Técnicos trabajan para lograr que se declare como área protegida. Foto: Cortesía Regional 5 del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural

Técnicos trabajan para lograr que se declare como área protegida. Foto: Cortesía Regional 5 del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural

El cerro de los monolitos, en Santa Elena, tiene bondades turísticas

Alexander García. Redactor
(F-Contenido Intercultural)
agarcíav@elcomercio.com

El cerro de Las Negras, ubicado en las comunas Juntas y Sacachún en Santa Elena, ofrece bondades para el turismo comunitario con acento en lo ancestral, según un estudio de la Regional 5 del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural (INPC), que recomendó declararla área protegida.

El cerro de donde han sido extraídos monolitos huancavilcas (estatuas de piedra), como San Biritute, Ciro y Cirila, el Mono de Chongón y el Negrito de Juntas, ha sufrido la depredación de sus ídolos de piedra, tótems de madera incorruptible y sectores aterrazados en laderas medias.

San Biritute, monolito de piedra que para los habitantes de la comuna Sacachún, tiene el don de la fertilidad y la lluvia.

La búsqueda de huacas en sitios donde ha habido excavaciones ilícitas, además de las alteraciones superficiales por actividades agrícolas, han producido la remoción del suelo y la exposición, rotura y erosión de restos arqueológicos, según un estudio dirigido por el arqueólogo Byron Vega.

La Regional 5 del INPC destacó el informe en su reciente rendición de cuentas anual. El Cerro de Las Negras se encuentra en proceso de declaratoria de área protegida, propuesta por el equipo investigador, que fue justificada por las connotaciones simbólicas y religiosas que por tradición ha ostentado el cerro.

Un territorio ancestral caracterizado por la presencia de monolitos que son testimonios emblemáticos de la cosmovisión indígena de la cultura que floreció en la zona y un referente de identidad para las poblaciones locales.

Hasta que se oficialice la declaratoria, la Regional emprendió acciones de mitigación en una vía, puesto que en el cerro se encontraron expuestos elementos de importancia arqueológica como contextos funerarios.

No se descarta la existencia de edificaciones arquitectónicas en los sectores del cerro que aún no han sido prospectados, en especial los remontados por la espesa y enmarañada vegetación que limitan la visibilidad. El área de estudio más reciente comprendió 402 hectáreas de terreno.

La investigación de campo, a la que tuvo acceso diario EL COMERCIO, ha permitido localizar, registrar y georreferenciar 32 nuevos sitios arqueológicos, pertenecientes al período de Integración.

Un rasgo característico y recurrente en la zona, es el hallazgo en solitario o en agrupaciones dispersas, de grandes metates y manos de moler.

La información preexistente de los monolitos antropomorfos formando un círculo, las referencias e imágenes de “menhires” (monumentos megalíticos) y círculos de piedra, parece indicar una fuerte actividad agrícola en el área, probablemente de maíz u otros granos que implicaban molienda; asociada a rituales propiciatorios de corte animista o astral.