Gonzalo Maldonado

Sobreendeudamiento

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3 de June de 2012 00:02

Diferentes voces, empezando por la del presidente Correa, han señalado, con toda la razón, que el sobreendeudamiento que sufre un amplio número de ecuatorianos podría tener efectos perniciosos sobre la economía del país. ¿Por qué?

Las consecuencias económicas del sobreendeudamiento fueron descritas por Irving Fisher –uno de los grandes economistas del siglo pasado– en un ensayo clarividente titulado ‘The Debt-Deflation Theory of Great Depressions’ (Teoría de la deuda-deflación en las grandes depresiones económicas). Ese trabajo ha comenzado a ser cada vez más consultado porque predijo con exactitud lo que ocurrió en la crisis estadounidense del 2007 –que continúa hasta ahora– y porque de él se pueden extraer lecciones de política económica para evitar aquellos problemas.

El exceso de capacidad instalada o el descalce entre ahorro e inversión no son causas sino consecuencias de una depresión económica. El único desequilibrio que desencadena un ciclo económico contractivo es el sobreendeudamiento y la distorsión de precios que se produce a continuación, asegura Fisher.

En determinado momento, un endeudamiento desproporcionado produce la liquidación forzada de deudas y una venta masiva de cartera de parte de los acreedores, dice Fisher. Esto reduce el medio circulante y la velocidad de circulación del dinero. Como consecuencia de lo anterior, los precios de los bienes y servicios comienzan a bajar –hay deflación– y el valor real de las deudas ¡comienza a subir!

Por tanto, las quiebras masivas se producen porque a pesar de que los deudores siguen liquidando sus pasivos, el valor de sus deudas pendientes crece más rápidamente, explica Fisher. Esto es precisamente lo que ocurrió en EE.UU. con las hipotecas ‘subprime’ y lo que pasa actualmente en España.

¿Cuál es el origen del sobreendeudamiento? El ‘dinero fácil’, dice Fisher, aquel que se consigue de forma abundante y barata. Esa abundancia desproporcionada de plata incentiva a los agentes a endeudarse con la esperanza de obtener altos rendimientos de forma inmediata. Su óptica es especulativa antes que productiva.

Para evitar una crisis de sobreendeudamiento con deflación, hay que flexibilizar las tasas de interés. El costo del dinero ha bajado demasiado por los límites impuestos por el propio Régimen del presidente Correa. En la medida que el dinero tenga un costo real –y no artificialmente bajo– las personas pensarán más su estrategia de endeudamiento y evaluarán mejor sus decisiones de inversión.

Adicionalmente, el Gobierno tiene que moderar su gasto público. No debe reducirlo drásticamente porque aquello sería contraproducente, pero tiene que dejar de inyectar tanta liquidez a la economía con un gasto corriente cada vez más irresponsable.