9 de julio de 2020 00:00

Ecuador aún requerirá crédito a pesar de renegociar la deuda externa

El Gobierno necesita recursos para pagar a acreedores, financiar el déficit y cubrir atrasos. En la foto, de izquierda a derecha: Augusto de la Torre, exfuncionario del Banco Mundial; José Hidalgo, director Corporación de Estudios para el Desarrollo y Man

El Gobierno necesita recursos para pagar a acreedores, financiar el déficit y cubrir atrasos. En la foto, de izquierda a derecha: Augusto de la Torre, exfuncionario del Banco Mundial; José Hidalgo, director Corporación de Estudios para el Desarrollo y Manuel González, miembro del Consejo Asesor. Fotos: Archivo EL COMERCIO

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Evelyn Tapia
y Mónica Orozco (I)

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Si se concreta el proceso de renegociación de la deuda en bonos, el Presupuesto General del Estado tendrá menos presiones este 2020 y el 2021.

Fausto Ortiz, miembro del consejo de asesores económicos del Gobierno, explica que la renegociación debería derivar en un menor endeudamiento el 2020 y el 2021.

Entre el 2020 y el 2025, el Fisco tiene que pagar vencimientos e intereses de bonos por USD 13 694 millones, pero con la reestructuración presentada este mes por el Ministerio de Finanzas a un grupo de acreedores, en ese período se pagarían USD 2 365 millones.

Ortiz aclara que el alivio que dejaría la actual renegociación debe verse como una reducción en la brecha (déficit) que hoy existe en el presupuesto.

Magdalena Barreiro, docente de la Universidad San Francisco, comentó que la reestructuración da un poco de desahogo al Fisco, pero aclara que Ecuador necesitará seguir endeudándose, de ahí que lo importante es que los próximos gobiernos emprendan planes que eviten que los vencimientos sean de corto plazo.

“No hay otra alternativa, mientras no tengamos más inversión extranjera hay que seguir contratando deuda. Se necesitará mucha disciplina fiscal para que las obligaciones no crezcan de manera desproporcionada”, dice.

Pero el escenario cambió. En abril pasado, el Ministerio de Finanzas reconoció que hay necesidades adicionales por USD 3 974 millones.

Pero el escenario cambió. En abril pasado, el Ministerio de Finanzas reconoció que hay necesidades adicionales por USD 3 974 millones. Foto: Twitter / Economía y Finanzas


El exministro Ortiz añade que lo ideal será que los próximos endeudamientos sean a 15 años plazo, por lo menos.

Antes de que estallase la crisis económica derivada de la pandemia, el Ejecutivo estimaba que para el 2020 se iban a requerir USD 8 932 millones de financiamiento para atender las necesidades del país.

Pero el escenario cambió. En abril pasado, el Ministerio de Finanzas reconoció que hay necesidades adicionales por USD 3 974 millones.

Además, arrastra pagos con proveedores, la Seguridad Social, gobiernos locales y salarios con el sector público.

Lo anterior se agravó por la caída de ingresos petroleros y tributarios y, además, porque el gasto social y en salud será mayor debido a la pandemia.

El FMI estimaba en mayo pasado que el país necesitaría USD 13 463 millones de financiamiento este año. Según el ente, al país le tomará cinco años lograr que esas necesidades sean parecidas a las que se había previsto para este año antes de la crisis.

Las necesidades son de tal magnitud que el país tendrá que contratar dos nuevos créditos con China, dijo el ministro de Finanzas, Richard Martínez. Uno de ellos está relacionado con una operación comercial de venta de petróleo por parte de Petroecuador.

Aunque la petrolera apuntó en un informe inicial que la operación le supondrá una pérdida de USD 119 millones, el Ministro dijo que la valoración debe incluir una visión integral de la situación del país.

“Sin esa operación el financiamiento no será viable”, pues en este momento no hay acceso al mercado ni posibilidad para lograr una tasa de interés del 6% y 9 meses de gracia, como se negocia con China.

De hecho, la primera mitad del presente año ha sido complicada para que el país acceda a recursos. El Ejecutivo no pudo emitir bonos nuevos debido a que sería muy costoso.

Hasta ayer, los montos que ha recibido el país equivalen al 41% de todo lo que se estimó en financiamiento para el año.

En el primer semestre del 2020, los recursos de los multilaterales han sido claves.

Los organismos aprobaron créditos de emergencia y aceptaron que los desembolsos que eran para otros fines puedan ser redireccionados para atender la crisis generada por la pandemia.

El Gobierno también prevé firmar un nuevo acuerdo con el FMI hasta agosto próximo.

Augusto de la Torre, exfuncionario del Banco Mundial: ‘No hay que caer en otro espejismo’

Con la renegociación, Ecuador casi no tendrá que pagar deuda en los dos próximos años y pagará montos pequeños en los siguientes diez años. Pero no es una varita mágica. Achica las necesidades de financiamiento, pero no las elimina. Las necesidades aún son enormes. La sociedad debe ser responsable y poner presión a los gobiernos para que no malgasten la plata. Pero la sociedad también pueden entrar en espejismos. En el gobierno de Rafael Correa no se hizo esa presión para que deje de botar la plata.

José Hidalgo, director Corporación de Estudios para el Desarrollo: ‘Aún hay una fila de gastos por pagar’

Ecuador está aliviando una presión importante, hay un pago menos a la fila en el presupuesto, pero el déficit no desapareció, sigue siendo bastante alto. El beneficio de la renegociación no se sentirá de inmediato, simplemente, este año y el siguiente las cuentas tendrán algo más de liquidez. Las necesidades de financiamiento caen en 1,5 puntos del PIB este año y 1,5 puntos en el 2021. Pero la presión para reducir el gasto se mantendrá, creo que se deberá incluir medidas para aumentar ingresos cuando pase la crisis.

Manuel González, miembro del Consejo Asesor: ‘En bonos, mesa sí queda servida’

Es un avance importantísimo que aún requiere confirmación de todos los tenedores (hasta ahora se ha logrado que más de 50% de ellos acepten). El camino hacia la sostenibilidad fiscal es largo y requiere de más compromisos por parte del país. Esta renegociación es un paso inicial fundamental. Lo más importante es que ahora sí se deja la mesa servida en cuanto a estos bonos para los próximos dos gobiernos, al menos. Queda en el país y sus políticos tomar medidas responsables para lograr beneficios de largo plazo.

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