14 de agosto de 2014 08:28

El Museo de la Catedral Vieja guarda el tesoro del arte religioso

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Redacción Cuenca

Hace 457 años se construyó una pequeña capilla de adobe madera y teja en la recién fundada ciudad de Cuenca. En la actualidad, allí está la iglesia de El Sagrario, conocida como Catedral Vieja, que funciona un museo de arte religioso. Está frente al parque Calderón, en el Centro Histórico de la capital azuaya.

Entre 1557 y 1924 la edificación tuvo varias ampliaciones. Se levantaron cuatro capillas hasta inicios de 1600. Hay vestigios del uso de de piedras incas traídas del sector de Pumapungo.

Esta iglesia de fachada blanca y que ocupa media cuadra desde la entrada tiene una serie de estructuras que llaman la atención del visitante. Son las puertas del cielo y del perdón, que simbolizar el perdón de los pecados.

En el interior se resalta la estructura típica de una basílica colonial, con cuatro capillas. Estas fueron construidas por las familias más pudientes de esa época, que destacaban por sus obras para el desarrollo de la ciudad, como la capilla del Coronel Mora, quien era dueño de las minas de oro de la ciudad.

Otra de las capillas es de la familia Avendaño, que está consagrada al Sagrado Corazón de Jesús. Lo singular de esta iglesia son sus retablos de madera con pan de oro.También en el altar central se encuentra un conjunto de figuras de tamaño natural talladas que representa a Jesús y los apóstoles en la Última Cena.

Este espacio es uno de los más visitados de la capital azuaya desde el 2004 que funciona como museo. Para el director, Esteban Segarra, la Catedral Vieja, es parte del Patrimonio de Cuenca, con un valor histórico y cultural extraordinario.

El toque de misterio lo ponen las catacumbas. Como era tradición toda iglesia de la época colonial contaba con un cementerio en la parte posterior. En este caso existían dos tipos de cementerios, uno para familias acaudaladas, sacerdotes y obispos y otra conocida como, corral de las almas para las personas de menor estrato social. Estas fueron descubiertas por el restaurador Gustavo Lloret cuando se inició el proceso de restauración. En total se encontraron 2 000 huesos de diferentes, en su mayoría cráneos.

Otro de los espacios singulares está en la parte alta del templo donde reposa un órgano de viento. Antonio Cardoso, oriundo de Oña, construyó y decoró este instrumento de tubos, que funcionaba con un mínimo de cinco personas. En la actualidad, el órgano necesita ser restaurado.

El horario de visitas es de lunes a viernes de 09:00 a 17:30. Sábados, domingos y feriados de 09:00 a 13:00. La entrada cuesta USD 2 para los extranjeros y USD 1 para los nacionales.

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