8 de August de 2010 00:00

Sus vacaciones

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Grace Jaramillo

La mejor noticia de esta semana que comienza es que usted, señor Presidente, tomará vacaciones. Y decidí escribirle porque por ahora la realidad golpea directamente las puertas de mi casa y pronto estaré lejos. Le escribo, porque creo que sus vacaciones no solo benefician a su salud y a su familia, sino al país por sobre todas las cosas. El jueves justamente, Rodrigo Borja contaba a un grupo de amigos que solía caminar todas las noches solo por las calles del centro de Quito para reflexionar sobre su mandato. Esto puede ser una buena idea para usted.

El poder es especialista en crear corifeos que solo mencionan los logros y los avances, que se acostumbran a las prebendas y a los edecanes y poco le dicen del país real o de los power points que nunca se concretan. Es un mundo de ficción similar a los dramas de Shakespeare donde solo hay intrigantes. Y la verdad es que el país desde hace algunos meses está en el limbo, con todas las connotaciones que esto puede tener señor Presidente. Y abrigo la esperanza que, durante sus vacaciones podría reflexionar por qué.

Para empezar, estamos en el limbo económico. No vamos para atrás, pero tampoco hacia adelante. Hay inversión sí, pero no la suficiente para sacarnos de la pobreza y el subdesarrollo. Solo el empleo masivo crea estados de bienestar, no se ha inventado otra cosa. No hay un modelo industrial en marcha, seamos sinceros, tampoco está en camino, porque parte del secreto como decía nuestro común amigo Chang, es atar el despegue a las industrias nacionales que ya existen y lograr que -a más de pollo y cereales- produzcan nanotecnología o microprocesadores. Siendo estrictamente marxistas, solo el desarrollo económico cambiará las reglas de juego políticas y sociales de este país. No las leyes, no los decretos, no los enlaces.

Esto me lleva directamente al peor de los limbos: su guerra contra la prensa es, decididamente, lo peor de su gobierno. En lo interno, ha segregado al pequeño grupo de ciudadanos periodistas que ahora, gracias a usted, son ciudadanos de segunda clase. A nivel internacional, ha creado y alimentado la imagen de un país camino al autoritarismo. La prensa es siempre crítica, mordaz, a veces injusta e inmediatista en todos los países donde hay libertad. Bill Clinton sufrió tres años las burlas y acoso mediático por su ‘affaire’ con Mónica Lewinsky, Mandela fue ridiculizado por la prensa conservadora, Tony Blair fue acribillado diariamente durante años -incluso por medios estatales- por el desastre de Iraq, pero a ninguno de ellos se le ocurrió poner contra las cuerdas a un solo periodista ni a un solo medio, ni proponer un solo artículo de ley contra ellos.

Un amigo me decía que si hay algo que caracteriza a un político de izquierda en este momento en el mundo, es la tolerancia, ¿es usted de izquierda? Buen viento y buena mar para sus reflexiones, señor Presidente.

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