22 de marzo de 2015 19:15

Jóvenes se resisten a reproducir los estereotipos machistas

Estudiantes de la UDLA presentaron un video en el Festival de cine Romper barreras 2015. Foto: Foto: Eduardo Terán / EL COMERCIO

Estudiantes de la UDLA presentaron un video en el Festival de cine Romper Moldes 2015. Foto: Foto: Eduardo Terán / EL COMERCIO

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Andrea Gordón
agordon@elcomercio.com

No fue necesario crear un guión al estilo de Hollywood ni agregar efectos especiales para que el video llamara la atención. Lo único que bastó fue representar las situaciones entre parejas que ocurren a diario en la universidad o en la calle.

Cuatro estudiantes de la carrera de Periodismo de la Universidad de las Américas (UDLA) crearon un cortometraje con el objetivo de romper la visiones tradicionales sobre la sexualidad y el género.

Este video al igual que uno presentado por la Universidad Central del Ecuador y tres producciones internacionales especializadas forman parte del Festival de Cine denominado Romper Moldes 2015.

El objetivo es difundir obras cinematográficas en espacios comunitarios y universitarios que permitan reconocer e incentivar la construcción de nuevas formas de ser hombres y mujeres y propiciar la igualdad. Todo a través del arte.

Se busca generar reflexión crítica sobre las diferentes formas de violencia de género como la trata de personas con fines de explotación sexual.

En el primer acto del documental se observa a un joven reclamándole a su novia por un mensaje de texto.
La pelea sube de tono y empieza a agredirla física y verbalmente. Las personas que se encuentran alrededor reaccionan y ayudan a la mujer.

Mientras que en una escena paralela los papeles se invierten. Ella es la agresora. La reacción de la gente cambia ya que en vez de ayudarle se burlan de la situación.

Lautaro Andrade, estudiante de Periodismo, menciona que el cortometraje no solo trata de reflejar la violencia hacia las mujeres sino también a los hombres, porque no es una cuestión de “género” sino social.

El Festival es organizado por Cascos Rosa, una red de jóvenes unidos contra el machismo y es parte de las acciones del Gobierno de la Provincia de Pichincha para prevenir la violencia de género.

La Agenda de Inclusión Social de Pichincha señala que el 69,8% de las mujeres ha sufrido algún tipo de violencia (por cualquier tipo de persona) incluyendo violencia física, psicológica, sexual y patrimonial.

Ricardo Viera, psicólogo familiar, señala que la construcción de la equidad de género empieza desde los hogares.

En 8 de cada 10 citas con sus pacientes ha detectado problemas de machismo. “Lo más preocupante es que las madres son las que alimentan estereotipos en casa. Por ejemplo muchas se oponen a que su hijos y esposos hagan tareas domésticas e incluso recomiendan que no se deben divorciar si han sufrido alguna agresión”.

Precisamente en el documento de ‘Mujeres y Hombres del Ecuador en Cifras III’ presentado en el 2013 se establece que a escala nacional 3 260 340 han vivido algún tipo de violencia de género por cualquier persona y en cualquier ámbito.

Estas cifras fueron obtenidas de los Censos de Población y Vivienda y Económico 2010, Censo Agropecuario, Estadísticas de hogares, Estadísticas sociales producidos por el INEC, y de otras fuentes adicionales públicas.

Viera señala que la ventaja de esta época es que los jóvenes ya se dan cuenta del papel que tienen los hombres y las mujeres en la sociedad.

Por ejemplo, Katty Peña de 27 años vive con su novio Joffre Calderón hace tres años.

En su casa existe equidad tal como lo manifiesta esta pareja. Las tareas domésticas se turnan al igual que las compras ya que los dos trabajan.

Infografía Estereotipos

“Muchas veces me han dicho mandarina por cocinar o planchar mi ropa, pero a mí no me afecta ya que por el respeto que le tengo a mi novia y a mí hago estas cosas”, dice Calderón.

La encuesta del uso del tiempo realizada por el INEC indica que las mujeres le dedican más horas a la semana para la preparación de alimentos y arreglos de la casa que los hombres. Mientras que los hombres por su parte dedican más tiempo en promedio a buscar o trasladarse al trabajo o escuela.

Cascos Rosa también realizó un concurso de fotografía con el objetivo de visibilizar los cambios de la igualdad de género. Las fotografías debían estar relacionadas con las nuevas formas de entender lo masculino y lo femenino.

Por ejemplo , la fotografía de Llaria Lazzaini denominada Cargando guagua retrata un hombre indígena cargando un niño pequeño. En este caso, generalmente son las mujeres, o las hermanas más grandes, las encargadas de cuidar a los bebés. Esto representa una ruptura de estereotipos.

En otra de las fotos que participan en el concurso se ve a un joven en tacones y maquillándose, de pie, en una parada de bus. Las personas que pasan en el bus se ven sorprendidas al observarlo. La gráfica es de Gledys Macías.

En contexto
Desde inicios de marzo, líderes mundiales, celebridades y activistas lanzaron la iniciativa Por un planeta 50-50 en 2030: Demos el paso por la igualdad de género. La propuesta, de ONU Mujeres, se da en el marco del XX aniversario de la plataforma sobre las Mujeres en Beijing.

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