5 de November de 2013 00:02

Presidentes, científicos y médicos son el legado de la Universidad de Guayaquil

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La mirada de Alfredo Baquerizo Moreno está fija en los jóvenes sentados frente a él. Unos están escurridos en sus pupitres.

Para ellos pasa inadvertido quien fuera Presidente del Ecuador de 1916 a 1920. Y que mucho antes estuvo al mando de un salón de clases, como docente por 30 años en la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad de Guayaquil.

11 Presidentes, ocho Vicepresidentes, senadores y diputados fueron estudiantes o maestros en esta, la escuela con la que se inauguró la Junta Universitaria del Guayas el 1 de diciembre de 1867.

Juan de Dios Martínez Mera, Carlos Julio Arosemena, Jaime Roldós, Abdalá Bucaram. Todos comparten la galería del auditorio de la facultad, en la ciudadela universitaria del norte de Guayaquil.

Muchos dicen que aquí se siente el poder. Para Grace Sánchez, egresada y docente de Historia del Derecho, son años valiosos. "Se dice que lo público es de baja calidad. Pero aquí hay historia pura".

Las primeras clases fueron en el colegio San Vicente, una vieja casona -ubicada en el centro- y con un presupuesto de 960 pesos. Se inscribieron ocho alumnos bajo la tutela del jurista venezolano Esteban Febres Cordero y Oberto.

Él encabezó una lista de 40 decanos, que creció pese a las clausuras. La abogada Sánchez los conoce al detalle. "...el doctor Raúl Gómez Lince, era un caballero elegantísimo; Ángel Felicísimo Rojas, cuentan que sus clases eran espectaculares; Nicolás Castro Benítes, excelente en derecho político...".

Xavier Garaicoa está frente a esa galería. El ex procurador, miembro de la Academia Nacional de Historia y docente, cree que la génesis de la Universidad fue el pensamiento liberal de Vicente Rocafuerte, quien encomendó su apertura a Pedro Carbo.

En las páginas amarillentas del libro 'La trayectoria histórica y cultural de la Universidad de Guayaquil', su autora, Digna Ayon, muestra los episodios de resistencia. Como en 1931, cuando tras una revuelta se creó una comisión especial para reorganizarla; algo similar a la actual intervención del Gobierno por supuestas irregularidades. Este proceso cumple hoy 13 días.

Por esos años también ocurrió un hito académico. Orlando Sotomayor, coordinador cultural de la institución, cuenta que en 1930 la Universidad de Guayaquil venció en un debate a la de Yale (EE.UU.).

La oratoria de Leopoldo Benítez Vinueza dio la victoria al equipo, entre quienes estaba el diplomático Antonio Parra Velasco. El joven Benítez luego dirigió la Asamblea de las Naciones Unidas, en 1973.

Hasta que la década del 70 marcó un quiebre. Garaicoa recuerda que con la bonanza del petróleo y los vientos de revolución llegó la política y la violencia a la universidad. "Es la época de las revueltas estudiantiles, de la muerte del Che Guevara, del gobierno de la Unidad Popular en Chile, del nacimiento de la izquierda. Yo era solo un estudiante, allá por 1969".

La política y la crisis

Los 'atalas' y su estilo paramilitar, los 'chinos' del naciente Movimiento Popular Democrático, los socialistas 'cabezones'. Así llegó el sectarismo a la Universidad.

"Los líderes políticos del 60, como Jaime Roldós, fueron relevados por dirigentes con poco preparación, incluso penetrados por el aparato de seguridad del Estado", explica Willington Paredes, estudiante por esos años y actual director del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad.

En los 70 empezó la lucha por el libre ingreso a la universidad y comenzó el rápido aumento de la población estudiantil. Un mural en el auditorio de la Facultad de Arquitectura resume los acontecimientos de la década.

El subdecano Iván Paredes colaboró en la instalación de la obra del pintor Theo Constante, quien esbozó el espíritu de Salvador Allende, de Eloy Alfaro, del Che Guevara, de los caídos por la lucha del libre ingreso. "Es un resumen desde la revolución liberal hasta nuestros días".

Del sarampión a la genética

Hasta 1877 los guayaquileños que querían estudiar Medicina debían cabalgar por seis días hasta Quito, donde ya funcionaba la actual Universidad Central. Otros, más pudientes, viajaban a París.

El manabita Alejo Lascano Bahamonde llegó a ser discípulo de Louis Pasteur, el descubridor de la penicilina. Así lo relata el libro 'Apuntes de nuestra historia médica', de Víctor Moreno Alcívar.

Cuando volvió al país, Lascano fue el primer decano de Medicina de la Universidad de Guayaquil que hoy, 136 años después, lleva su nombre. A cambio de 17 sucres de sueldo formó a renombrados médicos: León Becerra, Miguel H. Alcívar, Alfredo J. Valenzuela, Leopoldo Izquieta Pérez, Carmen Galecio, pionera en Obstetricia.

A partir de 1880, la Facultad fue una especie de Ministerio de Salud. Manejaba las farmacias, hasta hacía los levantamientos de cadáveres. Y tomó el mando en grandes epidemias: la fiebre amarilla en el 80, el cólera en el 86, el sarampión en el 88, la influenza del 89… La herencia en investigación transcendió un siglo después.

Telmo Fernández, exdirector del Instituto de Higiene, ingresó en 1968 y se especializó en enfermedades tropicales como el paludismo, hoy bajo control. "Desde la universidad surgieron publicaciones en revistas científicas de Brasil, de la Organización Mundial de la Salud (...) y se siguen dando aportes para resolver problemas nacionales, pese al poco apoyo".

Retomar con fuerza ese tipo de investigación es el reto actual. El laboratorio del Programa de Gestión de Calidad (Progeca), en Ciencias Química, es un centro aprobado por el Organismo de Acreditación Ecuatoriano para dar servicios.

Zoraida Burbano, directora técnica, explica que al año elaboran hasta 300 análisis farmacológicos y toxicológicos a medicinas y plaguicidas que saldrán al mercado.

Y en el área de la genética lograron un descubrimiento reciente.

Un grupo de Medicina detectó el primer caso del síndrome de Seckel en el país, una enfermedad congénita conocida como enanismo con cabeza de pájaro. En el mundo se comprobaron 30 casos.

Las peticiones

  • Ayer, dirigentes estudiantiles presentaron un pedido formal para que se les devolviera el dinero que supuestamente fue cobrado de manera irregular.
  • Las autoridades recibieron más de 10 000 peticiones de los estudiantes.
  • La falta de equipos para  la investigación es una de las camisas de fuerza de la Universidad de Guayaquil. Esta anomalía fue detectada por el Consejo de Educación Superior (CES).

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