6 de June de 2009 00:00

Los estudiantes del régimen Sierra esperan el final de clases

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Redacción Sociedad

Antes de empezar a hablar aclara que no es ‘norio’. Cristian Aldana, de 15 años, terminó el primero de bachillerato el jueves. Ya  puede disfrutar de las vacaciones. Estudia en el colegio Dillon, en la av. 9 de Octubre, en la capital.

Tenía 10 asignaturas, la más complicada: lenguaje. La profesora les pidió leer una serie de 19 cuentos de terror y él solo leyó nueve, pero pasó. Hoy planea trabajar como mesero en Princess Cafetería, como lo hizo en 2008.



200 días de labor
Según las autoridades educativas, los planteles deben trabajar durante 200 días. A excepción, los planteles nocturnos que deberán cumplir 220 días.
En el colegio Fiscal Dillon, las inscripciones para octavo de educación básica serán desde el lunes 15 al martes 30 de este mes. Se hará alfabéticamente, se recibe a aspirantes con 20, 19 y 18 en promedio.
En el Borja 2 Maristas, el 15, 16 y 17 de este mes se realizarán las inscripciones de aspirantes a primero de básica.  Su compañero, Milton Venegas, no está  contento. No pasó en matemáticas ni contabilidad y  deberá asistir a los talleres que reemplazan al examen supletorio.

Este centro, con 2 500 alumnos, finalizó el año de actividades ayer, según  el inspector general, Fausto Rodríguez. Desde el viernes 5 y hasta el martes 9 se desarrollarán las juntas de profesores.

Entre el miércoles 10 y jueves 11 se publicarán los cuadros de notas. Entonces se sabrá quiénes se quedan aplazados. Ellos deberán asistir a talleres desde el jueves 11 hasta el viernes 26.

La Dirección Provincial de Educación de Pichincha indicó que el período lectivo terminará el martes 30, para las instituciones de  preprimaria y primaria.

En el caso de los colegios, en estos días se deben reunir las juntas de curso y publicar los cuadros de notas  y el calendario de exámenes supletorios. El 14 de julio se incorporarán los bachilleres, luego de dar los exámenes de grado.

Lorena Castillo, de 18 años, se siente nerviosa, alegre y emocionada. Está por salir del tercero de bachillerato, con lo que se despedirá del colegio  Manuela Cañizares, en la 6 de Diciembre y Foch.

Está preocupada, no quiere quedarse a supletorio de Física. Además, ya vienen los exámenes de grado, el 25 de este mes.

“Estamos llenando las dedicatorias en los cuadernos de los y las amigas”, cuenta Castillo, quien espera  estudiar Tecnología Médica en la Universidad Central.

Otro ambiente se vive en la Unidad Educativa Borja 2 Maristas, en la 9 de Octubre. “Ya quiero salir de vacaciones y  tener tiempo para jugar PlayStation”, indica  Antonio Calderón, de 9 años. Cursa el quinto de básica. El plantel tiene 1 137 niños y niñas. Su director, Álex Martínez, dijo  que las clases serán hasta el 30. 

Adrián Peñafiel sueña con ir a Tonsupa, Esmeraldas. Le gusta la playa, nadar y la comida de la Costa. Camila Rivera piensa  estar en casa, junto con  su madre Andrea, cuando nazca su hermanito. 

“Los alumnos se tornan un poco más inquietos y bulliciosos. Por eso no asimilan bien las clases”, cuenta el profesor Freddy Ayala, quien  asegura que durante el año lectivo no les ha enviado sino dos deberes diarios.

El fuerte de este quinto de básica fue la lectura, la ortografía y las operaciones fundamentales con decimales. “En vacaciones deben descansar y repasar lo aprendido, para no olvidarlo”.
 

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