7 de September de 2009 00:00

La espera atormenta a los prospectos

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Paola Gavilanes V.  Quito

Jaime Cortez casi tropieza con la raíz de un árbol. Las  palabras que escuchó de la boca de Edwin Tacuri, técnico de la categoría Sub 13 de El Nacional, lo dejaron atónito.

El adolescente de 13 años  es una figura en el equipo de  Los Centauros, de El Quinche, por esa razón no podía creer que le faltasen  condiciones para integrar las formativas del  club  criollo. Tal como se lo dijo el estratega.

Dolido y con los ojos llenos de lágrimas,   Cortez abandonó lentamente la cancha a la que arribó  una hora antes de  que se  inicie la captación de talentos, el pasado  11 de agosto, en el Complejo de  El Nacional, en Tumbaco.

Mientras se dirigía a un banquillo de madera para desprenderse de su ropa deportiva  y colocarse una vestimenta más cómoda, las palabras de Tacuri volvieron a retumbar en su mente: “Chicos vayan no más a probarse en otro club. Otra vez será,  perfeccionen su  técnica, después pueden regresar si desean”. Por esa razón el adolescente casi se desploma.

Observar esos trances en los niños y  jóvenes que sueñan con emular a Luis Antonio Valencia, Felipe Caicedo, Édison Méndez, Cristian Benítez, Iván Hurtado… es bastante común en los diferentes clubes del país, en el proceso de captación de talentos.

Pese a la experiencia que poseen los directores técnicos, las reacciones de los niños y jóvenes aún logran desestabilizarlos  emocionalmente. Así afirma  Tacuri.

“Me gustaría darles el visto bueno a todos los chicos que buscan una oportunidad. Pero así es el fútbol. Acá necesitamos calidad no cantidad”, indicó el DT, tras marginar a  15 postulantes.

El pasado 11 de agosto solo dos adolescentes pasaron las pruebas. Empero, deberán superar otras si desean seguir en el club.

En el club El Nacional,  la mayoría de jóvenes  solo tiene 45 minutos de juego   para demostrar sus cualidades y convencer al DT.

En otras ocasiones, basta un minuto. Según Tacuri, un captador de talentos puede descubrir a un buen jugador  con solo observar  su parada dentro de la cancha.

Fue eso justamente lo que le ocurrió a Enrique Sánchez. Ese adolescente apenas tuvo contacto  con el esférico, pues fue descartado por el técnico, tras unirse a la práctica con unos minutos de  retraso. En esa  ocasión, el joven también olvidó acudir al entrenamiento con sus  canilleras.

Tras recibir la negativa por parte del técnico, Sánchez abandonó el campo de juego con el  rostro sonrojado. Pero esperó varios minutos antes de pedirle a su mamá que le llevara de regreso a su casa.  Sánchez estaba nervioso  y no quería que la gente escuchara cómo se le quebraba  la voz.

“No me  parece  cómo se realiza la selección en el Nacional. A los pobres chicos les  trauman. Mírele a  mi hijo”, dijo Mariana Guiñán.

Pero la presión y  decepción no solo  la sufren  los jóvenes que buscan una  oportunidad en el club criollo. Esas sensaciones también atrapan a los  técnicos, sobre todo en el inicio de esa profesión.

“Al principio fue  duro. Es complicado decirle a un niño que no puede  quedarse con nosotros. Pero después  aprendes a controlarte”, señala con voz firme Tacuri.

Esa  afirmación la hace extensiva Diego Peralvo, técnico de la Sub 18  de Universidad Católica.

El estratega, quien lleva nueve años ejerciendo la dirección técnica, aún se deprime  cuando  emite un resultado negativo  a las decenas de prospectos que acuden a los entrenamientos. Más aún cuando  los  jóvenes llegan a Quito de Esmeraldas, Chone, Portoviejo, Guayaquil...

Por esa razón, Peralvo otorga una chance más amplia a los jugadores para que demuestren sus cualidades con el esférico.

En Universidad Católica, los postulantes  tienen  tres semanas para ganarse un lugar en el equipo.  Según Peralvo, de esa forma se  reducen    las  posibilidades  de que se le escape    un verdadero ‘crack’.

Empero, ese criterio no es compartido por todos  los  chicos que acuden a las prácticas.  Luis Zambrano, de 18 años, es uno ellos.

El jugador, oriundo de Quevedo, se entrena desde  hace  31  días en el conjunto camarata, y  aún espera  que Peralvo lo incluya en la nómina oficial de jugadores.

“Vivo un ambiente  de incertidumbre. Solo espero que no se tarden en hacerme jugar”, revela  Zambrano, mientras  apoya   su  cuerpo en uno de los postes del arco  que defiende Andrés Moreno.

Situación  similar  vive Patricio Guevara, de 17 años. El pasado jueves 13  de  agosto, el  jugador acudió por primera vez a la selección de talentos de  Universidad Católica. Ya han transcurrido  11 días  y aún sigue esperando una respuesta del  técnico Peralvo.

El proceso de selección  de  talento que  ejecuta la ‘Chatoleí’ es  similar  a la Liga Deportiva Universidad de  Quito. Ahí, el argentino  Óscar Subía  es el encargado  de  buscar talentos para nutrir las categorías formativas  del club.

Subía también espera un mes  antes  de dar su veredicto. Empero, cuando un joven lo deslumbra desde el primer momento, no duda en vincularlo al equipo.

Otros testimonios

Juan Carlos  Valencia también fue rechazado por el técnico Tacuri. El joven de 1 6  años se puso nervioso durante el entrenamiento. “Ahora  solo me queda volver a Machala y probar suerte en mi tierra”, contó Valencia.

“Quiero ser  como Patricio Urrutia o como Édison Méndez. Si no me  recibe el ‘profe’ Subía me voy al  El Nacional  o al Deportivo Quito”, dijo  Michael Caicedo, tras  culminar el entrenamiento y no recibir ninguna respuesta del técnico.

En el conjunto  criollo  las  pruebas para  captar a nuevos talentos se realizan todos los martes en  el complejo del club, en Tumbaco, durante todo el año. Cada  categoría tiene destinado a  un técnico, desde la categoría Sub  8. 

En Liga de  Quito  el proceso de  captación también se realiza durante todo el año. Según el técnico Óscar Subía, de esa manera  reducen el riesgo de que se le  escape una figura. “Todos corremos ese riesgo, pero así evitamos que sea mayor”.

Cuando un   jugador es aceptado en las formativas de  E l Nacional recibe uniformes, zapatos y  una ayuda económica. En la categoría Sub  8  los niños perciben USD 20. Según   Freddy Patiño, coordinador de las formativas.

En Universidad  Católica  y Liga de Quito la situación  es similar. Según Óscar Subía, cuando un joven  se integra oficialmente   a  una categoría, el club abastece  a los jugadores de uniformes. En Liga también impulsó a los jóvenes  a estudiar.

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