11 de agosto de 2016 00:00

El registro del género en la cédula es un logro de los Glbti

Diana Rodríguez y George Hidalgo, con más integrantes de la comunidad de gais, lesbianas y trans, en el R. Civil.

Diana Rodríguez y George Hidalgo, con más integrantes de la comunidad de gais, lesbianas y trans, en el R. Civil. Foto: Enrique Pesantes / EL COMERCIO

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Elena Paucar
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George Hidalgo miraba una y otra vez su nueva cédula. La comparaba con la anterior, en la que decía ‘sexo: femenino’. Hace una semana, el joven transmasculino recibió el documento con un dato diferente: ‘género: masculino’.

“Siempre me identifiqué como hombre. Desde los 13 años quise que todos lo sepan”. Fue de los primeros transexuales que accedieron al nuevo servicio de registro de género que ofrece el Registro Civil desde el pasado miércoles 3. El trámite se afianza en la Ley Orgánica de Gestión de la Identidad y Datos Civiles, que entró en vigencia en febrero pasado.

En el artículo 94 se indica que “voluntariamente al cumplir la mayoría de edad y por una sola vez (de forma irrevocable), la persona por autodeterminación podrá sustituir el campo sexo por el de género masculino o femenino”.

Desde el miércoles 3 hasta el lunes 8 de agosto de 2016, al Registro Civil acudieron 23 personas para hacer este trámite. De ellos 20 fueron transfemeninos, es decir, en su cédula se leía hombre y ellos pidieron que se ubique el género femenino, y tres transmasculinos, de mujer a masculino. Se han realizado cuatro pedidos de cambio de nombre.

Para Diane Rodríguez, activista transfemenina y presidenta de la Federación Ecuatoriana de Organizaciones Glbti (gais, lesbianas, bisexuales, transexuales e intersexuales), la nueva ley hace una diferencia entre el derecho privado al sexo y el derecho público al género, beneficiando a transexuales e intersexuales.

“Esta cédula -la antigua-, se convierte en un discriminador. No servía que me llame Diane Marie porque al ver sexo masculino, se atrevían a decirme: señor Diane Marie (...). Con esta nueva cédula se nos reconoce como ciudadanos plenos”.

Esta sustitución es además para Rodríguez una puerta para acceder a otros derechos. En la Primera Investigación sobre Condiciones de Vida, Inclusión Social y Derechos de los Glbti en Ecuador, del INEC en 2013, se encuestó a 2 805 personas en 10 ciudades. El 30% fue transexual.

El 58% no estaba afiliado al Seguro Social, el 84,1% tuvo al menos una atención de salud durante el último año, el 71,4% experimentó exclusión en espacios privados y el 65,6%, violencia en espacios públicos.

Rubí Cedeño
es transfemenina. Recuerda que la antigua cédula le causó un incómodo episodio en un hospital público. “Fui por una consulta de rutina. Tomaron mi cédula, me vieron y dijeron: usted es hombre. Tuve un altercado”.

Para Rodríguez, el registro de género abre una puerta para insistir en temas, “como el matrimonio igualitario, la adopción” y pedir justicia frente a los asesinatos por odio. Las reformas a la antigua Ley de Registro Civil en materia de identidad de género (de 1976) comenzó en el 2012 desde los movimientos Glbti. Luego pasó por debates en la Asamblea y diálogos con Rafael Correa.

Ahora se suma a otros logros de la comunidad, como el derecho a la no discriminación en la Constitución de 2008 y las reformas al Código Civil, que dieron paso a las uniones de hecho entre personas del mismo sexo. Según el Registro Civil, hasta julio se contabilizaron 176 trámites de este tipo.

La actual Ley de Gestión de la Identidad estableció entre sus transitorias dar un plazo de 24 meses al Registro Civil para ejecutar el servicio de género. Pero se implementó antes. Darwin Valdivieso, director de Servicios, explica que pensaron en las elecciones del 2017. “Lo hicimos previo a la impresión del padrón, para que los colectivos Glbti puedan hacer uso de su derecho al voto en la columna que, de acuerdo a su identidad de género, les corresponda”.

Y aclaró que este nuevo dato no modificará la partida de nacimiento, en la que permanecerá el sexo biológico (hombre o mujer). Esa definición de sexo será la que se aplicará en adelante para el resto de cédulas, sin invalidar las emitidas con anterioridad, en las que esa información aparece como femenino o masculino.

El servicio de registro de género se ofrece inicialmente en Quito, Guayaquil, Cuenca y Manta. Este trámite tiene un valor de USD 10 y la renovación de la cédula, 15. Los requisitos: ser mayor de edad, presentar la cédula original, el comprobante de pago para el trámite y acudir con dos testigos, mayores de 18 años, que validen la autodeterminación del solicitante.

Para recibir su nueva cédula, George acudió a las oficinas del sur de Guayaquil junto a su madre, familiares y varios amigos de la comunidad Glbti. “¡Lo logramos!”, gritaban mientras él elevaba el documento de identidad como si fuese un trofeo.

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