26 de febrero de 2015 07:45

El Ángel Editor presenta nuevos tomos de poesía nacional y extranjera

La colección Dos Alas  cierra una segunda etapa de su proyecto.  Foto: Patricio Terán / EL COMERCIO

La colección Dos Alas cierra una segunda etapa de su proyecto. Foto: Patricio Terán / EL COMERCIO

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Diego Ortiz
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La colección Dos Alas, publicada por El Ángel Editor, cierra una segunda etapa de su proyecto esta noche (26 de febrero), a las 19:30, cuando en la Librería Rayuela (Germán Alemán y Juan Ramírez) cinco poetas de la escena local presenten piezas nuevas y esenciales de su obra.

Estos forman parte del ambicioso proyecto editorial que en más de 20 tomos quiere condensar la propuesta poética nacional con la internacional (cada poemario tiene un autor extranjero y a otro ecuatoriano).

Para entender la dinámica que ha supuesto esta colección, Xavier Oquendo Troncoso, editor de la misma, habla sobre esos puntos claves para entender Dos Alas.

¿Cuál fue el origen de la colección Dos Alas?
La idea es abrir lazos comunicantes. Que la poesía del Ecuador pueda ser leída y difundida por los países de habla hispana a través de una colección que dialoga a dos voces con un par hispanoamericano.
La idea surge cuando, en Colombia, un poeta me propone publicar un libro suyo en la Editorial. Reflexionando, tanto él como yo, llegamos a la conclusión de que la difusión de un libro de poesía de un poeta extranjero contemporáneo es muy difícil en Ecuador, en América, en el mundo entero y que había que buscar formas para que la poesía traspase fronteras y llegue al público. Entonces acordamos que sería muy bueno que su poesía salga con un poeta ecuatoriano, para que el extranjero sea leído en Ecuador a pretexto del libro de vate nacional y viceversa. La idea fue interesante y una vez reflejada en un proyecto, se llegó a socializar con poetas de Ecuador e Hispanoamérica, hasta llegar a consumar el proyecto. Ya tenemos 23 libros publicados en algo más de un año y medio.

¿Cómo ha sido el proceso de edición de una colección que en un mismo libro reúne la obra poética de dos autores distintos por tomo?
Ha sido un trabajo arduo, tremendamente difícil. Imagínate lo que es primero buscar un diálogo entre dos poetas. Esto lo hago yo también. Busco dos voces afines, que puedan dialogar, que puedan formar un puente entre sus poéticas. Para ellos mismos (los poetas escogidos) es difícil encontrarse parecidos, sin embargo están conscientes que este proceso de conexión es gratuito. A la final, los poetas escriben creyendo en la originalidad, creyendo en la idea del poema único, y eso está bien, así debe ser el arte. Hacer un libro que una dos voces hechas y derechas y que casi no se conozcan entre sí, es hermoso. Luego viene la edición de los libros, proceso tremendo, que me ha tomado algunos meses, los tiempos, los espacios para la concepción de un libro de poesía es, probablemente, creo yo, mucho más difícil que para un libro en prosa, pero mucho más ingrato. Aunque creo que un libro de poesía es más perdurable que uno de narrativa.

Dentro de este proceso, ¿cuáles han sido los desafíos para usted como editor?
Bueno ha sido genial enfrentarme a autores que ya han publicado en las más importantes editoriales del mundo hispano: Visor, Hiperión, Vaso Roto, Pretextos, La Otra, Seix Barral (Marco Antonio Campos, Jorge Boccanera, Omar Lara, Piedad Bonnett, Rafael Courtosie, por poner unos nombres) entre muchas otras. Poetas consolidados, con un currículo grande, que han sabido asumir su vida con y para la poesía, es un reto que lo soñé siempre.
Publicar a Gelman fue para mí el reto mayor cuando hice su antología ‘Furia de pájaros’ (Colección Monstruos, Quito, 2013). A partir de allí me he sentido un editor en serio y en este caso en serie también.

¿Cuál es la razón en que se haya hecho en dos entregas la colección?
Bueno, principalmente porque no sabíamos si la colección iba a tener éxito, si iba a ser del gusto de los poetas. Entonces empezamos publicando, a fines del año 2013, nueve libros de la colección. Los primeros 9 ecuatorianos fueron Elsy Santillán Flor, Bruno Sáenz, Raúl Vallejo, María Aveiga, Freddy Peñafiel, Natasha Salguero, Edgar Allan García, María Fernanda Espinosa y Antonio Preciado, como verás, poetas de todas las generaciones, hombres y mujeres, de poéticas y vertientes distintas, acompañados con grandes nombres de la poesía hispanoamericana. Los primeros libros fueron tan aplaudidos, que el catálogo aumentó mucho en 2014 con 14 libros más. Grandes poetas de Ecuador, España, México, Colombia, Bolivia, Argentina, Chile y Uruguay están en nuestro catálogo.

¿Con la presentación de estos diez últimos tomos se cierra el proyecto de Dos Alas?
Bueno, no. Se pensaba cerrar llegando hasta el número 30 de la colección (estamos en el No. 23). Y cerrarlo con un diálogo poético entre Juan Gelman y Jorgenrique Adoum, pero en vista de la demanda de los poetas (ya no solo ecuatorianos, sino, aún más, los internacionales) vamos a correr el número hasta el número 40. De lo único que estamos convencidos es que hay que darle un fin a esta colección, pero aún no es el momento.

¿Cómo siente al mercado editorial ecuatoriano con respecto a la poesía?
El mercado ecuatoriano e hispanoamericano siempre será nulo frente a la poesía. Es la labor real del Quijote. Sin embargo hay más poetas que narradores en el Ecuador. Y la gente está comenzando a acercarse a la poesía a través de las lecturas, las redes sociales, los encuentros de poesía que generan futuros lectores de este género. De que se puede lograr afianzar la palabra en la poesía y que está llegue a la conciencia del pueblo, es verdad. Pero es una cuestión de educación, de entrega. Estoy muy contento por ejemplo que en el nuevo currículo de Lengua y Literatura en los colegios se dé una importancia real a la poesía en casi todos los niveles de Básica y Bachillerato. Eso demuestra que la poesía se relaciona con el pensamiento social.

¿Cuál es su perspectiva en torno a la poesía ecuatoriana y su relación con lo que se realiza afuera?
Yo siempre he creído que nuestra historia literaria con la poesía es mucho más fructífera que nuestra historia con la novela y que vamos a la par con los grandes pintores y los grandes cuentistas. Ecuador es un país de poetas. Inclusive las grandes novelas ecuatorianas se sostienen en la poesía, más que en otros recursos narrativos.
Afuera de nuestras fronteras lo que hay es una tradición bien cimentada, que enorgullece a sus habitantes. La historia nos ha hecho pequeñitos, porque así nos han criado, pero en realidad somos una piedra preciosa oculta. Debemos de buscar en la autoestima nuestra verdadera vocación.

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