12 de julio de 2018 00:00

Tarqui vivió el desfile de las imágenes religiosas

Las platilleras de Gullanzhapa cargaron a la Virgen de La Inmaculada de su comunidad.

Las platilleras de Gullanzhapa cargaron a la Virgen de La Inmaculada de su comunidad. Foto: Lineida Castillo/EL COMERCIO

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Lineida Castillo
Redactora.
(F - Contenido Intercultural)

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Julio es motivo de fiesta en la parroquia cuencana de Tarqui. Es el mes dedicado a la Virgen del Carmen y uno de los eventos más coloridos que cada año convoca a sus habitantes es el desfile cultural-religioso de las imágenes de las comunidades.

A las 09:00 del pasado domingo, delegaciones de las 26 comunidades y ocho barrios de esta parroquia, ubicada al sur de la ciudad, se concentraron en la vía principal Cuenca-Girón, con la respectiva imagen religiosa que veneran.

De allí partió el desfile encabezado por la escultura religiosa de la Virgen del Carmen, que viajó en un carro alegórico adornado con telones y flores de diferentes colores. Atrás siguieron las principales autoridades civiles y religiosas, y las comunidades.

Cada imagen –en urnas o lienzos y cargadas en andas- iba custodiada por las platilleras que vestían el traje típico de la chola cuencana y portaban macetas grandes o ramos de flores en sus manos.

Ellas son una especie de corte de honor en las celebraciones religiosas. También hubo músicos, danzantes y coheteros que imponían la fiesta.
La comunidad de Acchayacu participó con más de 100 habitantes liderados por su síndico, Manuel Pizarro. A más de la urna con la imagen de San Pedro presentaron el tradicional castillo, que es un armazón de madera del cual penden abundantes frutas y alimentos.

En la cultura andina esto simboliza compartir en comunidad, lo que producen en sus tierras. Los castillos están presentes en todas las fiestas populares y familiares como una práctica heredada de nuestros ancestros, dijo la platillera, Dolores Lojano.

También exhibieron una paila con comida típica (mote, cuy con papas y pollo asado) y la botija con chicha de jora, que cargaron en andas los mayores. Eso lo iban a compartir al final de la eucaristía de las 13:00 en la pampamesa preparada por los síndicos.

Atrás de Acchayacu caminaron las comunidades de Las Américas, con la imagen de la virgen del Cisne; Santa Lucrecia con la Santísima Cruz; Rosa de Oro con el Sagrado Corazón de Jesús; Tañiloma con la Virgen del Quinche y Chilcachapar con el Señor de Los Milagros, entre otros.

Cada delegación avanzaba al ritmo de música folclórica con instrumentos como el tambor, la flauta, la quipa y el acordeón; mientras niños y jóvenes danzaban. En cambio, los priostes soltando los cohetes al cielo como una forma de anunciar que la procesión avanzaba hacia la iglesia central.

Tarqui es una de las parroquias de mayor arraigo en costumbres y tradiciones culturales. Tiene 102 años como parroquia eclesiástica y más de 10 realizando este multicolor desfile, organizado por la iglesia la Junta Parroquial y los síndicos comunitarios.

Según Ángel Morocho, párroco de esta parroquia, solo en Tarqui se realiza este desfile que reúne a todas las comunidades y barrios, como una forma de fortalecer la fe en los devotos, la participación y la unión de sus habitantes.

Para esto, sus autoridades involucran a las comunidades en todos los espacios y les dan responsabilidades. Por ejemplo, durante este mes cada tres días una comunidad asume el priostazgo y organiza los eventos culturales y religiosos.

Entonces, la efigie es velada en esa comunidad y el resto participa voluntariamente. En estos días el organizador es el barrio Las Américas y de allí pasará a Santa Teresita.

Con esto las familias tenemos la facilidad de acompañar y venerar a nuestra Madre Santa en la comunidad que nos quede más cerca, dijo María Lema, de Tutupali Chico.

Ese domingo, el desfile de las imágenes que terminó en la iglesia central duró más de dos horas. Junto al altar mayor fue ubicado el resto de efigies.  Con las manos juntas, los ojos cerrados y las voces casi inaudibles, algunas personas de todas las edades se ubicaron frente a ellas para contarles lo que les aqueja o pedirles consuelo o milagros.

A las 12:00 empezó la eucaristía con templo lleno. Más de la mitad de los fieles escucharon la misa afuera y de momentos las bandas de pueblo acompañaban con música sacra.

Al finalizar, afuera se vivió otro espacio de encuentro comunitario: la tradicional papamesa (comida comunitaria) y el festival de danza folclórica.
Los dirigentes ubicaron -sobre manteles- los alimentos traídos de sus comunidades para compartir entre todos los asistentes. En Tarqui esta celebración religiosa culminará este 31 de julio.

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