22 de septiembre de 2016 00:00

Matilde Lema mantiene la producción textil artesanal

Matico posa junto a sus creaciones, que se venden bajo la marca Huarmi Maqui, en el Mindalae (La Mariscal).

Matico posa junto a sus creaciones, que se venden bajo la marca Huarmi Maqui, en el Mindalae (La Mariscal). Foto: Pavel Calahorrano / EL COMERCIO

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Ana Cristina Alvarado
Redactora
(F – Contenido Intercultural)

Matico, como prefiere que la llamen, elabora en telar manual delicados chales, ponchos, pañuelos, bolsos y otros productos que sus clientes le piden. Tiene más de 70 años, pero no duda en hacer algunos viajes mensuales desde Peguche hasta Quito, para mantener contacto con dos de las tiendas que venden sus productos: el Mindalae y Galería Ecuador.

A precio justo, asegura. Es que el trabajo artesanal ha perdido valor en los espacios populares, como el Mercado de los Ponchos, pues los productos con materiales sintéticos y hechos en máquinas son más económicos. Si bien esta es una opción válida en sí misma, disminuye la competitividad de las artesanías.

Una de las estrategias que ha tomado Lema es abrir su casa y su taller para dar a conocer a los turistas su trabajo y su cultura. Se puede visitar sin costo la Casa Matico, en Peguche. Si se requiere guía, la entrada es de USD 10 por persona.

En esta experiencia, los visitantes pueden conocer el colorido hogar de Lema, mientras la artesana hace demostraciones y explica el proceso que incluye el hilado de la alpaca y el tejido en telar de cintura.

En este espacio, y junto a sus tres hijas, la artesana da forma al poncho Imbabura, al chal Huacho Muyo (tiene franjas que hacen referencia al arado de la tierra), a la bayeta Muyu (llana) o al poncho Alas de Cóndor. Cada creación tiene un nombre.

El recorrido incluye la muestra de las ropas de los antepasados de Matico. “El vestuario ha evolucionado de generación en generación” -dice- “ahora, por ejemplo, ya no usamos tantas joyas porque es peligroso”.

Matico también da charlas sobre el uso de las plantas medicinales en el mundo andino y otro servicio que ofrece en su casa es el de almuerzos, por USD 10. Este es una demostración de la gastronomía andina.

De entrada sirve chochos con tostado hecho en tiesto. La sopa puede ser de quinua, berro, fréjol u otras preparaciones tradicionales de esa zona del país. El segundo contiene ingredientes andinos como el choclo, aguacate, habas, papas o mellocos. La novedad aquí es que prefiere no incluir arroz.

“Las personas de mi generación no comíamos arroz, entonces preparo una especie de arroz a base de trigo”. Para ello, pela este cereal en la piedra, lo lava y lo cocina por unas cuatro horas, hasta que se abra.

A través de estas dinámicas atrae a los turistas a su casa, donde ellos pueden comprar sin intermediarios las artesanías textiles, que tienen precios desde los USD 20 hasta los USD 45. Lema también trabaja bajo pedido.

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