, en ocasiones, alojamiento.

Mientras tanto, en Rumichaca, el personal de las instituciones públicas y organismos no gubernamentales, ubicado en el lado ecuatoriano, no tuvo mayor actividad como ocurrió en los primeros días de la presente semana.

El arribo masivo de venezolanos, incluso, generó que el miércoles pasado las autoridades del Carchi declararan en estado de emergencia a la movilidad humana por Rumichaca, que congestionó la circulación en este paso fronterizo.

En el lado colombiano la imagen era diferente, ya que había una larga fila, conformada por personas que continuaban llegando en autobuses procedentes de Cúcuta, ciudad de la frontera entre Colombia y Venezuela.

Entre las 06:00 y las 11:00 llegaron siete autobuses, cada uno con capacidad para 40 personas. En esta ruta el pasaje cuesta 270 000 pesos, que equivalen a USD 100.

Ciudadanos como Eduard Aponte, originario del estado venezolano de Lara, aseguran que para los compatriotas que viajan a Perú, ese es uno de los rubros económicos más altos que deben solventar.

Este mecánico industrial de profesión reunió USD 200 para su travesía a Perú. Lo hizo con algunos ahorros y con lo que recibió de liquidación por renunciar a su trabajo.

Hasta el mediodía de ayer, la circulación vehicular por el puente internacional fue fluida en el carril de salida de Colombia e ingreso a Ecuador. Mientras, del otro lado se hacía fila para pasar al vecino país.

Un morador de Rumichaca asegura que los días previos a la posesión del nuevo Presidente de Colombia se multiplicaron los rumores sobre un posible cierre de la frontera, lo cual produjo movilizaciones masivas de gente.
 

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