18 de November de 2014 21:05

La incidencia de cáncer de piel es mayor en ciudades de la Sierra

Jhon Simbaña recibe ayuda en Fundación Jóvenes Contra el Cáncer. Foto: Julio Estrella/ EL COMERCIO

Jhon Simbaña recibe ayuda en Fundación Jóvenes Contra el Cáncer. Foto: Julio Estrella/ EL COMERCIO

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Andrés García

La incidencia de cáncer de piel ha aumentado en todo el mundo. Según cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se calcula que cada año se producen a escala global dos millones de nuevos casos de esta patología. Y en el Ecuador, esas cifras no son aisladas.

José Yépez, médico Epidemiólogo del Registro Nacional de Tumores de Solca (núcleo Quito), aseguró que el cáncer de piel tiene una tendencia creciente. Entre las razones para este crecimiento, el experto citó al aumento de la expectativa de vida, la mejor capacidad diagnóstica y una “pérdida de respeto a la radiación”.

En décadas pasadas, recordó Yépez a manera de ejemplo, las personas se protegían del sol con sombreros de ala ancha y prendas más gruesas. “La gente se resguarda del sol cuando va a la playa. Pero mientras está en la ciudad no lo hace”.

Según los datos levantados por la Sociedad de Lucha Contra el Cáncer (Solca), las ciudades con más incidencia de esta enfermedad están en la Sierra.

Esto se debe a que al estar a una mayor altitud sobre el nivel del mar, la exposición a las radiaciones ultravioletas también aumenta. A pesar de que generalmente este tipo de cáncer se presenta a una edad avanzada, hay casos que, por factores congénitos, pueden aparecer a una menor edad.

Eso le ocurrió a Jhon Simbaña, quien fue diagnosticado con cáncer hace siete años. El adolescente siempre usa una gorra para protegerse de la radiación y debe vestir prendas que protejan la mayor parte de su piel. En su cabeza y en su cuello son evidentes los rastros de la enfermedad.

A su madre, Lidia Guaigua, se le humedecen los ojos al recordar todos los obstáculos que ha tenido que sortear su vástago por el cáncer. “Él tiene muchas ilusiones. Le veo que lucha por estar bien y por mejorarse todos los días”.

Para sobrellevar los gastos del tratamiento y que su hijo reciba ayuda emocional, Guaigua acudió a la Fundación Jóvenes Contra el Cáncer.

Gustavo Dávila, director de la organización, aseguró que se trabaja en la inclusión de los jóvenes y se pone énfasis en fortalecer el nivel de autoestima del paciente y de su entorno familiar. “A pesar de su grave enfermedad, Jhon sonríe y se lo ve cada vez más fuerte”.

Lo que ha notado Dávila en los ocho años que lleva la fundación, es que en el país no se realizan campañas masivas para tratar el cáncer de piel.

Carlos Torres, jefe del Servicio de Cirugía de Cabeza y Cuello de Solca, refirió que la incidencia de cáncer de piel, tanto en hombres como en mujeres, está entre los primeros cuatro lugares en relación con otros tipos de cáncer. Solo es superado por el cáncer de próstata y el cáncer de mama.

Desde 1985, agregó, se registra un repunte sostenido en la enfermedad, que curiosamente afecta más a los varones. Entre las razones, aseguró Torres, es que por las actividades económicas y laborales, el segmento masculino está más expuesto a la radiación.

En el ámbito médico, se clasificó en dos grandes grupos al cáncer de piel. El melanoma y el no melanoma. Este último es el que más afecta a la población y está íntimamente relacionado a la radiación UV.

Torres y Yépez aseguraron que la exposición dañina al
sol se inicia en la infancia. “La piel tiene memoria y luego de varios años de presencia de radiación aparecen los tumores cancerígenos”.

El tratamiento que se recomienda cuando se presenta esta enfermedad de la piel es la cirugía. En la intervención se procede a extirpar la lesión con tejido sano alrededor. Y dependiendo de las características microscópicas del tumor, se necesita radioterapia como tratamiento de refuerzo.

Sin embargo, no en todos los casos se puede realizar una intervención quirúrgica. En individuos catalogados como inoperables por su edad, o ante casos de cáncer irresecable, la opción principal es radioterapia.

Por la prevalencia de este tipo de cáncer, en países latinoamericanos ya se toman resguardos. Las autoridades sanitarias y la Sociedad Brasileña de Dermatología iniciaron en el 2013 una campaña gratuita de educación y detección de este tipo de cáncer. Cada año, en Brasil se registran 150 000 nuevos casos de esta enfermedad.

Otra medida que se tomó en Chile y en ciudades como Bogotá, Cali y Medellín fue la instalación de solmáforos, unos aparatos que miden el nivel de la radiación solar ultravioleta. Lo hace emulando el funcionamiento de un semáforo. Estos dispositivos se popularizaron en Chile, donde la incidencia de cáncer de piel ha aumentado en 106% en la última década.

Lo que queda claro para los médicos consultados es que la prevención es fundamental para evitar el cáncer de piel. Y si alguna persona ha estado expuesta durante años al sol, debe cumplir un chequeo precoz.

En contexto

A pesar del aumento de casos de cáncer en la piel, esta enfermedad tiene un menor índice de mortalidad en comparación a otros tipos de cáncer. En Quito se sextuplicó la incidencia de casos en hombres.

No olvide

Exposición. 
El tiempo de exposición a la luz solar
debe ser controlado. La radiación más elevada es entre las10:00 y 15:00.

Protectores. Los tópicos antisolares deben tener un factor de protección superior a 30. Se debe aplicar cada tres horas.

Vestimenta. Quienes realizan trabajos a la intemperie, deben utilizar ropa de preferencia oscura, que proteja la mayor cantidad de piel.

Bronceados. Se recomienda no asistir con frecuencia a cámaras de bronceados, ya que también emiten radiación.

Controles. Se recomienda que las personas, a partir de los 50 años, cumplan con un chequeo de detección temprana del cáncer.

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