24 de septiembre de 2017 00:00

14 áreas requieren de más protección

El Parque Nacional Yasuní es parte de la lista de lugares relevantes para la preservación de la flora y fauna del Ecuador. Archivo César Morejón / EL COMERCIO

El Parque Nacional Yasuní es parte de la lista de lugares relevantes para la preservación de la flora y fauna del Ecuador. Archivo César Morejón / EL COMERCIO

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Redacción Tendencias (I)

Ecuador es uno de los 17 países megadiversos del mundo, pero aún hacen falta acciones para mitigar y revertir los efectos de las amenazas a las especies y a los ecosistemas.

Así lo revela un estudio publicado en la revista Neotropical Biodiversity, que sugiere 14 áreas prioritarias para la conservación de la biodiversidad en las tres regiones del país.

Estas son: Mache-Chindul, la cordillera Chongón-Colonche, el bosque Zapotillo, Cotacachi-Cayapas, la cordillera Illinizas-Mindo-Nambillo, los Andes centrales. A estos se suman el Macizo del Cajas, Sumaco-Napo Galeras, Sangay-Siete Iglesias, cordillera Cóndor Kutukú, Andes del sur, Cuyabeno-Pañacocha, Yasuní y la Cuenca de Pastaza y Santiago.

A pesar de los esfuerzos locales, como el Sistema Nacional de Áreas Protegidas y los programas de incentivo Socio Bosque, hay áreas importantes, que aún están fuera de los esquemas de protección.

Según el estudio realizado por investigadores del Consorcio para el Desarrollo Sostenible de la Ecorregión Andina (Condesan) y la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, el 24% del territorio de vegetación remanente del país corresponde a las zonas necesarias para la conservación de la biodiversidad.

De este porcentaje, que equivale a 3,6 millones de hectáreas, el 35% está dentro del SNAP y el 13% está incluido en el programa Socio Bosque a través de acuerdos de conservación con la comunidad.

Estos resultados muestran que más de la mitad de las hectáreas sugeridas para preservar la biodiversidad del país se encuentran bajo ningún sistema de protección.

Francisco Cuesta, coordinador del Área de Biodiversidad del Codisan y uno de los autores de la investigación, explica que el trabajo recibió el apoyo del Ministerio del Ambiente (MAE), ya que la intención fue ofrecer una guía a esta entidad, para que conozcan el estado actual y puedan incorporar mecanismos locales de conservación.

Según Cuesta, la configuración actual del SNAP presenta tres problemas principales. Uno es que hay áreas muy pequeñas que no son suficientes para mantener a las especies que se pretenden proteger.

El segundo, dice el investigador, es la asimetría en la distribución de las zonas protegidas. Las más grandes se encuentran en las áreas andinas y amazónicas del centro y norte del Ecuador, a diferencia de la Costa, la Sierra austral y la Amazonía sur.

El tercer problema es la exclusión de las zonas planteadas en este estudio para la conservación de las especies. Esto se evidencia en que, de las 4 437 especies endémicas de plantas vasculares que existen en el país, el 72% se encuentra fuera de las áreas protegidas.

Esto es un problema que ocurre a escala global. Un estudio publicado en Biological Conservation, en el 2015, reveló que el 24% de las especies de anfibios se encuentran en los exteriores de las áreas protegidas del mundo.

Cuesta explica que este estudio no establece que todas estas zonas deban convertirse en áreas protegidas, sino que funciona como una referencia para que se busque convenios de cooperación con las comunidades que lo habitan. Actualmente, en el país existen 53 áreas protegidas.

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