16 de enero de 2018 00:00

El arte ecuatoriano tuvo su espacio en museos de Los Ángeles

El proyecto Unjoliday fue parte de la programación del evento ‘Pacific Standard Time: LA/LA. Latin American & Latino Art in LA’. Foto: cortesía Unjoliday.

El proyecto Unjoliday fue parte de la programación del evento ‘Pacific Standard Time: LA/LA. Latin American & Latino Art in LA’. Foto: cortesía Unjoliday.

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Gabriel Flores
Redactor (I)
gflores@elcomercio. com

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 A finales de enero del 2018 se cerrará el ‘Pacific Standard Time: LA/LA. Latin American & Latino Art in LA’, una de las vitrinas más importantes que se han abierto en los últimos meses para mostrar el trabajo de artistas del continente.

Del Ecuador, en esta exposición de arte han participado los artistas Alexandra Cuesta, María Belén Moncayo, Jorge Espinosa, Patricio Palomeque, Paúl Rosero, Óscar Santillán, el Colectivo Fuga y Unidad Pelota Cuadrada.

Santillán, por ejemplo, es parte de la muestra colectiva ‘Historia de la Infamia’ que se exhibe en el Lacma, de Los Ángeles. Rosero está en la instalación colaborativa ‘Mutate’, que se exhibe en la galería Monte Vista. Espinosa fue parte de las exhibiciones del Torrance Art Museum, donde hizo una versión del performance Unjoliday, un proyecto colectivo que reflexiona sobre la tensión en las fronteras y la migración.

Moncayo, quien actualmente reside en Nueva York, fue invitada a dar una conferencia en Ismo, Ismo, Ismo: Cine Experimental en América Latina, de Los Ángeles Filmforum, por su investigación sobre el cine experimental del artista guayaquileño Eduardo Solá Franco.

Durante los últimos años, María Belén Moncayo se ha dedicado a la investigación de una de las facetas menos conocidas de este artista, sobre todo, por su trabajo pictórico y dramatúrgico.

Paúl Rosero es parte de la instalación colaborativa ‘Mutate’ que se exhibe en la galería Monte Vista. Foto: cortesía Paúl Rosero.

Paúl Rosero es parte de la instalación colaborativa ‘Mutate’ que se exhibe en la galería Monte Vista. Foto: cortesía Paúl Rosero.


A pesar de que mucho del trabajo fílmico de este artista está registrado en sus diarios y libros autobiográficos, en su investigación Moncayo ha descubierto nueva información. Una de esas novedades es que Solá Franco era un ferviente admirador de la obra del director Pier Paolo Pasolini.

El dato lo obtuvo gracias a las conversaciones que entabló con el mexicano Hugo Gutiérrez Vega, amigo íntimo de Sola Franco. “Gutiérrez me contó que, a mediados de los años sesenta, él y el artista guayaquileño se reunieron a cenar con Pasolini en el barrio Trastévere de Roma”, cuenta.

Moncayo sostiene que, al igual que en el resto de su trabajo artístico, el cine experimental de Solá Franco está poblado del simbolismo y de una profunda conexión con sus vivencias personales. “Esta investigación -explica- también me ha permitido confirmar la teoría de que en varios de los personajes femeninos de sus películas, sobre todo, de la cinta ‘Encuentros imposibles’ se está traduciendo a sí mismo en esos personajes”.

En su trabajo cinematográfico, Solá Franco fungía como director, pero también como guionista, director de fotografía y director de arte. La mayoría de sus cintas fueron grabadas en Súper- 8 y cámaras de 8 milímetros. La más larga, ‘Medea’, dura 15 minutos.

Según sus diarios, hizo cerca de 50 películas. De este número se han encontrado solo 12, entre ellas ‘Encuentros imposibles’ (1959). Este filme se proyectó como parte de invitación que recibió Moncayo, el pasado 11 de enero, en el MOCA de Los Ángeles.

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