El hogar del arte y la música

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Fue un amor que se cultivó en Rusia y se cosechó en Ecuador. La guayaquileña Noreia Mueckay conoció a Irakli Pankó en Rusia, a los 16 años, durante sus estudios de música clásica en el Conservatorio Tchaikovsky de Moscú. “Pero fue en Ecuador cuando él fue invitado a tocar en la Orquesta Sinfónica de Guayaquil, donde el amor nació y nos casamos”, cuenta Noreia. 



LA PROCLAMA  DE  HONOR RECONOCE
El certificado dice: Considerando que los Pankó-Mueckay son una talentosa familia con una combinación de raíces ecuatorianas y rusas, que ha cautivado a las audiencias en diversas de  las salas de concierto más renombradas del mundo, incluyendo el Carnegie Hall de la ciudad de Nueva York, y  Queens Theater in the Parko; y que son un maravilloso ejemplo del potencial humano por la excelencia, belleza y riqueza de su diversos orígenes.Ella cree que su historia es como una novela de amor y hasta se imagina a la autora de esa obra romántica: Isabel Allende. Lo cierto es que la familia que estos dos músicos formaron ya tiene mucha historia que contar.  Por eso, el Estado de Nueva York les entregó un  reconocimiento oficial por “la excelencia cultural que distingue a la familia  Pankó Mueckay”. 

Este evento se realizó  con motivo de la conmemoración del bicentenario de la  Independencia del Ecuador, en   Queens Theater in the Park el 13 de agosto pasado. El senador  Hiram Monserrate hizo la entrega y comentó que los considera un ejemplo para las familias emigrantes. 

“Muchas mujeres viajan para tener a sus hijos en otros países diferentes al suyo, pero yo hice todo lo contrario”, dice Noreia. Santiago, de 18 años,  y Yarik, de 10, nacieron en Guayaquil; aunque el primero  casi nace en Rusia y el menor en Nueva York. Hoy, toda la familia vive en Estados Unidos, en donde  cada uno tiene una trayectoria musical e intelectual  destacada.

Empecemos por los padres que llevan la música en su corazón.  Noreia es pianista e Irakli toca la viola . Ella estudió música en Rusia por casi 8 años  y él  vivió 5 años en Ecuador.

Además de dedicarse a la música, desde niña Noreia fue una de las mejores ajedrecistas del país. Cuando tenía 14 años fue conocido como la ‘niña maravilla’ tras vencer a la campeona mundial de ajedrez FiuraHasanova, que tenía 20 años. Irakli también se destaca en un segundo arte: la pintura.

Juntos o por separado, ambos se   han presentado, en Europa, Estados Unidos y América Latina. En Ecuador formaron la Camerata Ecuatoriano-Rusa y en Nueva York el Grupo Cultural Ecuador.

Sus hijos no se quedan atrás.  Santiago  por sus destacados  promedios académicos fue seleccionados entre los 350 estudiantes que presenciaron la procesión de Barak Obama y por su habilidad en la oratoria ha recibido varios trofeos y medallas.

La pasión de Yarik, el más pequeño de la familia,   también es el piano y fue reconocido por ser el primer niño ecuatoriano en tocar como solista en el teatro Carnegie Hall de Nueva York. 

Para Noreia esta trayectoria  es el resultado de una afinidad de principios y valores  personales y  profesionales, que ella y su esposo  transmiten a sus hijos. 

“Esto es indistinto al origen de nuestras nacionalidades. Prevalece entre nosotros ante todo  esa esencia de lo universalmente humano”, concluye esta virtuosa del piano.

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