7 de enero de 2017 00:00

Una parroquia de Chordeleg se abre al turismo comunitario 

Esta parroquia de Chordeleg ofrece recorridos por talleres artesanales, huertos y bosque; y comida. Hay 100 familias beneficiadas.

La parroquia Principal, en el cantón azuayo de Chordeleg, ofrece recorridos por talleres artesanales, huertos y bosque; y comida. Hay 100 familias beneficiadas. Foto: Lineida Castillo/EL COMERCIO 

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Lineida Castillo
Redactora
(F-Contenido Intercultural)

La visita a los talleres artesanales, caminatas por el bosque, paseo por los huertos frutales y comida típica son los atractivos que ofertan las familias indígenas y campesinas de la parroquia Principal, en el cantón azuayo de Chordeleg.

Están agrupadas en la Asociación de Turismo Comunitario Las Guacamayas, que funciona desde hace más de 10 años para aprovechar el potencial artesanal, natural, cultural y gastronómico de la parroquia y generar fuentes de empleo en la zona.

El proyecto involucra a una asociación de tejedoras de paja toquilla, jóvenes que se encargan de guiar y la comuna 12 de Junio que participa con su bosque natural para las caminatas. Además, existen dos micro-empresas de procesamiento de frutas y preparación de comidas típicas.

En total suman más de 100 familias beneficiarias de la parroquia, señala el presidente del proyecto turístico, Segundo Peláez. Según él, involucraron a todas las asociaciones que realizan actividades complementarias al turismo y que tienen experiencia. “Con el turismo dinamizamos la economía de Principal”.

Este proyecto turístico es uno de los primeros que funciona en Azuay. Sus representantes trabajan con un organismo de cooperación internacional que trae cada mes a los visitantes extranjeros. También, llegan turistas nacionales para conocer el bosque protector de la comuna 12 de Junio y la zona de Tres Lagunas.

El contacto se efectúa con la Asociación de Turismo Comunitario y dependiendo de los servicios que el visitante escoja se solicita la participación de las diferentes asociaciones. Por ejemplo, hace tres semanas cuatro estudiantes de la Universidad de Cuenca llegaron a Principal para conocer la zona de Tres Lagunas.

Carlos Delúquez ya conocía esta reserva natural, por lo que recomendó a sus compañeras Arleth Yunga y Gabriela Sucozhañay. Ellos fueron acompañados de Peláez y de Ángel Cambisaca, presidente de la comuna 12 de Junio, propietarios y custodios del bosque, que tiene cinco hectáreas.

Este espacio natural es uno de los preferidos por los visitantes. La caminata toma dos horas hasta llegar a las Tres Lagunas. “Uno se siente tentado de mojarse los pies con las frías aguas de las lagunas y fotografiarse con el fondo del imponente cerro Fasayñán. Es una experiencia agradable”, señaló Delúquez.

Para visitar la reserva, desde el centro parroquial hay que viajar durante 10 minutos en un vehículo hasta la entrada a la comuna. De allí se camina por lomas empinadas, pendientes y valles. “Es un bosque seguro porque hay senderos señalizados que nos llevan hasta las tres míticas lagunas que -desde nuestros ancestros- se le atribuyen propiedades curativas”, dijo Cambisaca.

Como guías turísticos también intervienen los estudiantes del último año de Turismo y Administración de Empresas del Colegio Fasayñán de la parroquia Principal. Ellos conocen sobre la riqueza del bosque, las especies en flora y fauna, cerros y lagunas.

Carmen Peláez y sus 22 compañeras de la Asociación de Mujeres Progresistas Don Bosco son parte del turismo comunitario de Principal con sus tejidos de paja toquilla. Reciben a los visitantes en el museo-taller y muestran el proceso de tratamiento y manejo de la fibra natural.

Para su presidenta Zoila Tacuri, esta actividad económica es complementaria a la producción de los sombreros de paja toquilla que hacen las socias para la venta semanal. “Las obras ofertamos a los turistas para tener un ingreso adicional para los hogares”.

A la oferta de comida típica se unió un grupo de mujeres que se dedican a la agricultura y crían animales menores. Principal es un territorio frutícola. Allí, se cultivan manzanas, peras, reinas claudias, babacos, duraznos… que son aprovechados para las familias para elaborar dulces.

Ese potencial también es aprovechado por el turismo comunitario. La oferta incluye el recorrido por las zonas productivas y la fábrica de mermeladas. “La idea es aprovechar todo lo que produce la zona, que el dinero se quede acá y mostrar la vida en el campo”, dijo Segundo Peláez.

Un tour completo cuesta hasta USD 50 por persona por día. Incluye hospedaje, alimentación, visita a un taller artesanal y los guías.

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