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Jubilados se crucifican en Guayaquil para pedir pago de incentivo

La maestra María Eugenia Mosquera laboró en una escuela pública de la zona rural de Naranjal (Guayas) por 32 años. Ella pide el pago de la compensación para completar su tratamiento contra el cáncer de colon. Foto: Elena Paucar / EL COMERCIO

La maestra María Eugenia Mosquera laboró en una escuela pública de la zona rural de Naranjal (Guayas) por 32 años. Ella pide el pago de la compensación para completar su tratamiento contra el cáncer de colon. Foto: Elena Paucar / EL COMERCIO

Al menos 30 maestros jubilados hicieron un plantón en la Plaza San Francisco, en Guayaquil. Ellos piden la entrega del incentivo por jubilación, que rige desde el 2008. Foto: Elena Paucar / EL COMERCIO

Manuel Antón fue atado con sogas a una endeble cruz de madera. A pesar de la diabetes, que le ha causado una ceguera progresiva, soportó el intenso resplandor de la mañana. Y resistió al paso acelerado de los buses de la Metrovía, al borde de la intersección de las calles Pedro Carbo y 9 de Octubre, en pleno centro ajetreado de Guayaquil.

Este miércoles 27 de marzo de 2019 también se crucificaron junto a Antón los maestros Gerardo Ortiz y Asia Molina. Otros 30 adultos mayores sostenían carteles y repetían a gritos consignas de reclamo.

Todos son maestros jubilados de Guayas y con un plantón en la plaza San Francisco pidieron al Gobierno el pago del incentivo jubilar, determinado en la vigésimo primera transitoria de la Constitución y la Ley Orgánica del Servicio Público (Losep).

La transitoria estableció que el Estado estimulará la jubilación de los maestros a través del pago de una compensación variable, relacionada con la edad y la cantidad de años de servicio. También fijó que el monto máximo sería de 150 salarios básicos unificados.

La maestra María Eugenia Mosquera laboró en una escuela pública de la zona rural de Naranjal (Guayas) por 32 años. Ella pide el pago de la compensación para completar su tratamiento contra el cáncer de colon. Foto: Elena Paucar / EL COMERCIO

“Hemos recibido miles de promesas, inclusive se nos ha utilizado para justificar medidas. El presidente Moreno dijo que el incremento del precio de la gasolina era para, entre otras cosas, pagarle a los jubilados. Eso fue una burla”, reclamó Ricardo Ramírez, presidente de la Comisión Nacional Anticorrupción, capítulo Guayaquil, y presidente de la Coordinadora de Jubilados y Pensionistas del Guayas.

En enero pasado, el presidente Lenín Moreno hizo la entrega simbólica de USD 13,5 millones a 270 jubilados del sector de la educación. El monto había sido recuperado dentro de la lucha contra la corrupción. “No es posible que las personas que llegan a la tercera edad no tengan un retiro digno”, dijo el mandatario en esa ocasión.

Ramírez calcula que cerca de 21 000 docentes jubilados están a la espera del pago de la compensación en todo el país. El monto aproximado es de USD 1 200 millones, según indicó.

Manuel Antón se unió a la protesta de los docentes. Los jubilados anunciaron que radicalizarán el reclamo en los próximos días. Foto: Elena Paucar / EL COMERCIO

Solo en Guayas son 2 800 maestros; de ellos, 283 han fallecido mientras aguardaban el incentivo. Algunos de sus nombres resonaron esta mañana a través de un megáfono en la Plaza San Francisco, como un homenaje.

“Esos valores debieron presupuestarlos por partes, porque los jubilados van saliendo año a año. Como no pagaron cada año se han acumulado jubilados de 10 años, desde el 2008 -dice Ramírez-. Esta es una responsabilidad terrible del gobierno anterior, pero este Gobierno tampoco está asumiendo la responsabilidad que le queda”.

María Eugenia Mosquera
se jubiló hace tres años y calcula que le corresponden USD 53 000. Durante 32 años dio clases en una escuela de un recinto en el cantón Naranjal (Guayas).

Tiene cáncer. Fue operada por un tumor en el colon y necesita recursos para sus limpiezas -usa una bolsa de colostomía-, medicinas y suplementos quirúrgicos. “Tengo que pagar todo aunque soy jubilada, porque el hospital al que voy no tiene convenio con el Seguro. Incluso tengo un hijo con discapacidad”.

Después de zafarse de la cruz, Antón reconoce que se jubiló antes de la vigencia del incentivo pero se ha comprometido en apoyar a sus compañeros. “Estamos exigiendo respeto al derecho de los docentes, consignado en la Constitución y la Ley”.

Los jubilados anunciaron que las medidas se radicalizarán en las próximas semanas. Advierten que “derramarán su sangre” y que volverán a “crucificarse” para simbolizar su vía crucis, antes de la Semana Santa.

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