27 de noviembre de 2020 11:12

Madre acusada de un asesinato vendió a dos hijos recién nacidos, revela su hija: 'Lo hacía por el vicio'

Imagen referencial. Gabriela relata la dinámica violenta en la que vivía con su madre Virgina, que hoy es procesada por el asesinato de su hija de 16 años. Foto: Pixabay

Imagen referencial. Gabriela relata la dinámica violenta en la que vivía con su madre Virgina, que hoy es procesada por el asesinato de su hija de 16 años. Foto: Pixabay

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El Diario (Manabí)

Virgina Bailón, la madre acusada de un crimen en Manta, no solo regalaba a sus hijos, sino que también los vendía, revelan sus familiares.

Su hija Gabriela Bailón lo sabe, y cuenta por qué motivo comercializaba a los niños cuando recién nacían.

“Lo hacía por el vicio. Yo aún era niña cuando vi que ella vendió a dos hermanitos para comprar droga, pero aun así amaba a mi madre. Ese amor terminó el día que ella mató a Michelle”, expresa Gabriela.

Su hermana Michelle tenía 16 años de edad, y fue asesinada de tres puñaladas la noche del domingo 22 de noviembre, tras pelear con su madre por la pérdida de un celular en la casa donde vivían, en La Revancha.

Virginia fue acusada por la Fiscalía del crimen de la adolescente, y hoy ha salido a la luz cómo era la relación con sus hijos. Ella tiene ocho hijos y a casi todos los regaló, sostiene Gabriela.

“Nos entregaba a sus amigas, familiares y conocidos. Y cuando teníamos dos años viviendo con una familia nos regresaba a buscar. Así pasamos algunos años hasta que fuimos adolescentes”, afirma Gabriela. De todos los hijos, Gabriela era la que más quería a Virginia. Dice que no sentía rencor por ella y la aceptaba porque era su madre.

Gabriela
tiene 24 años de edad, vive en la parroquia Leonidas Proaño de Montecristi y es madre de tres hijos.

Confiesa que su mamá era trabajadora sexual. Cuando nació su hermana Michelle, Gabriela le daba el biberón con agua de la llave porque en varias ocasiones las dejaba a las dos solas dentro de un hotel.

“A veces pasamos hasta tres días sin verla. Yo cuidé de mi hermana desde que nació hasta que cumplió los cuatro años de edad, porque en esa época me regaló. Michelle era como mi hija”, expresa.

“Yo quería tanto a mi madre que la aceptaba como era, pero esta muerte no tiene perdón de Dios. Siento rabia, dolor hacia ella. Solo pido que le den la máxima pena. Repudio lo que hizo”, agrega.

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