12 de enero de 2018 12:12

El cielo azul vuelve a brillar en Pekín, la calidad del aire ha mejorado

Imagen referencial. La calidad del aire mejoró notablemente en Pekín y alcanzó niveles no vistos desde el 2013. Foto: EFE.

Imagen referencial. La calidad del aire mejoró notablemente en Pekín y alcanzó niveles no vistos desde el 2013. Foto: EFE.

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Agencia AFP

Las imágenes de Pekín bajo una espesa capa de contaminación dieron la vuelta al mundo el año pasado. Ahora el cielo azul vuelve a brillar en la capital china, aunque la batalla contra la polución se anuncia larga.

“Es como si la vida hubiera vuelto”, explica satisfecho Zou Yi, un pekinés que desde hace cinco años fotografía cada día el horizonte, contaminado o no, que ve desde su apartamento, en el piso 13º. En 2017, explica, algo cambió.

La calidad del aire mejoró de forma espectacular y alcanzó niveles nunca vistos desde el lanzamiento de las medidas de control de la contaminación en Pekín en 2013, según la Oficina de Protección de Medioambiente.

Un cifra resume el fenómeno: en el cuarto trimestre, la densidad media de partículas finas de 2,5 micrones de diámetro (PM 2,5) , muy peligrosas porque penetran profundamente en los pulmones, cayó a 53,8% respecto al año anterior.

Para los expertos, dos razones explican esta mejora: una meteorología favorable y una aplicación más estricta de las leyes medioambientales.

¿Serán sin embargo suficientes las medidas del gobierno? No es seguro, ya que las autoridades anuncian una nueva ola de contaminación para este fin de semana.

Desde su apartamento panorámico sobre los rascacielos del sector de negocios, Zou se acuerda del paisaje “lúgubre” que veía casi a diario, sobre todo en invierno, cuando las calefacciones funcionan sin parar.

Este exinversor inmobiliario ha reunido cerca de 2 000 imágenes que muestran los edificios de los alrededores, envueltos en tonalidades grises o azules.

Zou inició este proyecto en 2013, cansado que la capa de contaminación no le dejara salir de casa. Desde entonces, dejó su trabajo para dedicarse totalmente al medioambiente. “Ahora que el aire es mejor, descubro una ciudad llena de colores, emociones y ritmo”, cuenta.

“¡Queremos más aire puro! Esto es solo el principio”, exclama sonriente en un parque Tian Yuan, un jubilado de 65 años.

Dos importantes medidas políticas han permitido este progreso.

Las autoridades ordenaron cerrar estos últimos años numerosas fábricas contaminantes situadas cerca de Pekín. Y a finales de 2017, los habitantes de las regiones alrededor de la capital tuvieron que dejar de utilizar la calefacción de carbón y pasarse al gas o a la electricidad.

Los fuertes vientos del norte este invierno contribuyeron a mejorar la calidad del aire, señala Huang Wei, de Greenpeace. Pero la asociación ecologista no se muestra triunfalista.

Greenpeace se congratuló el jueves 11 de enero del 2018 en un informe de la notable caída del nivel medio de partículas PM 2,5 en Pekín y en 27 ciudades vecinas: -33,1% respecto al año anterior durante el periodo de abril a diciembre de 2017.

Pero en el conjunto del país, destaca la oenegé, el retroceso es solo del 4,5% en 2017, la caída anual más baja desde 2013.

Para Xu Yuan, especialista de la contaminación atmosférica en la Universidad china de Hong Kong, la reciente mejora representa “un giro”. Espera no obstante que “la gente no se contente con esto”.

En Pekín, el fotógrafo Zou Yi sigue sin embargo atento y continúa tomando fotos diarias del cielo. “Solo tengo un sueño” , dice. “Que el cielo de nuestro país siempre parezca así”.

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