7 de abril de 2017 00:00

‘Boom’ de jubilados extranjeros se estancó en Cuenca

Un grupo de extranjeros asiste los domingos a un centro de meditación en la calle Larga. Foto: Xavier Caivinagua para EL COMERCIO

Un grupo de extranjeros asiste los domingos a un centro de meditación en la calle Larga. Fotos: Xavier Caivinagua para EL COMERCIO

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Lineida Castillo
Redactora (I)
lcastillo@elcomercio.com

No se acostumbraron a la cultura y la forma de vida en Cuenca, por eso hay extranjeros jubilados que retornan a sus países de origen como Estados Unidos, Canadá e Inglaterra. Aunque no hay cifras oficiales, este comportamiento es evidente desde el 2016.

Los empresarios y emprendedores, que ofrecen bienes raíces, enseñanza del español, estilistas y otros servicios para estos extranjeros, estiman que serían cerca de 1 000 casos. En las calles y los centros comerciales su presencia se redujo.

Lee Dubs se radicó en Cuenca hace 25 años y tenía contacto con cientos de compatriotas por su escuela de lengua española y una librería. Él vendió esos negocios en el 2016. “Muchos amigos se marcharon, pero seguimos en contacto a través de las redes sociales”.

En esa lista mencionó a Janet Kavanagh, Bruce Kolts, Anne Moynham, Regina Compton, Nancee Petersen y Valerie Lacy. También, Bea Wetmore, Gari Johnson, Paula Wong, Kathy Liberee, Debra Fiscus, entre otros. Según él, hay cinco razones principales por las que ellos dejan esta ciudad.

Además de los aspectos culturales y la forma de vida hay otros: extrañan a sus familias que quedaron en sus países de origen, tienen problemas de salud y económicos. Para Dubs, otro grupo -aunque pequeño- siempre está en busca de nuevos destinos tops para vivir su jubilación.

Craig y Lucy Adams están pensado retornar a los Estados Unidos por motivos familiares. Tienen un negocio.

Craig y Lucy Adams están pensado retornar a los Estados Unidos por motivos familiares. Tienen un negocio.

El denominado ‘boom’ de pensionistas que llegaron para establecerse definitivamente en Cuenca empezó en el 2008 cuando la revista alemana Stern Magazine ubicó a esta ciudad como el Mejor Lugar de Latinoamérica para la Residencia de Extranjeros.

En los cinco años posteriores recibió 13 reconocimientos de otras revistas del exterior. Eso atrajo a más de 5 000 extranjeros.

Janet Kavanagh llegó en ese grupo. En septiembre pasado, luego de permanecer cuatro años en Cuenca, regresó primero a Estados Unidos y ahora vive en Tailandia. Sobre esta ciudad investigó en las redes sociales y la visitó en dos ocasiones, antes de radicarse.

“Parecía la ciudad perfecta: mágica, natural, patrimonial y con una diversidad de actividades culturales…”, contó a través de un correo electrónico. Pero retornó porque extrañaba a sus hijos y nietos. Según ella, gastaba mucho dinero en cuatro viajes al año para visitar a su familia.

Además, le incomodó la contaminación del aire, el irrespeto de los conductores a los ciclistas y la mentalidad conservadora de un grupo. “No hice amistad como hubiera querido, pero intenté acercarme y para eso aprendí español. Fue un paseo muy bueno en mi vida”, dijo Kavanagh.

A Joss Burnel le gusta disfrutar el paisaje y descansar en el Barranco del río Tomebamba, en el centro de Cuenca.

A Joss Burnel le gusta disfrutar el paisaje y descansar en el Barranco del río Tomebamba, en el centro de Cuenca.

Durante el año que vivió en Azuay, Rocke Baker se enamoró del paisaje, pero tiene como hobby jugar golf y en Cuenca solo hay un campo para practicar esta disciplina. Por eso y porque su esposa extrañaba a sus hijos y nietos decidieron regresar a Estados Unidos.

Regina Compton se marchó porque padecía graves problemas de salud y Bruce Kolts, porque pese a que estuvo en escuelas idiomas no aprendió el español. Paula Wong, por su parte, dejó Azuay para radicarse en Tailandia.

Otros destinos como Colombia y Portugal interesan en la actualidad a los jubilados extranjeros que viven en Cuenca. Kathy Liberee vivió tres años en la capital azuaya y ahora está Colombia. No le gusta quedarse más de cinco años en un mismo país.

Según el estadounidense Lee Dubs, buscan ciudades cercanas a su país y donde haya compatriotas. “Hay quienes no entienden que están en un país distinto y quieren que el cuencano se acople a ellos”.

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y el Municipio de Cuenca financiaron un estudio sobre el impacto socioeconómico de la migración de jubilados norteamericanos y europeos en Cuenca. Según Paulina Crespo, directora de Relaciones Internacionales Municipio, el arribo de extranjeros, que empezó el 2009, es menor en la actualidad y su presencia ya no genera el mismo impacto.

Por ejemplo, hay un descenso en el negocio inmobiliario enfocado a ellos “porque hay menos jubilados”, dice Jonathan Mogrovejo, quien tiene un periódico virtual en inglés y maneja un negocio de bienes raíces. El año pasado rentaba un promedio de ocho departamentos al mes y, ahora, dos.

Una de las conclusiones del estudio del Municipio es que la mayoría vive rentando, “lo cual no asegura un arraigo permanente en la ciudad”.

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