5 de marzo de 2020 09:55

Tras 40 días alejados, algunos chinos deciden volver a Wuhan

El 4 de marzo del 2020 muestra a un hombre con una máscara facial empujando a una persona en silla de ruedas a lo largo de una calle en Wuhan, en la provincia central china de Hubei. Foto: AFP

El 4 de marzo del 2020 muestra a un hombre con una máscara facial empujando a una persona en silla de ruedas a lo largo de una calle en Wuhan, en la provincia central china de Hubei. Fotos: AFP

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Agencia AFP
Wuhan, China

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Tras 40 días alejados de sus casas, algunos chinos están volviendo a la ciudad Wuhan, epicentro de la epidemia de coronavirus, como un joven matrimonio que llegó hace poco en tren, en una estación ahora desierta.

Esta gran metrópolis del centro de China está aislada del mundo desde el 23 de enero, más de un mes después de que el virus apareciera en un mercado de esta ciudad de 11 millones de habitantes.

A pesar de la cuarentena, los trenes continúan circulando por la provincia de Hubei, cuya capital es Wuhan. Y el freno de la epidemia en las últimas semanas permite a algunos habitantes intentar volver a casa.

“Hay gente que llega del extranjero que podría provocar un nuevo brote de la epidemia. Entonces Wuhan será quizás el lugar más seguro”, dice la señora Zhao, a punto de bajar junto a su marido de un tren de alta velocidad en la estación.

Un hombre, que llevaba una máscara facial, viaja en un scooter en Wuhan, en la provincia central china de Hubei. Foto: AFP

Un hombre, que llevaba una máscara facial, viaja en un scooter en Wuhan, en la provincia central china de Hubei.


Cuando pusieron la ciudad en cuarentena, la pareja estaba en casa de unos parientes, en la lejana provincia de Jilin (noreste) para celebrar el Año Nuevo chino.

Desde entonces, Zhao, de 30 años, y su marido están preocupados por su familia, que se quedó en Wuhan. Ambos han sufrido la desconfianza de los demás chinos con las personas de Hubei.

Intentaron volver varias veces pero hasta ahora fue imposible por las restricciones en los transportes públicos.

“Lo intentamos tres veces pero cada vez nuestros billetes de tren fueron anulados”, explica. “No podíamos volver”.

Para limitar el riesgo de contagio, los ferrocarriles chinos redujeron drásticamente el número de billetes en venta.

Los pasajeros con máscaras faciales viajan en un tren a través de Wuhan el 4 de marzo de 2020. Foto: AFP

Los pasajeros con máscaras faciales viajan en un tren a través de Wuhan el 4 de marzo de 2020.


Por eso el tren que cruza Hubei va casi vacío, con algunos pasajeros vestidos con trajes y gafas de protección, además de la mascarilla, obligatoria.

A pesar de la cuarentena, los habitantes de Hubei pueden volver a su provincia gracias a un dispositivo aprobado el mes pasado, a condición de que estén en buena salud.

“Nuestra familia está en Wuhan. Tengo nostalgia de estar en casa”, explica a Zhao Bojian, un niño de 13 años a punto de bajar del tren con su padre.

Padre e hijo estaban en Japón cuando su ciudad quedó cerrada. Luego esperaron en Shanghái para ver como evoluciona la situación.

“Buscábamos una manera de volver. Estuvimos fuera mucho tiempo. Todo lo que quiero es volver a casa”, explica el niño.

Residentes con máscaras faciales cruzando una calle en Wuhan, en la provincia central de Hubei en China. Foto: AFP

Residentes con máscaras faciales cruzando una calle en Wuhan, en la provincia central de Hubei en China.


Hubei concentra la mayoría de las más de 80 000 contaminaciones y los 3 000 decesos registrados en China.

En el noreste, Zhao y su marido temían las discriminaciones que afectan a veces a las personas de Hubei.

Fueron puestos en cuarentena durante 14 días, la presunta duración máxima del periodo de incubación, y no les dejaban entrar en las tiendas.

“Entendimos porque la gente reaccionaba así, necesitan protegerse”, dijo Zhao , cuando el personal del tren interrumpe la conversación, explicando que los viajeros están unos demasiado cerca de otros.

La pareja todavía tendrá que esperar un poco antes de reunirse con su familia porque en Wuhan le espera una cuarentena de 14 días.

Zhao, que trabaja para una fundación filantrópica, espera participar en el esfuerzo para reabastecer la provincia de Hubei.

Su marido, llamado Gao, está tranquilo porque sus padres está bien pero otros miembros de su familia estuvieron contaminados.

Según él, otros habitantes dispersados en toda China también quieren volver al país. “Ya hemos superado el umbral del miedo máximo”, asegura.

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