Alfredo Negrete

Vicepresidenta perfecta

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La terna que se presentó a la Asamblea Legislativa para que elija a quien debía desempeñar la Vicepresidencia y luego la elección, más que sorpresa, causó serios disgustos en la oposición y en algunos analistas que ejercen su derecho a la libre opinión, practicando el conocido lema de estar contra, incluso de los que están en contra, no hay mayores razones ideológicas y políticas de fondo, simplemente ser perfeccionistas con traje ajeno. La reciente elección deja importantes motivos de reflexión en un país siempre expuesto a la ventura de diferentes tipos de huracanes. Basta recordar cuando se destituyó por insano a un presidente elegido, se desconoció la sucesión de la segunda mandataria y se eligió a un presidente constitucional “ad-hoc”. El proceso fue patentado por el Ecuador en la lista de las naciones que demuestran que “la política es el arte de lo posible”.

Por eso urge ensayar un análisis sobre la situación política general antes del primer año del nuevo gobierno. En el haber o debe, según el cristal que se utilice. Consta que se ha producido la bifurcación del movimiento oficial -mala caricatura del peronismo-; separación constitucional del vicepresidente electo y nombramiento de una sucesora de acuerdo al procedimiento constitucional. La votación fue estrecha, pero no objetada. En la práctica se liquidó el correísmo parlamentario, el movimiento Creo sigue su ruta filosófica del nihilismo y el PSC- Madera se Guerrero se abstuvieron; es decir, no salen de la casa, pero tampoco cierran la puerta.

Respeto al presidente Moreno las críticas van desde traidor hasta modelo hipócrita de lo mismo o que el madurismo no es una patente de Venezuela. Estas posiciones son expresadas con frontalidad por Bonil en El Universo cuando, sin rasgarse las vestiduras, expresó que es “el mismo camello con más lana”. Rencor o agudeza editorial.

Lenin Moreno jugó una carta difícil y salió adelante, pero la partida no ha terminado. Su responsabilidad es controlar que la Vicepresidenta sea la primera asesora y parte básica del círculo íntimo, también que ejecute las labores que le sean asignadas y nada más. Si pasa esa línea podría afectar la institucionalidad democrática del país.

En la agenda dos temas se precipitan: la consulta popular y la situación económica. La consulta resultará un triunfo para el gobierno y la oportunidad para repetir el control del Estado con el Consejo de Participación Ciudadana y eliminar el correísmo en los organismos de control. La llave maestra es la pregunta tres y sus anexos.

En cuanto la economía la tarea es compleja y peligrosa; además, la enfrentará solo. Ni la oposición, ni los empresarios o analistas cruzarán el río. Su especialidad es la crítica y acudir al baño de Pilatos. El problema no es si la mesa estuvo servida; consiste en que la factura hay que pagarla: políticamente el gobierno, socialmente el pueblo. En caso de duda llamar a Macri en Casa Rosada, Buenos Aires.