23 de junio de 2019 16:41

15 familias improvisaron un albergue en Río Blanco

La capilla de Río Blanco se convirtió en el refugio de 15 familias afectadas por el fuerte temporal que azota la provincia de Tungurahua. Foto: Glenda Giacometti / EL COMERCIO

La capilla de Río Blanco se convirtió en el refugio de 15 familias afectadas por el fuerte temporal que azota la provincia de Tungurahua. Foto: Glenda Giacometti / EL COMERCIO

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Modesto Moreta

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La capilla de la comunidad Río Blanco, en el cantón Baños de Agua Santa, se convirtió en el refugio temporal para 15 familias afectadas por el aluvión que destruyó tres pequeños puentes y dejó incomunicado a cuatro sectores de esta zona.

La emergencia ocurrió el jueves 20 de junio del 2019. Desde ese día 30 personas pernoctan en la iglesia del pueblo. Ellos tendieron en el piso los colchones y cobijas que recuperaron de sus viviendas en la parte alta de la montaña, que corren el peligro de caerse.

Pese a que el Municipio de Baños habilitó el albergue en el sector de San Vicente lo vecinos se negaron a utilizarlo, ya que decidieron quedarse cerca de sus propiedades. "Nuestros cultivos y animalitos están en el campo y trasladarnos a San Vicente hasta acá está lejos ", comenta Susana Díaz, vecina de Río Blanco La Playa.

También están afectados los moradores de la comunidad Juive Grande. Cuatro casas del reasentamiento donde vivían se desplomaron el sábado 22 de junio.

Susana Díaz, de 35 años, dijo que 20 familias del sector están en riesgo por el río que aún presenta un fuerte caudal por las lluvias que son constantes. "Pedimos que nos entreguen alimentos y vituallas hasta que el Municipio y el Gobiernos nos den una casita".

Díaz contó que sus dos invernaderos donde cultiva tomate están al filo del río. Espera que baje la intensidad de las lluvias para salvar algo de sus productos.

En el albergue también permanece Rosa Ponluisa y sus dos hijos. Tendió en el suelo un colchón que le prestó un vecino. Llevó parte de la ropa de sus niños y esposo. "Es lamentable lo que nos sucede. El año pasado llegamos a vivir en la vía a Palacio, en Río Blanco, donde compramos un terreno. Un amigo del sector nos prestó una pequeña casa, pero con la corriente de agua, la vivienda está a punto de desplomarse".

Avanzó a sacar sus pertenencias y encargó donde una vecina. Ahora espera el apoyo de las autoridades. "Necesitamos una vivienda porque no tenemos dónde ir", cuenta con lágrimas.

Voluntarias del Municipio de Baños preparan provisiones para los pobladores de Río Blanco, este 23 de junio del 2019. Foto: Glenda Giacometti / EL COMERCIO

Voluntarias del Municipio de Baños preparan provisiones para los pobladores de Río Blanco, este 23 de junio del 2019. Foto: Glenda Giacometti / EL COMERCIO


Un grupo de mujeres del voluntariado del Municipio de Baños entregó vituallas y alimentos a las familias albergadas. Geovanna Vieira, presidenta del Patronato Municipal, lamenta que las familias no utilicen las instalaciones equipadas con camas y frazadas. También tiene un dispensario médico, una cocina y comedor, baños con ducha para agua caliente y más.

“Esperamos convencer a la gente para que venga a este lugar que está bien equipado y con todas las comodidades”.

En el asentamiento de Río Blanco 28 familias abandonaron sus casas por el riesgo de que se desplomaran. El sábado 22 de junio, cuatro viviendas se destruyeron, debido a que el caudal del río subió 10 metros y golpeó con fuerza el talud y provocó un deslizamiento al sitio.

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