11 de marzo de 2020 09:55

Sin escuelas en Madrid, los abuelos ejercen de cuidadores

En España, uno de cada cuatro abuelos se ocupa de sus nietos todos los días, y dos de cada cinco lo hacen varios días a la semana, según un estudio realizado en 2018. Foto: Pixabay

En España, uno de cada cuatro abuelos se ocupa de sus nietos todos los días, y dos de cada cinco lo hacen varios días a la semana, según un estudio realizado en 2018. Foto: Pixabay

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Agencia AFP

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Pese a que los abuelos pueden ser una población vulnerable frente al coronavirus, Ramón Millán, de 74 años, hace un viaje en metro de una hora todas las mañanas para cuidar a su nieto, sin clases en Madrid por la epidemia.

Desde las guarderías a las universidades, todos los centros educativos de la región de la capital española, la más afectada del país, cerraron este miércoles 11 de marzo de 2020 por dos semanas para intentar frenar la propagación del virus.

“Yo ayudaré (a mi hija) siempre que pueda”, afirma este abuelo, quien vino a buscar a Isan, un niño rubio de cuatro años, para llevarlo a jugar al sol en el parque del Retiro.

“Se ha enfadado mi mujer porque me he ido a la calle con él. Porque ella quería que no saliera, que me quedara encerrado allí con él. Yo no tengo miedo al virus, ella sí”, cuenta entre risas.

Efectivamente, los abuelos están entre las poblaciones de riesgo ante la epidemia.

Las autoridades sanitarias, que cerraron en Madrid los centros de día para ancianos para protegerlos del contagio, desaconsejan visitar las residencias de mayores.

Además, el director del centro nacional de alertas sanitarias, Fernando Simón, advirtió este miércoles 11 de marzo que son los niños, que apenas desarrollan síntomas, “los que la diseminan (la enfermedad) en la sociedad”.

“Hay que atenderlos, ¿no?”
“Sí me preocupa, pero dicen que los niños tienen menos posibilidad de cogerlo. Aparte de eso, son mis nietos. Hay que atenderles, ¿no? Habrá que tener cuidado y no darse muchos besos y muchas caricias y ya está, nada más”, estima José Luis Lucas, de 70 años, quien se llevará a sus nietas por quince días a una casa a 50 km de Madrid.

En España, donde la solidaridad familiar suele ser muy fuerte, los abuelos suelen estar ya muy solicitados para dar una mano, ante las largas jornadas laborales y la falta de ayudas para el cuidado de los pequeños.

Según un estudio de 2018, uno de cada cuatro abuelos españoles se ocupa de sus nietos todos los días, y dos de cada cinco lo hacen varios días a la semana, generalmente para buscarlos en el colegio y darles almuerzo o cena.

El cierre de los colegios por la epidemia los coloca en primera línea para ayudar.

“En el colegio, todos los familiares han dicho que tenían que hacerse cargo de los niños, sobre todo los abuelos. Aunque (el gobierno) diga que mucha gente se puede quedar en casa haciendo teletrabajo, hay muy poca gente que puede hacer esto”, suspira Emilio Salvador, de 67 años, quien lee cuentos en un banco del Retiro a su nieto Jorge, de quien se ocupará por dos semanas.

El gobierno anunció el miércoles 11 de marzo que los padres obligados a permanecer en casa y que no puedan teletrabajar, podrán pedir “una compensación de ingresos” a la Seguridad Social.

Las autoridades “intentan dar una solución pero trasladan a la gente todo el peso del problema”, se queja Emilio.

“Es una carga”
Desde el anuncio del cierre de colegios la noche del lunes 9 de marzo de 2020, las bromas no dejan de circular por la mensajería Whatsapp, muy popular en España: “Millones de abuelos en todo Madrid acaban de desconectar el teléfono o se están haciendo los locos”; “Me terminan de informar que la noticia del cierre de los colegios ha matado a mas abuelos ya que el coronavirus”.

“Si soy honesta, es mala noticia porque es una carga que se añade a mi vida diaria”, reconoce Paloma Alonso, de 72 años, que tendrá que ocuparse de sus nietos de 7 y 5.

“Soy una abuela que adora a sus nietos, pero no me gusta cuidarlos diariamente. Pero siempre ayudo a mi hija”, concede.

Los cuatro nietos de entre 7 y 10 años de Javier Costero, de 78 años, vendrán a dormir a su casa durante casi todo el periodo del cierre de escuelas, pero él ya estaba preparado.

“Ya nos lo imaginábamos. Después de ver a Italia como está, pues aquí no están haciendo las cosas muy bien (...). Las medidas se tenían que haber tomado antes”, lamenta este jubilado.

“¡No solamente nos vamos a fastidiar a los abuelos!”, se indigna María Isabel Lluva, de 65 años, quien se rompe la cabeza para poder administrar el tiempo entre los nietos, las compras y preparar las comidas.

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