Adolescentes y niños también pueden sufrir de osteoporosis

Las radiografías son una forma de detectar si existe una fractura o algún problema en la estructura del hueso. Foto: María Isabel Valarezo/ EL COMERCIO

Las radiografías son una forma de detectar si existe una fractura o algún problema en la estructura del hueso. Foto: María Isabel Valarezo/ EL COMERCIO

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Isabel Alarcón Redactora (I)

ialarcon@elcomercio.com

La osteoporosis es una enfermedad que puede aparecer en todas las etapas de la vida del ser humano. Aunque se la asocia con el período de la adultez y la posmenopausia, ya que el índice más alto de personas que la padecen se encuentra en este rango de edad, estudios han demostrado que también se produce en etapas previas.

Esta enfermedad se genera por la disminución de minerales en el hueso, por lo que pierde su resistencia y se vuelve frágil.

La falta de actividad física, la obesidad y los trastornos alimenticios influyen en la disminución de la densidad ósea durante la adolescencia. En la infancia, por otro lado, es cada día más frecuente debido al aumento del diagnóstico de enfermedades genéticas.

Según la doctora Aliz Borja, pediatra hematoncóloga, la osteoporosis se puede clasificar en primaria -que se da a raíz de una alteración estructural del hueso- o secundaria, por trastornos endócrinos como tiroides, cambios en niveles de la hormona de crecimiento o glándulas suprarrenales.

En la primera categoría se asocia el riesgo de osteoporosis a síndromes genéticos y enfermedades metabólicas donde se altera la estructura ósea y existen modificaciones de vitamina D. Algunas de las causas genéticas se asocian a síndromes como el de Turner, mientras que las causas metabólicas se relacionan a la enfermedad de Wilson o Gaucher.

Según estudios de la Sociedad Chilena de Pediatría, la osteogénesis imperfecta está dentro de esta categoría. Esta es una enfermedad del tejido conectivo que lleva a una formación “anómala” del hueso. El doctor Fausto Novillo, traumatólogo, afirma que es una fragilidad ósea, genética y muchas veces se la confunde con la osteoporosis, por lo que es importante que las personas sepan diferenciarlas.

Borja explica que la osteoporosis también es secundaria a diferentes patologías como artritis o lupus. Después de procedimientos quirúrgicos como trasplantes, la persona recibe corticoides para su tratamiento. El abuso de estos medicamentos puede ocasionar una menor formación de depósitos de minerales en los huesos.

La Sociedad Española de Reumatología reveló que entre un 18 y 22% de mujeres jóvenes que siguen un tratamiento extenso con altas dosis de prednisona desarrolla osteoporosis.
Además, el primer “pico” de aporte óseo, según Borja, se produce a los dos años de edad donde se da la mayor formación de huesos en el niño. Hay otro “pico” que ocurre en la pubertad, donde crecen más los huesos largos a diferencia de los planos como los de la columna y de la cabeza. Es por esto que cuando los largos se estiran, debe existir el aporte adecuado de calcio y fósforo.

El doctor Wellington Aguirre, ginecólogo obstetra, explica que la osteoporosis temprana se produce en raras ocasiones. Estas son de difícil tratamiento y diagnóstico, “pero afortunadamente no son la mayoría”, ya que solamente el 3% de todos los problemas óseos en niños se presenta por la osteoporosis.

Por otro lado, no es simple detectar esta patología en la infancia, explica el doctor, ya que se hace evidente cuando el niño aparece con una fractura. A raíz de esto, se descubre una serie de enfermedades que han afectado al hueso desde temprana edad.

Cuando surge por un problema hormonal en la infancia, este se va a mantener en la adolescencia y se va a prolongar en la adultez. La persona debe estar en tratamiento continuo con medicamentos que permitan que su hueso se mantenga robusto y no se rompa.

Algunos de los signos que pueden indicar osteoporosis en la niñez son dolores óseos, reducción de talla, el aparecimiento tardío de los dientes, sensación de frío en extremidades largas como brazos y piernas e, incluso, el menor puede dejar de caminar.

Las manifestaciones clínicas y radiológicas se presentan cuando el 30% de los huesos se han alterado, según la doctora. Por esto se realizan exámenes como la radiografía que permite ver su distribución. En algunos casos se recomienda una biopsia ósea para observar cómo está el interior del hueso.

Los especialistas coinciden en que lo más importante en esta “enfermedad silenciosa” es alimentarse adecuadamente para prevenir su aparición.

Osteoporosis primaria

Enfermedades del tejido conectivo: la osteogénesis imperfecta es una de las principales y está causada por una alteración que lleva a una formación anómala del hueso. Esta es una enfermedad congénita y es causada por un gen que produce el colágeno tipo uno, el cual es muy importante para los huesos. Las personas con esta enfermedad tienen huesos débiles y son susceptibles a sufrir fracturas.

Síndrome de Ehler-Danlos: esta enfermedad también está dentro de las de tejido conectivo. Se define como un grupo de trastornos hereditarios que se caracteriza por causar que las articulaciones sean laxas y ocasiona problemas con el colágeno, el cual fortalece la piel, los huesos, los vasos sanguíneos y los órganos internos.

Síndrome de Marfan: es causado por defectos en un gen llamado fibrilina-1. Este gen es importante para el tejido conectivo en el cuerpo. Algunas áreas del cuerpo que se afectan incluyen los ojos, la piel, el tejido pulmonar y aquel que cubre la médula espinal.

Secundaria


Enfermedades endócrinas:
 las hormonas tiroideas son importantes reguladores del crecimiento normal y del metabolismo óseo. Cuando se produce una disminución de la Densidad Mineral Ósea (DMO) es importante seguir un tratamiento sustitutivo. Las personas que padecen diabetes mellitus, si no tienen un control adecuado, podrían presentar osteopenia, que es la etapa previa a la osteoporosis. Todas las enfermedades que implican una malnutrición también pueden llevar a la osteoporosis.

Fármacos: los más importantes son los glucocorticoides y ciclosporina, ya que administrados en exceso, son la causa más frecuente del desarrollo de osteoporosis; aproximadamente el 30% a 50% de los pacientes tratados crónicamente con glucocorticoides desarrolla osteoporosis, según estudios de la Sociedad Chilena de Pediatría. Estos son comunes en los tratamientos de enfermedades reumáticas de articulaciones y músculos.

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