20 de noviembre de 2015 17:38

Un centro de arte efímero acoge desnudos, instalaciones y cocina montuvia

El colectivo Café Pasado presenta ‘Una fantasía obtusa’, una instalación con una maraña de cuerdas y fotografías como parte de ‘Se alquila’, una exposición de arte multidisciplinar que se toma por tres días al antiguo edificio de El Telégrafo en Guayaquil

El colectivo Café Pasado presenta Una fantasía obtusa, una instalación con una maraña de cuerdas y fotografías como parte de ‘Se alquila’, una exposición de arte multidisciplinar que se toma por tres días al antiguo edificio de El Telégrafo en Guayaquil. Foto: Mario Faustos / EL COMERCIO

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Alexander García
Redactor (I)

El proyecto ‘Se Alquila’, que por tres días convierte al antiguo edificio de El Telégrafo en Guayaquil, en un centro de arte efímero, abrió sus puertas al público, de manera gratuita, la mañana de este viernes 20 de noviembre de 2015.

Las 84 propuestas exhibidas en los seis pisos de la edificación patrimonial abarcan los más diversos ámbitos de la creación artística contemporánea.

En el tercer piso, dentro de la séptima parada de las nueve que propone la muestra, conviven las fotografías de desnudos en contorsión del colectivo Umbra, el videoarte Las uvas verdes, que juega con la intimidad de escenas de parejas, hasta los amorfinos de Alexandra Cusme.

La manabita, conocida como Ale Montuvia, montó en una de las estancias un fogón en el que cocinaba una cazuela de pescado y camarón, en 'Receta para no olvidar', espacio en el que propone una muestra viva de su cultura.

Cusme invita a los visitantes a recoger del suelo y leer los versos escritos en grandes hojas secas, para a partir de allí improvisar amorfinos para los visitantes. Las hojas de árboles de la costa que se van recogiendo son colgadas en ramas secas.

La muestra ‘Se Alquila’, proyecto español atravesado este año por el tema ‘Publico’, y que se realiza de forma paralela en Guayaquil y Madrid, exhibe instalaciones como ‘Una fantasía obtusa’ del colectivo Café Pasado, que “propone sumergirse en la variedad de los individuos” retratados.

La instalación consiste en un conjunto de cuerdas entrecruzadas, enmarañadas, de las que cuelgan pequeñas fotos, algunas con semidesnudos. Los espectadores tienen que moverse por entre la maraña de cuerdas para ingresar en el habitáculo, cercado solo por una pared de vidrio, y con una estructura central de cajas de madera.

Entre las obras destacadas del segundo piso está la propuesta del mexicano Sergio González Valdivia, de 25 años. Durante tres días calcó elementos de los pisos, las paredes y el techo de las estaciones y los buses articulados del sistema de transporte público Metrovía. Usó pliegos de papel y barras de grafito para descubrir texturas, formas geométricas sobre todo, que iba encontrando a su camino.

“La idea era despertar la curiosidad de la gente sobre lo que pasa en su entorno, los pasajeros se sorprendían cuando veían a alguien que comenzaba a calcar las cosas. ¿Qué tiene de especial? Pues lo especial está ahí”, indicó el artista, que ahora exhibe los dibujos abstractos resultantes en una de las antiguas oficinas.

Los dibujos al carbón son pisados por los visitantes como una forma de aludir al tránsito colectivo y que los espectadores sigan interviniendo y manchando las obras.

Victoria Bastidas Mora se ha vestido como secretaria frente a una vieja máquina de escribir y le propone al público documentar sus impresiones de la exposición. La gente le dicta, además de opiniones sobre la muestra, poemas o se pregunta sobre el mismo performance. “La idea es levantar un documento público, revestir de una seriedad las opiniones con el solo hecho de registrarlas”, indicó la artista.

Hasta dos horas toma recorrer los seis pisos de la vieja edificación, que planea ser incorporada al campus de la Universidad de las Artes. Entre las curiosidades están varias perfor-instalación en las que grupo de artistas ponen a prueba su resistencia creando con sus acciones las obras.

‘Se alquila’ estará abierta este sábado 21 de noviembre, de 14:00 a 22:00, y el domingo 22, de 11:00 a 19:00, en el antiguo edificio de El Telégrafo, ubicado en las calles 10 de Agosto y Boyacá, en el centro de Guayaquil.

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