5 de marzo de 2021 00:00

Mateo Villalba: ‘Ecuador está obligado a encontrar un equilibrio en la gestión del BCE’

Entrevista a Mateo Villalba exgerente del Banco Central y catedrático universitario. Foto: Archivo / EL COMERCIO

Entrevista a Mateo Villalba exgerente del Banco Central y catedrático universitario. Foto: Archivo / EL COMERCIO

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Mónica Orozco

1. ¿En qué países funciona un banco central independiente, por qué funciona y qué rol tiene?

La independencia de los bancos centrales se expresa en dos dimensiones: i) independiente de los objetivos de política pública del gobierno central pero también independiente de los intereses de lucro de la banca privada; y, ii) independiente de favorecer la actividad económica (crecimiento y empleo) en detrimento de la estabilidad de precios. Funciona en países desarrollados con instituciones fuertes y sistemas democráticos consolidados, con el objetivo principal de mantener una inflación baja, estable pero positiva; y, de manera secundaria, un nivel aceptable de empleo. Es un paradigma menos dominante en los países en vías de desarrollo, pues estos países requieren de mayor intervención estatal para solventar sus necesidades de desarrollo y crecimiento económico.

2. ¿En qué países no funciona un banco central independiente y por qué?

En los países en vías de desarrollo con grandes necesidades de crecimiento económico y generación de empleo. Peor aun si estos países tienen instituciones débiles y élites económicas bien organizadas y con gran capacidad de acción colectiva.

En las democracias con débil institucionalidad la independencia de los bancos centrales no funcionan adecuadamente; y, facilita que la élite económica coopte el poder político, en materia monetaria y financiera, por medios no electorales, lo que evita la redistribución hacia los pobres y aumenta la concentración de los beneficios en la población rica. Por esta razón, los votantes pobres están dispuestos a apoyar el desmantelamiento de la independencia de los bancos centrales, tal como sucedió en el referéndum de la Constitución de 2008 en Ecuador.

3. ¿Funcionaría en un país como Ecuador y qué efectos puede tener?

No funcionaría de manera adecuada. Ecuador es una economía en vías de desarrollo, con grandes necesidades de crecimiento económico y generación de empleo que actualmente atraviesa por una profunda recesión. Además, la debilidad institucional eleva la probabilidad de captura regulatoria; es decir, que el BCE no represente y defienda los intereses comunes de la sociedad en su conjunto sino solo los intereses de lucro de la banca privada. Nuestra economía cumple con todas las características para que la independencia del banco central funcione mal, no se cumpla en la práctica aunque se apruebe legalmente y se vuelva problemática.

Esto ya sucedió a finales de los años 90 del Siglo XX, cuando el BCE fue independiente de jure (legalmente), de acuerdo con la Constitución de 1998. De aquella época quedan algunos de los peores resultados económicos de los que tenemos registros históricos.

4. En el 2008 se le restó independencia al BCE ¿qué resultados y efectos tuvo esa decisión?

La independencia del BCE fue una “independencia de papel” que no se cumplía en la práctica y dio resultados muy malos. Por esto la gente votó por desmantelar la independencia legal del BCE al aprobar la nueva Constitución en 2008, esto tuvo efectos positivos (mitigar recesiones) y negativos (restar resiliencia al esquema monetario) que requieren ponerse en una balanza.

5. ¿Hubo excesos en los manejos de la liquidez del BCE que se hicieron desde el 2014 y particularmente desde el 2016?

No en 2014. Sí en 2016. Todos los créditos del BCE al Gobierno Central realizados en 2014 fueron operaciones calzadas, de corto plazo (menos de 180 días), sujetas a una programación de sostenibilidad y siempre se pagaron por parte del Ministerio de Finanzas a vencimiento, hasta mediados de 2015, por lo que no se afectó el nivel de Reservas Internacionales ni se comprometió las capacidades operativas del BCE. En 2016, el mismo tipo de operaciones se realizaron sin estar sujetas a una programación de sostenibilidad y por eso nunca más se volvieron a pagar, en efectivo, por parte del Ministerio de Finanzas.

