15 de January de 2014 00:01

Universidades del mundo abren más oferta 'online'

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En las noches, Micky Rivas se "traslada" -desde Ecuador a tres países: EE.UU., España y Colombia. El motivo de sus "viajes" son estudios, y dedica una hora a cada nación.

Esto lo logra a través de la Internet, pues hace seis años accede a los cursos gratuitos que se ofrecen en línea. Estos son conocidos como MOOC (Masive Open Online Courses).

Allí, este quiteño de 29 años accede a una oferta educativa. Él se graduó de Diseñador Gráfico y Multimedia en el Instituto de Artes Visuales en Quito.

Sin embargo, en su primer trabajo, en el 2008, le solicitaron diseñar un menú animado para la Web y únicamente conocía la teoría.

Aceptó el reto y en la Red buscó los tutoriales que le ayudasen en su tarea. Encontró un foro colombiano en donde personas de diferentes países formaban una comunidad de conocimiento virtual y daban respuestas a sus inquietudes, hasta que cumplió lo solicitado.

Desde esa fecha se enganchó a los estudios en línea y asiste a los cursos a diario. "En los foros hay buen material y cada persona sugiere textos o videos informativos", recalca Rivas.

A escala mundial, las universidades de Estados Unidos, Gran Bretaña, España, Francia… se unen a esta forma de enseñanza. Los alumnos escogen las materias, los profesores y los horarios a los que desean asistir a través de la web.

De acuerdo con datos del Programa de Educación Abierta de la Comisión Europea, en este continente se contabilizan 277 MOOC, de los cuales 83 son españoles, 55 están en Reino Unido y 53 en Alemania.

Las clases relacionadas con la Ciencia y Tecnología son los que más peso tienen a la hora de recibir estudiantes, seguida de las de Humanidades y Ciencias Naturales.

Sin embargo, las personas pueden escoger materias como administración, agronomía, arte, economía, ciencias, enfermería, ingeniería, etc.

En América, las Universidades de Stanford, Columbia, Harvard y el Instituto de Tecno­logía de Massachussets también forman parte de estos programas educativos que empezaron a dinamizarse desde el 2008. Según el portal Wharton School de las universidades de Pennsylvania y Universia, los sitios web de 90 universidades cuentan con unos 5 millones de participantes que pueden optar por 457 cursos en 16 ­países diferentes.

Cada año, más países suman su oferta académica y la publicitan en las plataformas de la Internet. Así, en noviembre del año pasado, las universidades Argentina de la Empresa y la de Palermo Argentina lanzaron su programa en línea, según el portal Iprofesional.

Aunque es difícil conocer el número de estudiantes que forman parte de estas comunidades de aprendizaje a escala mundial, los profesores contabilizan a sus alumnos que eligieron su cátedra. Por ejemplo Walter Sibbott, catedrático de Filosofía por la Universidad de Duke, en EE.UU., en el 2012 recibió 180 000 registros de estudiantes en su aula virtual.

Para Roberto Freire, catedrático de la Universidad Central del Ecuador, en el país los cursos gratuitos se dan desde la década de los 90. Él recuerda que la Pontificia Universidad Católica, en Quito, ofrecía cursos presenciales sobre diferentes temas. La diferencia con los pagados era la entrega del certificado.

Esta forma evolucionó y ahora los cursos abiertos son en línea y a escala global. "Es una nueva forma de investigación y de generar nuevos conocimientos que son válidos", afirma Freire, él dice que esta es una muy buena forma de acceder a diferentes datos y es un valor agregado de las personas que persiguen el conocimiento a través de la Red.

Al terminar la jornada laboral en una empresa privada, Micky Rivas, se interna en su computador y asiste a clases.

Aunque no le dan certificado por la asistencia y los deberes que allí realiza, se siente complacido por lo aprendido y todo ese conocimiento lo traslada a sus trabajos que realiza en la página web y esa es su carta de presentación, que va más allá de los certificados que se entregan después de los cursos.

No olvide Para estudiar en línea en una universidad internacional gratuita no requiere portar un título previo. De acuerdo con las políticas de ­cada institución se entregan certificados de cumplimiento.

Para acceder a las clases virtuales debe tener previamente servicio de Internet de banda ancha, en la que pueda navegar a 1,2 megas para la transmisión del video.

Al inscribirse en cursos virtuales accede a la oferta de las universidades y en algunos casos hay una guía con profesores. También hay comunidades donde participan más de 100 personas.

Una de las desventajas  de los cursos gratuitos en línea es que las consultas a los profesores, en ciertos casos, tardan hasta tres días en ser respondidas.

Quienes asisten a estos cursos gratuitos suelen mencionarlo en su hoja de vida y son calificados en las áreas de talento humano como personas con estimulación propia.

Los cursos o clases en línea se dan en diferentes idiomas, pero mayoritariamente las charlas son en inglés, aunque el español es la segunda lengua en la que se ofertan los cursos. Todo depende del lugar donde se dictan y para qué comunidad en Red.

Al seguir charlas con tutorías no se califica esta forma de estudio como un autoaprendizaje, ya que la persona tiene una guía. En cambio, cuando el conocimiento lo busca cada persona sin ayuda de otra, por propia intuición, sí se cataloga como un autoaprendizaje.

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