21 de June de 2009 00:00

Base de EE.UU. en Colombia, en duda

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Carlos Rojas. Corresponsal en Bogotá

Abundan los comentarios y declaraciones públicas que aseveran que las operaciones que realiza EE.UU., desde la Base de Manta, se trasladarán a Colombia. Ello, cuando el convenio con Ecuador se termine en septiembre.

Sin embargo, el objetivo, los alcances y las limitaciones del nuevo acuerdo, que aún está en análisis entre Washington y Bogotá, es un misterio, lo que ha generado múltiples interpretaciones.

El embajador de EE.UU. en Colombia, William Brownfied, no ha negado el interés de la Casa Blanca por mantener en Sudamérica un puesto de operaciones de avanzada (FOL, por sus siglas en inglés) como el que funciona en Manta desde 1999. Está previsto que salga en septiembre.

Bajo ese anhelo, y dada la cercanía con el gobierno de Álvaro Uribe, Colombia sería el lugar ideal para la nueva mudanza.

El ex ministro de la Defensa, Juan Manuel Santos, ha sido esquivo en hablar del tema. Pero ha admitido la posibilidad de que todas o algunas de las actividades de interdicción al narcotráfico pasen a Colombia. En ese escenario, se habló de que el equipamiento de una de sus bases o de  varias asuman determinadas tareas, por encargo de EE.UU.

La primera opción cobró más fuerza en días recientes. Un informe de John Lindsay-Poland, publicado por ‘Americas Program’, un centro internacional de estudios políticos, crítico con la agenda de EE.UU., señala que el Pentágono tiene ya el reemplazo definitivo de Manta. Se trata de la base de Palanquero, en Puerto Salgar, un municipio a 200 kilómetros al norte de Bogotá, en el departamento de Cundinamarca.

Según este reporte, el Pentágono propuso al Congreso de EE.UU., un presupuesto de  USD 46 millones para la adecuación de esta base aérea.

Con una pista de 3 000 metros, hangares que tienen capacidad de albergar a 100 aeronaves, alojamiento para 2 000 hombres, restaurantes, casinos, un supermercado y un sistema de radar que fue instalado por EE.UU. en los años noventa, Palanquero se convierte en el escenario ideal.

Miguel Posada, presidente de la fundación Verdad Colombia, un grupo de ONG que trabaja de cerca con la política de Seguridad Democrática, asegura que de darse el acuerdo entre los dos países, esta base es la más indicada. En cuanto a sus instalaciones, no hay mucho más que hacer. “En su pista pueden aterrizar aviones caza, los ajustes pendientes serán más bien adicionales”.

Además, por encontrarse en la zona central del país, Posada  opina que tiene la capacidad de monitorear  todo el territorio colombiano , lo que le da  otra ventaja.
Sin embargo, el informe de Lindsay-Poland prende otras alarmas. Según un documento de planeamiento del Comando de Movilidad Aérea (AMC), denominado ‘Global on Route Strategy’,  Palanquero tiene un propósito más ambicioso que la interdicción doméstica al tráfico y rutas de la droga.

“El Comando Sur de EE.UU. quiere una base que, a más de operaciones antinarcóticos hasta 2025, tenga una movilidad aérea hacia toda la región sudamericana”. El documento en mención apunta a que  “casi la mitad del continente puede ser cubierto por un avión C-17 sin recarga de combustible”. Y si esta nave puede abastecerse tras un primer aterrizaje, llegaría al Cabo de Hornos en Chile.

Para el analista  Posada, los recelos que él encuentra en argumentaciones como las de Lindsay-Poland chocan con el pragmatismo que caracteriza a EE.UU. “Si en algún hipotético día  Estados Unidos pretende atacar Argentina, lo haría despegando aviones desde el sur de la Florida sin ningún inconveniente”. En ese sentido, cree que sería absurdo que el Pentágono provoque a una región, con la colocación en Palanquero de  una base de esas características.

Posada asegura que de haber un acuerdo oficial entre EE.UU. y Colombia para el uso de esta base, el objetivo será mantener las  mismas actividades de Manta, que era “ideal en cuanto al monitoreo del Pacífico, por donde escapan cientos de toneladas de droga”.

El Ministerio de Defensa guarda aún silencio sobre tales proyectos. Sin embargo, el viernes pasado, la Cámara de Representantes de EE.UU. hizo algunos reparos a los planes de la Casa Blanca.

Según informó diario El Tiempo de Colombia, el Comité para los Servicios Armados incluyó en el proyecto de Ley para las Autorizaciones en Defensa, la prohibición de que exista presencia permanente de tropas de EE.UU. en Colombia y exigió una certificación previa al uso de fondos destinados para la base.

“Esta ley prohíbe el uso de fondos para construir  un Punto de Cooperación de Seguridad en Palanquero, hasta que el departamento no certifique que se ha llegado a un acuerdo con Colombia que no obstaculiza la posibilidad del Comando Sur de ejecutar su estrategia antinarcóticos en la región”, dice  el documento.

Obama, en su proyecto de presupuesto para 2010, solicitó al Congreso una partida de USD 46 millones para Palanquero.

Punto de vista. Socorro Ramírez/ Catedrática

Es peligroso dar una base a EE.UU.

Del traslado de las actividades antinarcóticos de la Base de Manta a Colombia se ha dicho tanto y hay mucha contradicción en las informaciones. En todo caso, esta es una oportunidad valiosa para que el Gobierno colombiano analice los resultados de su estrategia fallida en el combate a las drogas. Una base como la de Manta profundizará la molestia de los países vecinos y acusarán al Gobierno de involucrar más a EE.UU. en la dinámica de su conflicto interno.

Colombia tiene las instalaciones y la capacidad suficientes para hacer, por su cuenta, monitoreos e interdicción en su territorio. Además, instrumentos como el Sistema de Vigilancia Amazónica (Sivan) que maneja Brasil pueden servir para controlar parte de esa zona conflictiva colombiana, permitiendo que la región maneje los problemas de seguridad sin recurrir a las estrategias norteamericanas. El discurso del presidente Barack Obama es más abierto al diálogo pero los intereses de EE.UU. siguen intactos.
 

La Base de Manta

Para septiembre de este año está previsto que se haga la entrega oficial de la Base de Manta a las autoridades ecuatorianas.

El plazo del convenio con Estados Unidos termina en noviembre. El acuerdo de la Base de Manta se firmó en 1999, durante el gobierno de Jamil Mahuad.

La Comisión de Asuntos Internacionales de la Asamblea estudia el convenio de la Base.

Está previsto que para el 15 de julio, los asambleístas entreguen el informe al presidente Rafael Correa, sobre las investigaciones de la Base de Manta. Además, este  documento también permitirá  que se realice una indagación civil y militar.

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