13 de enero de 2020 08:16

Los incendios en Australia asestan duro golpe al turismo

Esta foto tomada el 11 de enero de 2020 muestra bloques de alojamiento en la colonia Gold Rush en Mogo, una atracción turística dedicada a la fiebre del oro de Mogo en la década de 1850, donde un reciente incendio forestal lo redujo a metal retorcido y ce

Esta foto tomada el 11 de enero de 2020 muestra bloques de alojamiento en la colonia Gold Rush en Mogo, una atracción turística dedicada a la fiebre del oro de Mogo en la década de 1850, donde un reciente incendio forestal lo redujo a metal retorcido y cenizas. Foto: AFP

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Agencia AFP

La gente llora a sus muertos y sus viviendas destruidas, a los koalas chamuscados rescatados de los bosques en cenizas. La devastación que están dejando los incendios en Australia ha empañado la reputación del país como un destino turístico seguro y atractivo.

Imágenes de estos fuegos veraniegos de proporciones sin precedentes han impactado al mundo aunque también han provocado una ola de solidaridad.

Miles de turistas tuvieron que ser evacuados de las ciudades costeras, visitantes internacionales cancelaron sus vuelos, y el departamento de Estado estadounidense aumentó su alerta de seguridad para Australia, advirtiendo a los viajeros que “intensifiquen la cautela”.

La agencia de promoción turística Tourism Australia tuvo que suspender la campaña internacional de promoción del país en la que participaba la estrella del pop Kylie Minogue lanzada en medio de la crisis.

“Hemos estado vendiendo el aire limpio de Australia, sus cielos despejados, sus luminosas playas y sus animales únicos. Desgraciadamente, lo que la gente ha visto son koalas y canguros chamuscados”, dice el profesor de la Universidad de Tecnología de Sídney David Beirman.

El 11 de enero de 2020, el Servicio de Parques Nacionales y Vida Silvestre de Nueva Gales del Sur, Australia, puso a disposición una hoja informativa que muestra a un wallaby comiendo zanahorias. Aviones y helicópteros arrojan miles de kilos de zanahorias

El 11 de enero de 2020, el Servicio de Parques Nacionales y Vida Silvestre de Nueva Gales del Sur, Australia, puso a disposición una hoja informativa que muestra a un wallaby comiendo zanahorias. Aviones y helicópteros arrojan miles de kilos de zanahorias y papas en áreas afectadas por incendios para ayudar a la vida silvestre. Foto: EFE

Más de nueve millones de turistas extranjeros visitaron el país en el último año hasta junio de 2019, lo que supuso una inyección para la economía de USD 45 000 millones de dólares australianos (USD 31 000 millones). El turismo local también se dejó otros 100 000 millones de dólares australianos.

La directora de Tourism Australia, Phillipa Harrison, considera que es “pronto para cuantificar el impacto real de los incendios”.

Pero Beirman, especialista en riesgos turísticos y gestión de crisis, estima que las pérdidas se elevan a “miles de millones” ya que los incendios están afectando la temporada alta y han vaciado regiones enteras de turistas.


Ciudades desiertas 

Ciudades dependientes del turismo como Mogo en Nueva Gales del Sur, donde los incendios redujeron a cenizas viviendas y negocios, el impacto se sintió inmediatamente.

Diez días después del avance de las llamas, se cerraron la mayoría de los comercios debido a la falta de electricidad. Solo un puñado abrieron porque contaban con generadores.

“Se quedó desierto”, dice a la AFP Linda Pawley, propietaria de una tienda de regalos. “Usualmente, hay centenares de miles de personas que vienen cada día”.

Pawley se considera una “de las afortunadas” ya que su tienda está todavía de pie pero el futuro es incierto.

“Si la gente no vuelve, muchos negocios probablemente cerrarán”, dice. “No sé quién va a sobrevivir”.

Una fotografía del Departamento de Defensa de Australia muestra a un ingeniero de combate del ejército australiano que utiliza una excavadora para extender astillas de madera quemada en el molino Eden Woodchip en el sur de Nueva Gales del Sur. Foto: EFE

Una fotografía del Departamento de Defensa de Australia muestra a un ingeniero de combate del ejército australiano que utiliza una excavadora para extender astillas de madera quemada en el molino Eden Woodchip en el sur de Nueva Gales del Sur. Foto: EFE


Maureen Nathan,
una farmacéutica retirada, pasó 20 años construyendo una atracción turística dedicada a la fiebre del oro en Mogo en los años 1850 pero todo quedó reducido a cenizas la víspera de Año Nuevo.

“El fuego llegó a una velocidad increíble en la pequeña localidad de Mogo”, dice.

El dolor de perder más de una docena de edificios que contenían restos históricos irremplazables es todavía reciente para decidir el futuro del lugar.

“Y no estamos solos, no es un caso aislado en la comunidad, es toda la región”, dice Nathan. “Es prácticamente toda la zona costera oriental”.


'Abiertos para los negocios '

A medida que la amenaza de incendios ha crecido en los últimos años, los políticos australianos han exhortado a los visitantes que visiten las zonas arrasadas y que no ignoren destinos que quedaron a salvo de los desastres.

El ministro de Turismo, Simon Birmingham, hizo hincapié en que “seguimos muy abiertos para los negocios”.

“Hay mucha desinformación que circula por internet y en algunos medios que exageran la extensión de estos trágicos incendios”, dijo en un comunicado a la AFP.

“Insto a la gente con una reserva o que estén pensando en viajar a que se informen y no agraven el daño a los operadores turísticos apartándose innecesariamente”.

Tomará meses e incluso años reconstruir Mogo y otras ciudades devastadas, lo que hace temer que muchos residentes se irán a otras partes a buscar empleo.

Pero muchos son optimistas y piensan que la industria turística del país capeará el temporal.

“Muchos países han sufrido desastres naturales en la escala que estamos sufriendo los incendios en Australia y se han recuperado”, dice el experto en turismo Beirman, que pone como ejemplo la recuperación de Japón tras el tsunami y el desastre nuclear de 2011.

“Estoy seguro de que la gente volverá”, dice Nathan de Mogo. “Pero dennos un poco de tiempo”.

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