1 de September de 2012 00:02

El Festival de Teatro de Manta abrió su edición número 25 con ‘Rosas secas’

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La vigésimo quinta edición del Festival de Teatro Internacional de Manta inició en las tablas del Teatro Chusig por lo alto. El grupo La Trinchera, anfitrión desde hace 25 años del encuentro de las artes escénicas, fue el encargado de iniciar el ciclo de presentaciones que continuarán hasta el 5 de septiembre en el puerto manabita, junto a grupos de Colombia, Perú, México Suiza y Ecuador.

Nixon García, Rocío y Freddy Reyes, por La Trinchera, junto a cinco actores del grupo Contraluz de Portoviejo, tres de Próxima estación de Colombia y una novel actriz de la escuela de teatro de La Trinchera coparon el tablado durante hora y media. Los actores llegaron con la obra ‘Rosas secas’ bajo la dirección de Nohora Ayala Anzola.

La reflexión de la vida, la muerte, las ilusiones, los temores, los desenfrenos y los sentimientos quedaron al descubierto en el cementerio, escenario central de la obra. Flores multicolores, tumbas, cruces, altares, féretros formaban parte de la escenografía, cuya carga de tristeza tuvo un peso aplastante.

Las 500 butacas del Chusig estuvieron ocupadas, La Trinchera cumplía 30 años de existencia y su público, la gente de Manta que ha ido madurando a la par del festival, llegó para aplaudirlos y también para criticarlos.

Cuatro mujeres en el escenario lloran, discuten y se pelean por el cuerpo de un hombre que yace imaginariamente al interior de un ataúd. Es el hombre que en vida las congregó en diferentes momentos. Allí estaban la esposa, también la amante, la estudiante y la madre representada por Rocío Reyes que trataba de poner el equilibrio en la trama.

El cementerio no es cualquier cementerio, es uno de esos campos santos al estilo moderno y con matices conservadores. Los lagarteros (músicos que cantan a los muertos) no pueden faltar y en la obra ofrecen un amplio repertorio con melodías que incluyen los éxitos de Julio Jaramillo.

Mientras las mujeres buscan un lugar para enterrar a su Don Juan, presencian funerales y visitas a las tumbas. Uno de los panteoneros, personificado por Nixon García, trata de resolver el problema de la falta de espacio para el muerto.Y finalmente, el féretro admirado por las damas, queda cubierto con artículos sentimentales de cada una de ellas y recibe cristiana sepultura.

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