Farith Simon

Metida de mano

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31 de December de 2012 00:02

Es una obviedad decir que el informe final,de la Veeduría Internacional a la Reforma de la Justicia, debe ser leído con atención, se asume que es una mirada independiente a la iniciativa más ambiciosa y compleja de reforma que ha vivido el país.

El informe alaba algunos resultados, por ejemplo se la considera inédita en América Latina, pionera en la aplicación de nuevas tecnologías, normas y modelos. Se reconoce la implantación de sistema ECU911, el ingreso gratuito a la Policía y, en general, una mejora en la infraestructura y en los tiempos procesales.

Tres críticas son –especialmente- relevantes: la selección de miembros de la Corte Nacional, que gracias a la famosa entrevista sin parámetros y subjetiva, que ha puesto en duda algunos de sus resultados; la carencia de información para verificar los procesos de contratación y los pormenores de las adjudicaciones; y la existencia de un sistema disciplinario que podría afectar la independencia de los jueces, ya que de acuerdo con la Veeduría, el “error inexcusable” o las suspensión de jueces “puede enmascarar acciones disciplinarias que suponen autenticas revisiones jurisdiccionales”, advirtiendo que los procesos disciplinarios “en ningún caso” pueden interferir en el ejercicio de la justicia.

Preocupa tanto el tema, que los veedores ya resaltaron la necesidad de contar con una entidad pública autónoma e independiente que garantice imparcialidad en el control disciplinario de los servidores judiciales, y que no deben aplicarse sanciones por motivos jurisdiccionales, algo que ataca en forma grave e irreparable a la independencia.

Hay algunos aspectos del informe, que presentados en un lenguaje críptico, merecen especial atención. Daré unos pocos ejemplos.

La VI no “denuncia” directamente la existencia de presiones en su trabajo, no obstante dice que estas no fueron atendidas o eficaces. Reconoce que funcionó la “confidencialidad” –para proteger a quienes le brindaron información- empero advierte que se han producido situaciones que deben ser objeto de atención “en tanto que la colaboración de los profesionales de la justicia, ha podido determinar la adopción de medidas gravosas para los mismos”.

Señala como un riesgo la falta de motivación de las resoluciones judiciales, la ausencia de rigor científico de las mismas, o la existencia de juicios paralelos y presiones -si las hubiera- que afectan de lleno la esencia de la Función Judicial, por lo que recomienda se implementen mecanismos de protección, dejando en claro que estos no deben estar en manos del Ejecutivo.

Garzón y su equipo nos dejó un informe con críticas sustanciales y alabanzas. No podemos perder de vista que algunas son extemporáneas y siempre quedará la sensación que formuladas con oportunidad y de forma directa, podrían haber cambiado varias cosas en la “metida de mano en la Justicia”.