3 de August de 2009 00:00

El cierre de las calles en el Centro Histórico causa molestias y caos

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Redacción Quito 

En las viviendas con amplios balcones, fachadas de distintas tonalidades y calles angostas del Centro Histórico la cotidianidad cambia cuando  se cierran las vías.  En estos días, por ejemplo, se interrumpe el tránsito debido a la programación del Bicentenario.



Dos estacionamientos
Los parqueaderos  públicos que atienden las 24 horas no abastecen   para el número de autos que circula por el Centro.  
Mejor control policial en las intersecciones. Los policías no regulan el giro de autos en las intersecciones y hay  conflictos.

Adriana Guerrón, de 37 años, atiende su bazar en la esquina de la calle Venezuela. El  sábado, la mujer salió a pedir a los policías que sancionen a los conductores que hacían bulla con los pitos. Su reclamo no se escuchó  por el sonido intenso de los parlantes instalados en la Plaza Grande.   

“Los programas  dañan las ventas de nuestros locales. Hay congestión vehicular y hay más  bulla de lo normal. Es insoportable y prefiero cerrar el local en esta época”, se quejaba Guerrón.

 En las puertas de las viviendas de las calles García Moreno, Mejía, Chile, Cuenca... hay almacenes de calzado, ropa, Internet, tiendas, restaurantes y cafeterías.
Las puertas de estos sitios se cierran temprano, antes de las 18:30, cuando hay actos nocturnos. Eso facilita para que  los conductores estacionen sus automóviles  en las veredas.
Pero   interrumpe el paso peatonal y provoca amontonamiento de personas.

Los únicos vehículos privados que circulan por allí son los que tienen  autorización como las   autoridades,  diplomáticos, servicios públicos y  de emergencia.

“Cuando hay actos o protestas se debe bloquear todos los accesos al Centro Histórico y privilegiar el paso peatonal”, sentenció   Alicia Guevara a un policía de Tránsito. Ella no  pudo caminar por la vereda con sus dos hijos   en  la calle Venezuela.

Los vendedores y  peatones no fueron  los únicos afectados. Segundo Arias, un  latacungueño   que llegó a vivir hace tres meses en el Centro Histórico,  se encontró con el problema de no tener dónde estacionar su camioneta.

Él vive a tres cuadras  de la Plaza Grande, en la  García Moreno. “Ya no  soporto  tanta bulla y el  tráfico. Tendré que cambiarme de casa”. 
 
En el centro, las calles Venezuela y Benalcázar son corredores centrales en sentido sur-norte y norte–sur, respectivamente. Por allí también circulan las líneas de transporte público.

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