29 de August de 2009 00:00

Comités de defensa y la ley ‘mordaza’

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Manuel Jaramillo Córdova

El fascismo, olvidado en el siglo pasado, se actualiza. Comentando las crónicas de EL COMERCIO del 16, 17 y 18 de agosto, digo que el Presidente y su revolución ciudadana no admiten que la libertad de pensamiento fue una conquista de revolución francesa e imponer su ideología de izquierda con un partido único es absurda, inconstitucional, viola los derechos humanos, es inmoral y retrógrada.

Si bien los partidos políticos han desaparecido como producto de sus propios errores, su caída fue aprovechada por la “revolución de los listos” que hoy, por medio de estos comités de defensa, tratan de imponer la ideología chavecista para perpetuarse en el poder al estilo venezolano-cubano.

Para cumplir con esa idea no olvidemos que prepararon una Constitución para que el Ejecutivo absorba los cinco poderes en uno, con la complicidad de los ‘diputados de los manteles’ para la consulta, financiados por el hermano del Presidente.

Con el poder adquirido, la “revolución de los listos” no aclara al pueblo ecuatoriano los techos voladores, la compra de furgonetas ambulancias, el sobreprecio de las medicinas para AH1N1, las construcciones deportivas, las carreteras del señor Marún, el destrozo del manejo petrolero en la que se metió la mano en la “sopa marinera”, el nuevo pacto de la ‘regalada gana’, la relación de sus funcionarios con la narcoguerrilla.

Pregunto: ¿ por qué desaparecen la fiscalización y no existen organismos de control? Los comités fascistas de defensa, ¿cómo se financiarán y cuáles serán sus actividades?

Señor Presidente, el pueblo no quiere  ídolos como el comandante Chávez, el comandante ‘Nacho’ o la comandante ‘Pelos’; nuestros hijos y nietos admiran a Alfaro, Rocafuerte, Atahualpa o Montalvo, entre otros.

Los tales comités nos harán polarizar las ideas con odios que generan violencia. La libertad es un derecho que costó lágrimas y sangre por muchos siglos, hoy amenazada.

Ninguna revolución vale la pena si perdemos el derecho a pensar diferente y tener ideología distinta a la “revolución de los listos”. Y esta será la última de las oportunidades de expresarme, porque ya viene la ‘ley mordaza’.

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