Alfredo Negrete

Un defecto de Bonil

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Uno de los grandes defectos de Bonil es que no sabe de leyes, peor interpretarlas o coordinarlas; por ese motivo, se ha convertido en una especie de infractor de oficio, de judío o sarraceno perseguido como en la Edad Media por el Consejo de Regulación y Desarrollo de la Comunicación e Información y la Superintendencia de la Comunicación e Información.

Se trata de Tribunales del Santo Oficio que se disputan con ferocidad ser los primeros en servir al orden revolucionario señalado por el Sumo Pontífice. No es que se requiera sapiencia jurídica, pero un caricaturista, en estos tiempos, debe renunciar a Satanás y a sus obras, es decir al humor, la crítica, el sarcasmo y no raspar ni lastimar con su pluma a quienes ostentan un poder que solo es equivalente al “orbi et orbi” de los pontífices romanos.

El problema de Bonil es que se expone y convoca a imitarlo. Aunque se carezca de su arte y creatividad, existe una creciente legión de seguidores que están dispuestos a ser conducidos a cualquier plaza de la República y ser sometidos al cepo de la humillación llamado disculpa. Con calma y paciencia esperarán la próxima sanción a Bonil o como irreverentes colegas recordarán aquella estrofa de los tiempos de la Guerra de Vietnam, cuando junto a Quilapayún de Chile se cantaba Águila negra ya caerás.

Por la falta de preparación jurídica Bonil desconoce, a pesar de tener un cuarto nivel o estar de cursante en ese paraíso de la educación que es Yachay, que existe una pirámide jurídica para comprender y poner en práctica una normativa jurídica. Para el caso del control de la libre expresión y comunicación, el proceso nace del artículo 19 de la Constitución que establece que “la ley controlará la prevalencia de contenidos…”. Este principio, siguiendo el descenso de la pirámide, es desarrollado en el artículo 3 de la Ley de Comunicación, que establece por contenido todo tipo información o comunicación. Es decir, todo.

Si continúan las dudas respecto a las bases jurídicas de la represión contra la libertad de expresión y los medios independientes es importante repasar la conformación del Consejo de Regulación, donde el gobierno es juez y parte, así como la forma como se aprobó la Superintendencia de Comunicación: en un solo debate y en el descuento como se llama en el argot futbolístico. Como decía un comediante ya fallecido, “todo estaba fríamente calculado”.

Finalmente, podrá ayudarle al caricaturista reincidente entender un párrafo del informe que sirvió de base para resolver su caso “Para elaborar los informes se hace uso de la semiótica y del análisis crítico del discurso, para comprender los recursos icónico-visuales y el código lingüístico presentes en el discurso del material denunciado”. Esto se complementa con un “análisis del contexto sociocultural en el que se enmarcan las imágenes y textos utilizados en el contenido analizado”.