8 de March de 2014 00:03

Más mujeres ejercen su liderazgo en la casa y en la gestión pública

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Relajada bebe un sorbo de jugo de zanahoria, manzana y jengibre en el Magic Bean de La Mariscal, en Quito. Son las 11:00 del jueves. Ha pasado casi un año desde que Jeannette Sánchez dejara el puesto de ministra coordinadora de la Política Económica. Se integró al Gabinete en el 2007, empezó a cargo de la Cartera de Inclusión Económica y Social y también coordinó todo ese frente.

Ahora lejos del poder tiene tiempo para hablar de su vida y para mostrar en su BlackBerry, como toda mamá, la foto de uno de sus tres hijos. Es Martín, de 13 años; sostiene un barril de chocolate. Ella no tiene apuro, así que cuenta que el mayor, de 27, estudia una maestría en Matemática, en París, Francia. El intermedio, de 26, se graduó de ingeniero de sistemas.

Sánchez, de 50 años, se siente como una mujer en transición. "Martín está contento con el retorno de su mami", comenta. Ahora pueden hacer cosas juntos. Él empieza la adolescencia y ella asesora al vicepresidente Jorge Glas y estudia un doctorado en políticas públicas y Gobierno, en la U. Barcelona.

Se acabaron los tiempos en que apenas tenía los domingos para descansar, luego de los gabinetes itinerantes. En esa época, el agotamiento la vencía y solo quería terminar el día recostada junto con sus hijos. Hoy le provoca cocinar. 

La experiencia de haber ocupado cargos de representación le dejó satisfacciones. Pero vive otro momento y reflexiona sobre cómo las mujeres logran un éxito profundo cuando consiguen equilibrar sus dimensiones afectivas y profesionales.

Sánchez debía escoger a qué programas del Liceo Internacional, donde estudia Martín, asistir. No podía faltar al Día de la Familia ni a la entrega de libretas. A veces, como otras profesionales, sentía una especie de culpabilidad por no poder estar más presente.

En el país, según el Instituto Ecuatoriano de Estadística y Censos, el 35,9% de personal directivo, en la administración pública y de empresas, es mujer. Esto frente al 64,1% de hombres en esos espacios. Ellas son mayoría en los puestos profesionales científicos e intelectuales: 53,3% y ellos, 46,7%.

En las Fuerzas Armadas, el 98,6% de miembros son hombres. En la Asamblea, 59 de las 137 curules están ocupadas por mujeres. En el Gabinete hay más representación femenina: Betty Tola dirige la Gestión Política, por ejemplo, y la reemplazará Viviana Bonilla.

Las mujeres en altos cargos se convierten en equilibristas, con un pie en sus ocupaciones y otro en sus hogares.

Cynthia Viteri, asambleísta de Madera de Guerrero, decidió desde hace años no dormir en Quito nunca. Asiste a las sesiones del Pleno y cuando terminan vuela a Guayaquil, donde la esperan dos de sus cinco hijos, los mellizos, de 13 años.

"Necesito estar en casa en las noches", señala esta mujer, de 49 años, que llegó al Parlamento por primera vez en 1998. Entonces se separó más de siete meses de sus tres hijos.

Ella debía quedarse de lunes a viernes en la capital. "Les afectó mi ausencia, fue difícil".

Es común verla salir a la carrera del Pleno para contestar una llamada telefónica. A veces son cosas triviales, quieren pedirle permiso para ir a la casa de sus amigos o preguntarle qué ropa les queda mejor. En su hogar en Urdesa, en Guayaquil, construyó una oficina en la planta baja, vendió la que tenía lejos. Los chicos la ven despachando, revisando proyectos de ley... No piensa dejar la política, le gusta y es su trabajo.

María del Pilar Troya es subsecretaria de Educación Superior, la segunda al mando de Senescyt. Al preguntarle si las mujeres siempre dejan de lado algo para desarrollarse como profesionales, responde que elegir es parte de la vida. Pero aclara, "las mujeres pagamos más por cualquier elección".

Las encuestas del uso del tiempo, apunta, indican que ellas dedican en promedio entre 11 y 18 horas más que los hombres a actividades de trabajo remunerado y no remunerado. "Asumimos el rol público, pero los hombres no el privado. Creen que 'ayudan' en casa, no ven como su obligación hacer tareas domésticas".

Por eso esta funcionaria, con maestría en género de la Flacso, considera que una mujer que desea hacer las dos cosas está sobrecargada de trabajo. A su juicio, muchas se autolimitan, no quieren asumir un puesto de dirección porque tendrán menos tiempo para sus hijos. Ella es soltera y trabaja al menos 12 horas diarias.

En Senescyt, algunos puestos directivos están en manos de mujeres. No se discrimina y no se cree que un hombre es mejor como autoridad, según Troya.

Ella, sin embargo, considera que hay mujeres que buscan el poder para hacer lo mismo que los varones. "Yo las llamo 'los machos con falda' porque discriminan a las mujeres y coquetean a los hombres. Solo reproducen el patriarcado".

Paola Pabón, asambleísta reelecta de Alianza País, coincide con Troya. "Aún nos toca hacernos cargo solas del cuidado de hijos, padres… levantarnos a preparar el almuerzo y las loncheras". Ella integra el Grupo Parlamentario por los Derechos de las Mujeres.

No es madre, no está casada y no tiene novio desde el 14 de febrero pasado. Toma con humor el hecho de que el Día del Amor terminara su más reciente relación sentimental porque llegó cinco horas tarde a una cita. Estaba en el cierre de la campaña.

Su prioridad, recalca, es la política. Está en eso desde los 17. Cumplió 36. Tiene 15 minutos para hablar de las mujeres, el poder y la familia. En su oficina en la San Gregorio, centro norte, se acomoda en una silla ubicada detrás de un cuadro de Nela Martínez. Tiene una entrevista radial pactada; a veces está en medios desde las 06:00 y llega a casa luego de las 22:00.

No se niega a la idea ser madre o casarse un día. Aunque no está en sus planes. Habla del reloj biológico que obsesiona a las mujeres desde los 30, el miedo a quedarse solterona o como la tía de los gatos… Pero eso no le angustia, recalca, espera un día lograr el equilibrio.

No se olvide

1978 Ese año, tras el asesinato de su padre, Cecilia Calderón, fue la primera mujer en dirigir un partido, el FRA. En 1986 llegó a un Congreso de 79 hombres.

1997 El 5, 6 y 7 de febrero de ese año, Rosalía Arteaga ocupó el cargo de presidenta del Ecuador. A Bucaram lo declararon loco y lo sucedió Fabián Alarcón.

1998 Desde entonces rige la Ley de Cuotas, establece la participación alternada y secuencial. Al inicio exigía un 30% de mujeres en las listas hasta llegar al 50 y 50.

2000 Susana González fue diputada por tres períodos. En el tercero y último condujo el Congreso durante 22 días. Dejó el cargo por sentirse amenazada.

21,8% de legisladoras del mundo son mujeres, según el estudio anual sobre la representación femenina en el Parlamento que se publica desde 1995.

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