26 de March de 2012 00:01

El Papa en América

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Su Santidad Benedicto XVI ha escogido a México y Cuba como destinos de este viaje. Antes fue a Brasil, el mayor conglomerado católico del continente.

El periplo del Pontífice de Roma ha destacado en México un mensaje contra la violencia y el narcotráfico que acosan a esta importante nación y que conspiran contra su vida en armonía. El crimen ha sembrado dolor y muerte.

El viaje a Cuba también tiene especial significado por el contenido político, aunque el propósito sea eminentemente pastoral.

Cuba vive un sistema de partido único, el comunista, desde el triunfo de la Revolución en 1959. Aunque la libertad de culto es extendida y no solo se refiere al catolicismo sino a otras corrientes protestantes y a prácticas ancestrales, las tensiones entre los enunciados de la Iglesia y el sistema político son evidentes.

Antes de Joseph Ratzinger, Karol Wojtila, Juan Pablo II, fue el primer Papa en visitar la isla. Era enero de 1998, hace ya 14 años, y un Fidel Castro de traje y corbata recibió al Papa polaco. Hoy el jefe del Estado Vaticano es de origen alemán y lo recibirá el jefe de Estado Raúl Castro.

De entonces a esta parte pocos cambios se han experimentado en la isla caribeña. No ha llegado la apertura política y los problemas que Juan Pablo II señaló, como la presencia de presos políticos ocultada por la prensa totalmente controlada por el Régimen, siguen intactos y lastiman la situación de los derechos humanos. Las Damas de Blanco buscan un minuto en la agenda del vicario de Roma para exponer sus angustias y peticiones.

Benedicto XVI lanzó críticas al marxismo desde México, pero las probabilidades de influir en un cambio de modelo hacia la democracia no son probables en el corto plazo.

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