Xavier Basantes

Un año que termina mal

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Casi al finalizar este 2015, las malas noticias sobre el desempeño económico no terminan. En el último estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) denominado “Estimaciones de las Tendencias Comerciales de América Latina y el Caribe 2016” (publicado el 14 de diciembre), se ubica al Ecuador como uno de los cinco países con la mayor caída en sus exportaciones en la región (-28%), durante este año.

Este es el resultado de la dependencia de las exportaciones petroleras. “Para el 2016, los riesgos para el crecimiento de las exportaciones de la región están sesgados a la baja”, es una de las conclusiones del BID sobre las perspectivas del próximo año. Y si a eso se suma una eventual subida de las tasas de interés de la Fed en EE.UU., el panorama es más complejo, por el mayor fortalecimiento del dólar y la pérdida de competitividad de nuestras exportaciones.

Al mirar el comportamiento en los últimos 12 meses se advierte un bajo desempeño y un mes de diciembre, ajustado en las cuentas fiscales y muchos apuros en el Gobierno, para cumplir sus obligaciones. Eso, aunque se anunciaron ‘medidas creativas’, para superar un gran bache. Algunas cifras del pobre desempeño: déficit en la balanza comercial por USD 1 886 millones, previsión de crecimiento de solo 0,4%, un 4,28% de desempleo con tendencia al alza, más endeudamiento, etc.

Pero los aprietos del sector público también afectan al sector privado, debido a la serie de incumplimientos de pago por parte del Estado. Eso reflejan los Índices de Confianza Empresarial que publica el Banco Central.

Allí se nota que en los sectores de comercio, industrias, servicios y construcción, las percepciones negativas han sido constantes en el 2015. En cuanto al desempleo, un estudio de Deloitte muestra los 10 sectores con más desvinculaciones. Los de la construcción (27,6%), petróleo (26,9%), automotor (21,2%), seguros (13,8) son los más afectados.

Por todo ello, es inminente conocer cómo será el plan de reactivación económica que deberá ejecutar el Gobierno en el 2016, con el riesgo que acarrea ser un año preelectoral.