6. ¿Recibió usted presiones como gerente del BCE de la época para prestarle en exceso a Finanzas?

Sí, y no fue una sorpresa. Según los estudios de Capie and Wood:“la independencia de los bancos centrales nunca ha sobrevivido a una crisis y nunca podrá hacerlo”. Las presiones iniciaron con la caída del precio del petróleo a partir de septiembre de 2014.

7. ¿Qué problemas generaron esos excesos?

Erosionaron el activo del BCE; disminuyeron su capacidad operativa para atender la demanda de efectivo (billetes y monedas) y de giros netos al exterior; y, restaron resiliencia al esquema monetario.

8. ¿Cuál sería un nivel sostenible de préstamos del BCE a Finanzas?

Un nivel que permita al BCE aportar a la generación de empleo y crecimiento económico sin comprometer la sostenibilidad del esquema monetario. La respuesta correcta no es cero ni tampoco todo lo que necesite el Ministerio de Finanzas para solventar sus necesidades ilimitadas de financiamiento. Lamentablemente, son justo estas soluciones de esquina, extremas: cero o infinito, las que se posicionan de manera irresponsable en el debate público.

9. Dados los problemas de insostenibilidad generados por el modelo actual, ¿debe volver el Ecuador a un BCE independiente?

El BCE no puede volver a ser independiente porque en la práctica nunca ha sido independiente; y, como lo demuestra la evidencia histórica, la independencia legal que tuvo el BCE entre 1998 y 2008 fue por decir lo menos cuestionable y problemática, con catastróficos resultados económicos entre 1998 y 2001.

10. Tras la negativa a trámite de la reforma llamada ley de defensa de la dolarización, ¿significa que Ecuador no debería pensar más en ajustar el manejo a su Banco Central?

No, Ecuador está obligado por su situación económica a encontrar un equilibrio para la gestión de su banco central. Pero si revisa el contenido de ese proyecto de ley, va a descubrir que no hay ningún equilibrio sino una propuesta sesgada. En la práctica, dicho proyecto de ley plantea un BCE que se enfoque únicamente en brindar coberturas a entidades privadas para apoyar sus fines de lucro, que se preocupe solo por la estabilidad de precios -que paradójicamente ya está resuelta por la propia dolarización- y que abandone todo intento de apoyar la actividad económica, la creación de empleo, el crecimiento y el desarrollo. Esto no es el modelo del banco central independiente que impera en el mundo, se parece más al modelo de la banca de emisión que operó en la denominada plutocracia bancaría en Ecuador entre 1912 y 1925.

11. ¿Qué tipo de modelo puede funcionar para el Banco Central en Ecuador?

Uno que ponga contrapesos balanceados tanto al posible abuso del Gobierno Central como al posible abuso privado con fines de lucro. Se requiere un equilibrio.

12. Usted habla de buscar un equilibrio entre el modelo actual que tiene Ecuador y uno independiente ¿cómo llegar a ese equilibrio?

Con dos elementos: i) la conformación de un cuerpo colegiado directivo del BCE muy plural y no solo conformado por ex banqueros o autoridades políticas del gobierno de turno, que obligue a la deliberación y a la búsqueda de consensos con la participación de amplios sectores de la sociedad; y, ii) garantizando la formación académica, la estabilidad laboral y la carrera de los funcionarios técnicos del BCE, regulando los mecanismos de “puertas giratorias” (que pasen del BCE a la banca privada y viceversa), para incrementar sus capacidades técnicas y afianzar su ética profesional.

13. ¿Qué rol debe jugar un Banco Central en una economía como Ecuador y cómo lograr que se cumpla?

El BCE debe enfocarse en garantizar la sostenibilidad del esquema monetario y el adecuado funcionamiento del sistema de pagos; pero, también debe ayudar a enfrentar choques económicos adversos y mitigar las fluctuaciones del ciclo económico, en la medida de lo posible sin sacrificar la sostenibilidad monetaria. La forma de lograrlo es construyendo una institucionalidad que ponga contrapesos balanceados tanto al posible abuso del Gobierno Central como al posible abuso privado con fines de lucro.

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