31 de octubre de 2020 00:00

Detenidos se reencuentran con parejas tras siete meses

En la cárcel de Turi-Cuenca, las visitas pasan por un puesto instalado por las FF.AA. Foto: Lineida Castillo / EL COMERCIO

En la cárcel de Turi-Cuenca, las visitas pasan por un puesto instalado por las FF.AA. Foto: Lineida Castillo / EL COMERCIO

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Redacción El Comercio

Es jueves 29 de octubre del 2020 y en los exteriores de la Penitenciaria de Guayaquil, decenas de mujeres esperan sobre una vereda.

Unas se pintan y otras se acomodan el cabello. Hay chicas que improvisan cortinas y se cambian de ropa. Así se alistan para ingresar al centro carcelario y reencontrarse con sus parejas. Será la primera vez que los verán luego de siete meses.

Los encuentros íntimos y con familiares quedaron suspendidos el 16 de marzo, cuando se decretó el estado de excepción por el covid-19. Desde entonces, los presos no han recibido visitas de ningún tipo.

Esto cambió el pasado 22 de octubre. Ese día, el Servicio de Rehabilitación emitió un instructivo para retomar las citas de los presos con sus allegados. En el documento, de 21 páginas, se establecen requisitos y normas para aquello.

Allí se especificó que es un plan piloto para analizar si estos servicios se retoman de forma permanente.

Por eso se determinó que las primeras en ingresar sean las parejas de los privados de libertad. Así se dio paso a que los encuentros se realicen en las 48 cárceles del país. Según el instructivo, las mujeres que quieran entrar deben presentar el resultado negativo de una prueba rápida de covid-19.

La idea es evitar contagios masivos en las celdas. Los presos que han tenido contacto con personas portadoras del virus o que están en períodos de aislamiento no pueden tener visitas de esta índole.

Desde el 23 de octubre, día en que se iniciaron los encuentros, las mujeres ingresan con una hoja bajo el brazo. Se trata del resultado negativo.

Así entró el jueves Rosa, de 27 años, que llegó a Guayaquil desde su natal Manabí. Ella no veía a su esposo desde marzo. “He hablado tres veces por teléfono. No verlo ha sido difícil para mí y para mis dos hijos, en especial cuando nos enteramos que hubo muertos, a inicios de agosto”.

Llegó sin la prueba de covid-19, pero lo solucionó.

Afuera de la cárcel hay personas que se identifican como médicos privados y practican este test. Cuesta USD 15.

Lo mismo pagó María, otra joven que acudió al doctor, que se encuentra a unos 30 metros de la puerta de la Penitenciaria.

Las dos mujeres se sentaron en sillas plásticas, un hombre les pinchó un dedo y luego les entregó los resultados.

Estos servicios particulares se han instalado en otros centros carcelarios del país.

Por ejemplo, cerca de la cárcel regional de Cotopaxi se instalaron dos laboratorios de pruebas rápidas. Sobre una mesa plástica había una computadora, cajas con guantes de látex, hojas y una impresora.
La atención es de 06:00 a 16:00 y la prueba cuesta USD 13.

Johana llegó el martes desde su natal Portoviejo, en Manabí. La mujer, de 39 años, contó que no veía a su esposo desde febrero.

Utilizaba una mascarilla y tenía un frasco con alcohol.

Ese día, otras 50 mujeres ingresaron al centro penitenciario, de 08:00 y 11:00. La mayoría de personas arribó desde Esmeraldas, Manabí, Guayas, Pichincha, Azuay, Chimborazo y otras provincias.

Las interesadas deben esperar por más de dos horas en los exteriores de la cárcel. Se cubren del sol o de la lluvia, bajo una carpa de plástico que hay en los exteriores.

En la cárcel del Turi, en Azuay, la situación es similar. El pasado miércoles fue el día que más visitas conyugales se recibieron. 61 mujeres se vieron con los presos y en los cinco días se contabilizaron 160.

Edmundo Moncayo, director de Rehabilitación, dice que toman todas las medidas para evitar contagios. Por ello se dispuso que las parejas entraran con mascarillas y con un test con resultado negativo.

Según Moncayo, se realizaron gestiones con las autoridades sanitarias para que verifiquen los análisis, pero sostiene que no en todos los centros tienen ese acompañamiento.

Antes del ingreso, médicos de los centros penitenciarios se entrevistan con las personas. La primera fase de las visitas íntimas finalizará el 3 de noviembre. Luego empezarán los encuentros con el resto de familiares.

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