25 de agosto de 2017 00:00

‘Ñaupac Taky’, otra visión de ritmos kichwas

En Peguche, Cachiguango crea melodías y elabora pallas, flautas... Foto: José Luis Rosales/ EL COMERCIO

En Peguche, Cachiguango crea melodías y elabora pallas, flautas... Foto: José Luis Rosales/ EL COMERCIO

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José Luis Rosales
Redactor (F - Contenido Intercultural)
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Ritmos tradicionales como el sanjuanito, danzante, inti raymi... interpretados con maestría, por músicos nacionales y extranjeros, dieron forma al CD ‘Ñaupac Taky’ (Música Antigua, en español).

El trabajo discográfico, que incluye 12 temas, empieza a escucharse en el país.

En la obra musical se resalta la experiencia del maestro Alfonso Cachiguango, director del grupo Ñanda Mañachi (Préstame el Camino), que ha paseado su arte por el mundo.

El músico autodidacta, oriundo de la comunidad de Peguche, Imbabura, comenta orgulloso que es el disco número 57 que ha entregado a su público. Esto demandó un trabajo de cuatro meses.

Curiosamente, confiesa, es el primero que ha tenido apoyo oficial. Este kichwa otavalo, que no sabe escribir ni leer partituras musicales, es compositor y arreglista. “Los mejores músicos del mundo son autodidactas...”.

Asegura que tiene creadas 480 canciones y sabe interpretar alrededor de 1 000. Sus inspiraciones las ha plasmado en cachullapis, capishcas, pasacalles, albazos y sanjuanitos. Estos últimos son los más numerosos.

Cachiguango es prácticamente un prodigio de la música autóctona. Cuando apenas tenía 6 años compuso la melodía Rosa María, que dedicó a una vecina que perdió su casa luego de un incendio.

Cada canción tiene una historia. Mama Lucita que es el tema número cinco de ‘Ñaupac Taky’ está dedicado a su esposa Luz María Alarcón, con quien lleva casado 45 años.

También resalta otro sanjuanito titulado Yaku Chimba y Juyanimari, que tiene la colaboración del estadounidense Michael Say y su banda. Ellos tocan flautas, rondadores, bandolín y violín, mientras Alfonso Cachiguango Jr., hijo del director, canta en kichwa. “Es una fusión bien simpática entre indígenas y gringos”.

Como a la mayoría de artistas foráneos, Cachiguango se interesa por enseñarles los ritmos andinos. Algo similar ocurrió con intérpretes de Argentina, Colombia, Perú y Bolivia, que colaboraron en este CD.

A los bolivianos Alex, Iván y Milivoy Ignacio, por ejemplo, los conoció cuando residía en Canadá. No perdió oportunidad de enseñarles sus tonadas.

Cachiguango, que estuvo a punto de retirarse de la música por falta de apoyo, asegura que ahora no la dejaría ni muerto.

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