4 de octubre de 2018 00:00

Construcción genera más empleo en Chimborazo

Fábricas de adoquines, ladrillos y adobes proliferan en Chimborazo. La obra pública es el principal mercado. Foto: Raúl Días para EL COMERCIO

Fábricas de adoquines, ladrillos y adobes proliferan en Chimborazo. La obra pública es el principal mercado. Foto: Raúl Días para EL COMERCIO

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Cristina Márquez

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La construcción mueve el 23,75% de la economía de Chimborazo y genera alrededor de 8 000 fuentes de empleo.

El desarrollo para ese sector, que supera al comercio y a la manufactura, se inició a partir de los años 70, cuando empezaron a proliferar las pequeñas empresas que todavía proveen de insumos para la construcción como bloques, adoquines, ladrillos. También, la presencia de grandes empresas como la Unión Cementera Nacional, Ecuacerámica, Tubasec, entre otras, que fabrican cemento, baldosas, cubiertas.

Empresarios, inversionistas y constructores concuerdan que en los últimos tres años el sector ha experimentado un bajón económico, que atribuyen principalmente a la falta de circulante y a las políticas públicas en torno al sector inmobiliario. Sin embargo, el negocio se sostiene debido al crecimiento de las pequeñas industrias, que han generado más oportunidades laborales.

Estas microempresas no solo abastecen al mercado local, sino que también envían material a otras provincias del país. Además, logran sostenerse con los contratos para obras públicas de la provincia, como adoquinados de calles.
La mano de obra calificada es otro factor que sostiene a la construcción como actividad principal. Los obreros tienen experiencia y abastecen la demanda en la provincia.

En las pequeñas empresas y concesionarios mineros se ofrecen insumos para la construcción. En la provincia hay unas 300 hectáreas concesionadas para la explotación de arena lavada de río, ripio, macadam y otros materiales.

Arturo Moreno, propietario de Hormigones Moreno, explica que la riqueza natural de la provincia es uno de los factores que condujeron al despunte del sector en años pasados. Su empresa ofrece hormigón mezclado para pisos, losas, veredas, canales, entre otras obras. “Los materiales que se extraen de los yacimientos son de excelente calidad. También invertimos en la compra de máquinas extranjeras”, dice este empresario.

Su compañía funciona desde 1984 y mantiene 16 puestos de trabajo. Además, dice, beneficia indirectamente a unas 600 personas que intervienen en el transporte de materiales y otras tareas logísticas.

La manufactura de ladrillos, bloques y adoquines es otro segmento generador de empleos en la provincia. Chambo, un cantón ubicado al este de la provincia, es conocido por la gran cantidad de familias que subsisten de la fabricación de ladrillos y adoquines.

Estos productos se venden principalmente en Chimborazo, aunque también se envían a Tungurahua y Bolívar.

Mundo Concreto es una de las más de 90 fábricas que proveen ese tipo de insumos. Allí se elaboran hasta 17 600 adoquines y sus principales compradoras son las empresas contratistas que trabajan en las obras públicas.

“El mercado para este negocio aún es amplio debido a la expansión de las ciudades y la necesidad de vías adoquinadas. Luego, a largo plazo, vendrá el mejoramiento del ornato y ahí también hay un nicho que explotar”, dice Flores.

Para Santiago Oviedo, gerente de Covipal, una empresa contratista que ofrece servicios de obras civiles, la llegada de personas de otras ciudades es otra oportunidad para impulsar el crecimiento de la construcción en Chimborazo.
“Una alternativa a la recesión económica puede ser el impulso de un programa de inversión a través de créditos mixtos que constituyan una solución integral al problema de vivienda. Hay muchos migrantes que llegan de otros cantones a Riobamba”.

Pese al auge del pequeño y mediano sector, la mayor cantidad de trabajadores se ubica en tres empresas grandes, que aglutinan a cerca de un millar de colaboradores.

Antes de la fusión con la empresa peruana Yura, en la planta de producción de la Unión Cementera Nacional (Ucem), situada a 20 minutos de Riobamba, laboraban 270 personas que se especializaban en la manufactura del cemento.

Hoy cuenta con unos 400 trabajadores. Las nuevas contrataciones se ubican en la construcción de una planta de clínker, que producirá 2 700 toneladas anuales de ese material, que es una de las materias primas del cemento.

En Ecuacerámica, que se dedica a la manufactura de baldosas y cerámica para baños y cocinas, laboran unas 300 personas. Entre tanto, en Tubasec, una fábrica de cubiertas, tanques y tuberías, colaboran unos 150 empleados.

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